Más de 500 mártires de la Guerra Civil en España se acercan más a la santidad

Por Mike Billington 
Catholic News Service 

Un funcionario del Vaticano movió más de 500 mártires de la Guerra 
Civil Española más cerca a la santidad durante una Misa especial de beatificación en Tarragona, la arquidiócesis que más sufrió bajo “el Terror Rojo”. 
Un estimado de 20,000 personas de toda España, así como pequeños contingentes de Portugal y Francia, asistieron el 13 de octubre a una Misa especial al aire libre celebrando la beatificación de 522 miembros de órdenes religiosas católicas y laicos. 
El cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación Para las Causas de los Santos, celebró la Misa. El arzobispo Jaume Pujol Balcells de Ta-rragona y el cardenal Antonio Rouco Varela de Madrid concelebraron. 
La ceremonia se celebró en Tarragona porque casi 150 personas, incluyendo el obispo auxiliar Manuel Borrás Ferré y 66 sacerdotes 
diocesanos, fueron asesinados allí durante la guerra. Muchos de los que asistieron a la Misa no tienen conexión directa con los que estaban siendo beatificados. 
“Esta es una ocasión muy especial en la historia de la iglesia de España”, dijo Josep María Ibáñez, de 49 años, residente de Sitges. “Si uno es católico, es importante estar aquí para mostrar su apoyo a la iglesia y a los que murieron por su credo”. 
El altar fue montado en un masivo escenario en el complejo educativo de Tarragona, no lejos de las instalaciones portuarias de la ciudad. En un mensaje televisado, el papa Francisco instó a los presentes a unirse “de corazón” a la celebración de proclamar a los mártires beatificados. El papa dijo que esos mártires fueron “cristianos ganados por Cristo, discípulos que han comprendido plenamente el camino hacia ese ‘amar hasta el límite extremo’ que llevó a Jesús a la cruz”. 
Él señaló que los papas siempre le dicen a la gente: “Imiten a los mártires”. 
“Siempre es necesario morir un poco para poder salir de nosotros mismos, para dejar atrás nuestro egoísmo, nuestra comodidad, nuestra pereza, nuestra tristeza y para abrirnos a Dios y a los demás, especialmente a aquellos que están en mayor necesidad”, él dijo. 
España se encontraba en un estado de caos durante la mayor parte de la década de 1930, comenzando con el exi-lio del rey Alfonso XIII en 1931. Los izquierdistas anticatólicos, comunistas y anarquistas eran prominentes en el gobierno y comenzaron una ola de terror quemando iglesias en Madrid y Andalucía. A esto le siguieron los asesinatos de 37 sacerdotes, hermanos y seminaristas en el pequeño pueblo minero en Asturias en 1934. Cuando las fuerzas nacionalistas intentaron tomar control del país, la guerra civil continuó hasta 1939, resultando en las muertes de cientos de miles de personas en ambos bandos, incluyendo miles de miembros del clero adicionales. 

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