Entrevista: Respetando la vida en todas sus etapas

Editora: Señor Obispo, Octubre es el Mes de Respeto a la Vida, lo cual la mayoría de la gente asocia con el aborto. ¿Qué significa realmente para un Católico el respetar la vida y por qué es tan importante?

Obispo Vásquez: Los Católicos aprecian la santidad de la vida humana. Sabemos que la vida debe ser respetada y protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Este total entendimiento de la vida humana abarca el muy serio tema del aborto, pero va más allá. El momento de la concepción es cuando la vida es más vulnerable, razón por la cual la iglesia habla tan clara y fuertemente sobre la protección que debemos dar a los no-natos. De cualquier modo, debemos también res-petar y proteger a los niños mientras se desarrollan, a los adultos mientras envejecen y a los ancianos mientras se acercan al momento de su muerte. Debemos entender que la vida es un don sagrado de Dios; por lo tanto, tenemos que vigilarlo y protegerlo en cada etapa.

Editora: El año pasado los obispos de Estados Unidos hicie-ron un llamado a la oración por la Vida, el Matrimonio y la Libertad Religiosa durante el Año de la Fe. ¿Por qué resaltaron estas tres cosas y cómo es éste llamado a la oración importante para nosotros como sociedad?

Obispo Vásquez: Los obispos hemos estado preocupados por estos asuntos por mucho tiempo. Hemos estado interviniendo por la vida desde antes de la decisión de Roe v. Wade de hace 40 años. Los obispos hemos estado preocupados sobre la calidad de los asuntos de la vida en los Estados Unidos. Hemos resaltado estos tres aspectos particulares por que los vemos como la base fundamental de una sociedad sólida. Cuando una sociedad apoya, defiende y protege la vida, el matrimonio y la libertad religiosa, la sociedad se mantiene fuerte y vibrante.

Hemos sido testigos de la subestimación de la vida en Estados Unidos; una falta de respeto por la santidad del matrimonio, y la limitación im-puesta sobre nuestra libertad religiosa. Existen verdaderas batallas llevándose a cabo para redefinir la vida, el matrimonio y la libertad religiosa a nivel estatal y nacional. Ciertamente el aborto es parte de este debate, como lo es la eutanasia y otros asuntos relacionados a la vida.

Este verano, vimos otro ataque socavando al matrimonio con la decisión de la Suprema Corte de derrocar el DOMA y después la Proposición 8 en California. Estos cambios en el entendimiento del matrimonio en nuestro país remueven a Dios del matrimonio. Los Católicos creemos que el matrimonio es dado por Dios, lo que quiere decir que un hombre y una mujer se unen para formar una familia. Tal como los obispos de Estados Unidos escribie-ron en la Carta Pastoral del 2009 sobre el matrimonio, "El Matrimonio no es simplemente una institución privada. Es la base para la familia, donde los niños aprenden los valores y virtudes que los harán buenos Cristianos y buenos ciudadanos. La importancia del matrimonio para los niños y para la crianza de la siguiente generación, subraya la importancia del matrimonio para toda la sociedad". Debemos continuar orando por las parejas casadas y por la santidad del matrimonio.

Finalmente, nosotros los obispos sentimos que debemos rezar por la libertad religiosa. El reciente mandato HHS involucra al gobierno imponiendo reglas sobre organizaciones religiosas y por lo tanto, forzándonos a proveer cobertura de procedimientos que violan nuestras creencias religiosas. La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos nos garantiza la libertad religiosa; esto no solo significa libertad de culto sino que podemos definir quiénes somos como religión. El gobierno no nos define, que es lo que se está tratando de hacer con la reciente legislación.

Por lo tanto, éstas tres áreas continúan siendo de gran importancia para los obispos. El Llamado a la Oración por la Vida, el Matrimonio y la Libertad Religiosa es muy importante por que dependemos de Dios para que nos ayude a perseverar a través de esta lucha. Todos nuestros esfuerzos, que incluyen nuestra intervención en el proceso legislativo, deben empezar con la oración.

Editora: El Respeto por la vida humana es esencial a nuestra fe pero no por ello es fácil de adoptar. ¿Cómo pueden los Católicos formar sus conciencias y corazones respecto a lo que significa respetar la vida?

Obispo Vásquez: Lo primero que tenemos que hacer es informarnos sobre lo que la Escritura y la Iglesia nos enseñan sobre la vida en todos sus estados y desarrollo. Invito a la gente a leer la Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica, donde podemos encontrar gran riqueza en información sobre las enseñanzas de la iglesia sobre la belleza de la vida humana. Si dependemos de la sociedad para enseñarnos sobre la vida humana, descubriremos un entendimiento totalmente diferente de lo que enseña la iglesia. Yo animaría a todos aquellos que tienen dificultad entendiendo lo que la iglesia enseña a hablar con sacerdotes, diáconos, religiosos o laicos. La Diócesis también cuenta con una excelente oficina de Actividades Pro-Vida y Castidad que puede proveer recursos a aquellos interesados en aprender más sobre la santidad de la vida humana. La iglesia es contracultural en muchos sentidos; por lo tanto, debemos mantenernos fuertes en los que creemos y estar listos para defender lo que creemos.

Últimamente, he presenciado a nuestra gente joven hacer esto, lo que me da gran esperanza. Ellos no están simplemente siguiendo la voz popular y las tendencias; ellos están aprendiendo y entendiendo lo que la iglesia enseña ¡Esto es refrescante! Otro signo de esperanza para mí es el cierre de las instalaciones de Planned Parenthood en Bryan/College Station y otras clínicas similares en nuestro estado. Espero que este sea un signo de más respeto a la vida en nuestro estado.

Editora: El Beato Juan Pablo II llamó a nuestra cultura una cultura de la muerte. ¿Cómo pueden las parroquias y los individuos promover la dignidad de la vida en esta cultura?

Obispo Vásquez: Tuvimos esta terrible tragedia en Newton con estos niños, niños inocentes y adultos fueron asesinados. Ésta muy triste tragedia realmente me hizo pensar como obispo, cuánto es que nuestra sociedad no aprecia la vida. Claro, no todas las personas entrarían en una escuela y matarían gente inocente, pero esta horrible violencia es un ejemplo de cómo las personas en nuestra sociedad han sucumbido a la cultura de la muerte. La cultura de la muerte no es solo una referencia al aborto, pero también habla sobre la violencia contra la mujer, el abuso de niños, el abandono a los ancianos. Cuando la gente está siendo abusada por otra gente y cuando la gente es lastimada por otros, el don de la vida se obstaculiza y se daña. Debemos defender las vidas de aquellos cuyas voces no se escuchan, especialmente los no-natos, los inmigrantes y los débiles, debemos hablar por aquellos que no pueden hablar por sí mismos. Creemos que la vida es un don precioso de Dios y por lo tanto, debemos aprender a apreciarlo.

El Beato Juan Pablo II, quien estuvo muy enfermo durante los últimos años de su vida, dio un gran testimonio de vida para nosotros. Nos enseñó la dignidad de la vida incluso en medio del dolor y el sufrimiento.

Yo invitaría a nuestro clero a continuar hablando sobre éstos temas desde el púlpito, al aconsejar y durante el sacramento de la confesión. Debemos siempre hablar sobre éstos asuntos con gran compasión y entendimiento. Como clero, estamos llamados a ayudar a la gente a entender la dignidad de la persona humana y ofrecer compasión por aquellos que están enfermos y por aquellos que cuidan de ellos. Como el Papa Francisco nos dijo, debemos permanecer cerca de aquellos que han sido confiados a nuestro cuidado.

También invito a la gente a salir y servir — ir a un hospital o asilo, visitar un centro de cuidados paliativos o un refugio para gente sin hogar. Todos estos lugares nos dan oportunidad de estar con la gente y de rodearnos con aquellos que están enfermos, lastimados o muriendo. Cuando hacemos esto, nos damos cuenta del valor y la belleza de toda vida humana y nuestra fe se fortalece mientras ayudamos a aquellos que necesitan compasión y amor.

Editora: En agosto, el tirador de Fort Hood fue sentenciado a muerte. ¿Cómo debería un Católico ver estos crímenes y su sentencia con respecto al respeto a la vida?

Obispo Vásquez: Antes que nada debemos decir que lo que el Mayor Nidal Hasan hizo fue un acto de maldad. El hecho de que tanta vida humana haya sido tomada fue impresionante y nuestras oraciones están con los miembros de las familias de las víctimas que están tratando de seguir con sus vidas después de perder a sus seres amados. Pero, ¿este tipo de actos nos dan derecho de disponer de la vida de alguien? Creo que no. De nuevo, regreso al Beato Juan Pablo II, quien intervino fuertemente contra la pena de muerte. Debemos recordar que las personas que cometen dichos crímenes horribles nunca pierden su dignidad humana. Disponer de la vida de un criminal no compensa las vidas que se perdieron. El respetar la vida incluso significa respetar la vida de aquellos que cometen actos violentos y criminales. Esto es extremadamente difícil. De cualquier manera, creemos que cada vida es sagrada y solo Dios puede dar vida y quitarla.

Editora: ¿Cuál es su oración por nosotros durante el Mes de Respeto a la Vida?

Obispo Vásquez: Mi oración es por que todos nosotros aprendamos a apreciar la vida humana en todas sus etapas, y que realmente apreciemos antes que nada el don de la vida que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros.

Al aprender a apreciar el don de la vida, crecemos en una mayor apreciación de las vidas de aquellos cercanos a nosotros: nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros cónyuges y nuestros hijos. Que todos apreciemos la vida en todas sus etapas desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

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