La perspectiva de las vocaciones es buena; más trabajo necesita ser realizado

Por Mary P. Walker
Corresponsal

El Padre Brian McMaster, Director de la Oficina de Vocaciones de la Diócesis de Austin, sabe que es bendecido de servir en el Centro de Texas, donde la fe Católica es creciente y vibrante. De cualquier manera, con su bendición viene la responsabilidad compartida por todos los Católicos –ayudar a hombres y mujeres a escuchar y responder al llamado de Dios al sacerdocio y la vida religiosa.
Actualmente, la diócesis tiene 50 hombres y mujeres en formación para órdenes religiosas, y 40 hombres quienes están preparándose para convertirse en sacerdotes diocesanos. La formación de estos seminaristas diocesanos usualmente toma entre siete y nueve años. Las buenas noticias, explicadas por el Padre McMaster, es que las ordenaciones al sacerdocio están alrededor del mismo número de sacerdotes que se retiran. De cualquier manera, la población Católica crece, lo que significa que el mismo número de sacerdotes sirve a un mayor número de fieles.
La mayoría de los semina-ristas se encuentran atendiendo uno de cinco seminarios, mientras que muchos son asignados a parroquias para un año de servicio pastoral.
“Hemos notado que cada joven tiene un set de dones distintos y un grupo de necesidades diferentes. Creemos que podemos maximizar sus dones enviándolos a distintos seminarios,” dijo el Padre McMaster. También dijo que los hombres eran de alta “calidad”. Son ma-
duros, conocen su fe y tienen una vida activa de oración. Además, tienen un perspicaz sentido de discernimiento, lo que es, la habilidad de escuchar la voz de Dios a través de la oración y dentro de las circunstancias de sus vidas. Para el futuro, el Padre McMaster encuentra alentador que más hombres jóvenes están comenzando a considerar  y a discernir una vocación durante sus años de preparatoria. De la misma manera, muchos en sus años de universidad, después de los mismos e inclusive en sus treintas y cuarentas están abiertos al llamado de Dios.
La iglesia universal también se beneficia de las vocaciones religiosas que vienen de nuestra diócesis. La mayoría de hombres y mujeres de nuestras parroquias están en formación para órdenes religiosas para convertirse en sacerdotes, hermanos y hermanas que servirán a Dios y a su pueblo en otras partes del estado, país e inclusive del mundo.
Además, con tantos colegios y universidades dentro de los límites de la diócesis, los programas del ministerio universitario están teniendo un efecto positivo al promover las vocaciones. Estos programas sirven las necesidades especiales de estudiantes universitarios de todo el país durante un tiempo en el que toman decisiones que afectan el resto de sus vidas. Por ejemplo, St. Mary Catholic Center en la Universidad de Texas A&M  tiene una reputación nacional de proveer un ambiente en el que los estudiantes pueden escuchar el llamado de Dios  y responder con un entusiasta “sí”. Este otoño, 14 antiguos estudiantes entraron al seminario o comenzaron su formación en distintas órdenes religiosas, la mayoría fuera de la diócesis. La diócesis también está viendo un incremento del interés en las vocaciones en estudiantes de la Universidad de Texas, Texas State University, Baylor y St. Edward’s University.
Mientras que la Diócesis de Austin no sufre en la actualidad de un gran déficit de sacerdotes como algunas partes del país, la cultura de las vocaciones debe continuar siendo fomentada. Mientras la población Católica crece, aún más sacerdotes son necesitados. Además, el número de mujeres entrando a la vida religiosa es mucho menor que el total de hombres en formación para el sacerdocio diocesano o entrando a órdenes religiosas.
En lo que respecta a vocaciones religiosas femeninas, el Padre McMaster ve algunos puntos de luz. Las Dominican Sisters of Mary Mother of the Eucharist es una creciente orden que incluye muchas hermanas jóvenes.
Ellas acaban de terminar un convento en Georgetown. Él espera que su visible testimonio en el gozo de la vida religiosa, anime a otras mujeres jóvenes a considerar si Dios las está llamando. También en el St. Mary Catholic Center, las Apostles of the Interior Life Sisters proveen dirección espiritual a estudiantes. A través de su ministerio, mujeres jóvenes se encuentran activamente discerniendo si Dios las está llamando a la vida religiosa. Muchas otras comunidades religiosas en la Diócesis de Austin están también compartiendo su testimonio de fe con nuestras hijas e hijos, dijo el Padre McMaster.
Durante el siguiente año litúrgico,  a lo largo de la diócesis, el enfoque se concentrará en invitar a hombres y mujeres a considerar el sacerdocio o la vida religiosa. El Padre McMaster explicó que las relaciones son clave para fomentar las vocaciones. Pastores, ministros juveniles, maestros, líderes pa-rroquiales, padres y compañeros parroquianos amplifican la voz de Dios a hombres y mujeres jóvenes más aún que cualquier póster sobre vocaciones.
Los sacerdotes, por supuesto, tienen un rol vital. El Padre McMaster dijo que cada pastor es el “director vocacional” de su parroquia.  Como recurso para sacerdotes, el diócesis ha publicado un folleto que les da consejos prácticos y recordatorios sobre las maneras en que pueden promover las vocaciones. Por ejemplo, los sacerdotes pueden orar, compartir su propia experiencia vocacional, y promover las cenas de discernimiento dio-cesanas y los retiros. Junto con los laicos, ellos pueden invitar personalmente a hombres y mujeres jóvenes a considerar el sacerdocio y la vida religiosa.
“No tengan miedo de unir su voz a la de Cristo.  La mayo-ría de la gente joven tendrá dudas al principio – así dudaron personajes de la Biblia y muchos santos. A través de su relación con el Señor, las semillas que fueron plantadas, crecieron,“ dijo el Padre McMaster.
Otros recursos para parroquias incluyen una guía de  “cómo hacerlo” para laicos Católicos sobre cómo formar un comité de vocaciones parroquial. La guía también tiene una lista de actividades para las vocaciones y proyectos y ofrece una guía práctica para padres.
La base de todas las vocaciones es la oración, dijo el Padre McMaster. Podemos todos orar por nuestros sacerdotes y religiosas y pedir a Dios que siga llamando trabajadores a la cosecha. Santa Teresa de Lisieux es la santa patrona de las vocaciones y los misioneros por que ella oró por ellos fervientemente. A través de la Sociedad Vocacional Santa Teresa, los fieles están invitados a unirse a sus plegarias. La sociedad fue probada primeramente en la Diócesis de Arlington, Va., y está ahora establecida en nuestra diócesis. El compromiso de la membresía es simple, y se centra en orar y ofrecer el sufrimiento por las vocaciones, sacerdotes y religiosos.
Para niños de primaria, 
existe la Sociedad Junior, la cual es un gran recurso para preparar a niños para su Primera Sagrada Comunión. Muchos sacerdotes y religiosas han reportado que ellos oyen sobre Dios por 
primera vez durante ese tiempo en sus vidas. Después de recibir la comunión, los niños se comprometen a rezar por sacerdotes y religiosos y a pedir a Jesús que los ayude a ellos y a sus compañeros a descubrir la voluntad de Dios para sus vidas.
Información sobre la sociedad y los recursos parroquiales para las vocaciones están disponibles a través de las oficinas parroquiales y de la Oficina de Vocaciones. Para mayor información, visite 
www.austinvocations.com o llame al (512) 949-2430.

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