Prelado de San Antonio durante homilía hace eco de reto del papa de ‘ir y servir’

Por Jordan McMorrough 
Catholic News Service 

En la Misa de apertura de la 131era suprema convención de los Caballeros de Colón el 6 de agosto, la fiesta de la Transfiguración, los asistentes escucharon comentarios de felicitación por sus esfuerzos caritativos, así como un reto a hacer más por la reforma de inmigración. 
En su homilía, el arzobispo Gustavo García-Siller de San Antonio recibió a 2,000 asistentes en el gran salón del hotel JW Marriott Hill Country Resort con las palabras de apertura del Papa Francisco pronunciadas durante la ceremonia de bienvenida de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro diciendo: “¡Es bueno para nosotros estar aquí!” ... ¡Es bueno para todos nosotros estar juntos en torno a Jesús! Es él quien nos da la bienvenida y está presente en medio de nosotros aquí”. 
“¡Estos son también mis sentimientos, hermanos obispos, sacerdotes, caballeros y miembros de sus familias!”, dijo el arzobispo ante una asamblea que incluía 11 cardenales, docenas de arzobispos y obispos y más de 100 sa-cerdotes. “Es bueno para nosotros estar aquí en presencia del Señor, reunidos desde todo el mundo”. 
El arzobispo García-Siller describió su reciente peregrinación hasta Brasil como muy festiva y muy reconfortante, junto con muy agotadora, comentario que suscitó risa entre la audiencia. Él también dijo que estuvo llena de luces y sombras, tema que revisitó durante toda su homilía. 
“Reunirse allí con el Santo Padre y más de 3 millones de creyentes en la playa de Copacabana fue un evento muy emotivo, muy inspirador”, él dijo. 
“Río es una ciudad hermosa, pero hay sombras también, las favelas donde viven los más pobres, en un país donde ha habido muchas protestas recientes contra el gobierno debido a la situación empeorada y desesperada de muchos de sus ciudadanos, que son nuestros hermanos y hermanas”, él continuó. “Hubo días de sol brillante y días de lluvia fuerte, días de luces y sombras, como todos los días de nuestras vidas”. 
Diciendo que “hay mucha luz en nuestra celebración de esta mañana”, el arzobispo de San Antonio elogió a los más de 1.8 millones de caballeros que el año pasado contribuyeron 70 millones de horas de servicio en causas benéficas, incluyendo trabajo de socorro tras el de-vastador tornado en Oklahoma City y la explosión de la planta industrial en West, Texas. 
“Sus principios de caridad, unidad, fraternidad y patriotismo son vitales para la iglesia y nuestro país y las naciones de todo el mundo”, dijo el arzobispo García-Siller. “Los principios que guían son faros en la oscuridad, dándonos luz para ver claramente nuestro camino de peregrinación como discípulos del Señor resucitado”. 
Él describió a San Antonio diciendo que “la iglesia está viva aquí, nuestro pueblo está lleno de fe y estamos creciendo. Estas son historias de la luz”. 
Sin embargo, él reconoció que también hay muchas sombras. “No se encuentran solamente aquí en el sur de Texas, sino también en todo Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo. Uno de los asuntos más difíciles es la constante migración de pueblos, en muchos casos debido a la violencia en sus patrias, a la carencia de empleo, a la pobreza profunda y, de hecho, a la gran miseria”. 
Monseñor García-Siller citó otra vez al papa Francisco, quien dijo recientemente durante una visita a la isla mediterránea Lampedusa: “La iglesia es madre y su atención maternal se expresa con especial ternura e íntimidad a aquellos que son obligados a huir de su propio país y exis-ten entre el desarraigo y la integración”. 
Allí el pontífice habló conmovedoramente acerca de la “globalización de la indiferencia” respecto a los inmigrantes, cuya situación apremiante, él dijo, es como una “espina dolorosa en mi corazón”. 
El Vaticano informa que en el 2012 en el mundo había unos 16 millones de refugiados oficialmente reconocidos y 28.8 millones de desplazados internamente. Además, estima que 21 millones de personas han sido contrabandeadas, incluyendo 4.5 millones para la explotación sexual y 14.2 mi-llones para trabajo esclavizado. El papa Francisco, dijo el arzobispo García-Siller, enfatiza que Dios continúa preguntándonos: “¿Dónde está tu hermano cuya sangre clama a mí?”. 
“En nuestra nación estamos en un debate muy controversial sobre un asunto doloroso y difícil: reformar nuestro sistema actual de inmigración, que está claramente descompuesto, poniendo en riesgo 11 millones o más de nuestros hermanos y hermanas, teme-rosos de ser detenidos y deportados, separados de sus familias. Esto está sucediendo hoy día en una escala sin pre-cedentes en nuestra historia estadounidense”, según el arzobispo García-Siller. 
“Este no es un asunto li-beral o conservador, un asunto demócrata o republicano, es un asunto para todo patriota, todo ciudadano y todo hombre o mujer de fe. Es un asunto humano, un asunto moral. No podemos ser indiferentes ante esto”. 
Especialmente en el sur de Texas, él dijo, “estamos muy preocupados por nuestros hermanos y hermanas indocumentados, especialmente por aquellos que han sido separados de sus familias o que están amenazados diariamente con tal separación. Tenemos que llevar la luz del Evangelio a los lugares ocultos, los luga-res desolados, los vecindarios y los centros de detención”. 
El arzobispo García-Siller señaló: “Algún día estaremos parados delante del trono de Dios y tendremos que respon-der a la pregunta del Señor: ‘¿Dónde está tu hermano? ¿Tu hermana?’”. 
El arzobispo cerró di-
ciendo que durante su peregrinación a la Jornada Mundial de la Juventud escuchó al Santo Padre llamar a la acción a los jóvenes de la iglesia. Él les recordó: “La vida de Jesús es una vida para los demás. Es una vida de servicio”. 

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