Entrevista: Interviniendo a favor de un sistema de inmigración más justo

Editora: Señor Obispo, la Reforma Migratoria fue su tema elegido para la entrevista de este mes ¿Por qué es importante discutirlo ahora?
Obispo Vásquez: La Reforma Migratoria ha sido un tema candente en nuestro país por años y el tema no va a concluir hasta que una solución real aparezca y una legislación apropiada haya sido aprobada. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha estado instando a nuestro gobierno y Congreso a reformar las leyes migratorias en nuestro país por que no son efectivas. Ambos, la administración actual y el Congreso han admitido que las leyes migratorias actuales no son ya efectivas y están lastimando a los individuos. Las primeras en salir lastimadas son las familias, que están siendo separadas bajo las leyes actuales. Cuando alguien viene a los Estados Unidos proveniente de algún país y tiene hijos aquí, esos niños tienen derechos como ciudadanos americanos, pero sus padres, si son indocumentados, pueden ser deportados. Entonces, esos niños son separados de sus padres o son forzados a volver a un país que no conocen. Tal vez han vivido aquí 10 o 15 años. Tal vez ni siquiera hablan la lengua o conocen la cultura de su propio país por que han nacido aquí, han sido criados aquí o se han integrado a esta sociedad.
Otro tema es la ley, este tipo de leyes se convierten en perjudiciales para el tipo de trabajo que los inmigrantes realizan en los Estados Unidos. Es decir, vienen aquí, realizan el trabajo que muchas veces nadie más quiere realizar, pero por que no tienen ninguna protección bajo la ley, pueden ser fácilmente denunciados o reportados, pueden ser amenazados, sus sueldos les pueden ser retenidos, y pueden ser maltratados y abusados. Todo esto puede suceder y sucede con frecuencia por que los inmigrantes indocumentados tienen muy pocos o ningún derecho que los proteja. Los inmigrantes con frecuencia viven en las sombras. Permanecen en segundo plano por que no quieren ser descubiertos. Quieren estar escondidos por que tienen mucho miedo de ser deportados y enviados de regreso a sus países.
Los inmigrantes con frecuencia luchan contra tantas adversidades solo para venir a Estados Unidos para poder tener una mejor vida. Muchos de ellos mueren a causa de condiciones peligrosas. En Texas y en el sur de Estados Unidos, cada año mucha gente de Centro y Sudamérica viaja a través del desierto y sufre tremendamente por crear nuevas vidas para sí mismos. Desafortunadamente, muchos pierden sus vidas en el proceso de venir a Estados Unidos o a otros países. Estas son horibles y trágicas situaciones.
Nosotros los obispos decimos que es tiempo para que cambiemos nuestro sistema legal, para reformar las leyes, y crear un sistema más justo. Al mismo tiempo, debemos tomar en consi-deración que nuestro país debe poder proteger sus fronteras y proteger a sus ciudadanos. La mayoría de la gente que viene a Estados Unidos no nos desea ningún mal. No vienen como terroristas. Vienen por una razón básica – para crear mejores vidas para ellos mismos, sus familias y sus seres queridos.

Editora: ¿Por qué está la iglesia involucrada en esta discusión política?
Obispo Vásquez: La iglesia por muchos, muchos años ha intervenido en favor de cambios en nuestras leyes de inmigración y la Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha promovido la Campaña para la Justicia para los Inmigrantes por años. La iglesia tiene la responsabilidad de hacer brillar el mensaje de Dios sobre este asunto y ayudar a construir puentes entre todas las partes de manera que el sistema de inmigración pueda ser creado justo para todos y para servir al bien común, incluyendo las preocupaciones legítimas sobre la seguridad de nuestra nación.
La reforma migratoria experimentó algunos serios reveses después del 11 de septiembre del 2001, los cuales fueron muy difíciles de superar para nosotros. Desde entonces, la atmósfera en nuestro país ha sido muy negativa contra los inmigrantes. Antes del 11 de septiembre nuestro país se encontraba listo para trabajar para reformar la ley, pero cuando ocurrieron los ataques del 11 de septiembre, todo se detuvo. Así que aquí estamos, años después, todavía sufriendo las consecuencias de ese te-rrible evento.
De cualquier manera, parece que ahora tenemos un Congreso que reco-noce la necesidad de una reforma. La gente hispana se incrementa en número en nuestro país y están comenzando a tener una voz y muchos de ellos están expresando su derecho a votar. El Congreso y la administración actual se han vuelto muy conscientes de sus necesidades y se dan cuenta de que existe esta población que tiene potencial para influir el resultado de las elecciones. Por lo tanto, más y más de nuestros hacedores de leyes están viendo la reforma migratoria como necesaria.
Basada en la Escritura, en las enseñanzas sociales Católicas, y en nuestra propia experiencia como una iglesia inmigrante en los Estados Unidos, la Iglesia Católica está obligada a alzar su voz por aquellos que están marginalizados y a quienes sus derechos otorgados por Dios no les son respetados. La iglesia se involucra por que la iglesia se encuentra con el inmigrante y habla por aquellos que no tienen voz. La población inmigrante tiene una voz pequeña, como dije anteriormente, muchos de ellos viven en las sombras. Por lo tanto, necesitamos hablar por ellos.

Editora: ¿Qué pueden los Católicos leer o aprender para estar más informados sobre estas posiciones?
Obispo Vásquez: Recomiendo a los Católicos visitar el sitio web de Justicia para Inmigrantes (Justice for Immigrants en inglés) disponible en www.justiceforimmigrants.org. Ahí se encuentra una historia sobre cómo la iglesia ha hablado sobre inmigración. También hay mucho mitos que se encuentran desacreditados en el sitio web. Es decir, cosas como que los inmigrantes son una carga para la sociedad y que no contribuyen justamente, siendo ambas cosas completamente falsas. Los inmigrantes indocumentados se encuentran trabajando y pagando impuestos, y aún así no ven los beneficios de ese dinero en lo absoluto. El sitio web de Justicia para Inmigrantes incluye mucha información sobre inmigrantes y sobre cómo podemos intervenir a favor de una reforma migratoria. Estoy muy agradecido de que la iglesia haya permanecido al lado de los inmigrantes y continúe interviniendo por estas personas que solo buscan tener una mejor vida para ellos mismos y sus familias.
También, en 2003, los obispos de Estados Unidos y de México se unieron para escribir una Carta Pastoral sobre Migración titulada “Juntos En El Camino De La Esperanza Ya No Somos Extraños” (“Strangers No Longer Together on the Journey of Hope”, en inglés). Este documento muestra la solidaridad de los obispos mexicanos y de Estados Unidos en permanecer de pie por los migrantes. Se encuentra disponible en www.usccb.org. También, en el sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés), el documento de los obispos del año 2000 titulado “Acogiendo Al Forastero Entre Nosotros: Unidad en la Diversidad” se encuentra disponible en inglés y español. Este documento habla sobre dar la bienvenida a inmigrantes a nuestras parroquias y comunidades.

Editora: La inmigración no solamente es un tema de los Estados Unidos. El Papa Francisco habla también con frecuencia sobre la necesidad de dar la bienvenida a los extranjeros entre nosotros.
Obispo Vásquez: Sí, de hecho, cada año el papa habla sobre las necesidades pastorales de migrantes y refugiados en el Día Mundial de los Migrantes y Refugiados, el cual es celebrado durante la primera semana de enero y fue instituido por el Papa Pío X en 1914. En su mensaje del 2014 para el Día Mundial de los Migrantes y Refugiados, el Papa Francisco escribe, “huyendo de situaciones de extrema pobreza o persecución, con la esperanza de un mejor futuro, o simplemente de salvar sus propias vidas, millones de personas escogen emigrar. A pesar de sus esperanzas y expectativas, con frecuencia encuentran maltrato, rechazo y exclusión, sin mencionar las tragedias y desastres que ofenden su dignidad humana.
La realidad de la migración, dada su nueva dimensión en nuestra edad de globalización, necesita ser aproximada y manejada de una nueva, equitativa y efectiva manera; más que nada, esto llama a la cooperación internacional y a un espíritu de profunda solidaridad y compasión. La cooperación a diferentes niveles es crítica, incluyendo la amplia adopción de políticas y reglas enfocadas a la protección y promoción de la persona humana”.
Mientras miramos alrededor del mundo, es increíble ver el cambio en las poblaciones que el mundo ha experimentado a causa de la guerra, la economía y la persecución.  Estos cambios en la población nos hacen a todos más conscientes sobre inmigración y la necesidad de ser más receptivos hacia el extranjero. Esa es una respuesta muy bíblica al inmigrante por que nosotros Católicos y como Cristianos, creemos que en nuestro encuentro con el extranjero, también conocemos y encontramos a Jesucristo. 
Mucha gente sufre por lo que nosotros llamamos xenofobia, o el miedo de algo o alguien que es diferente. Esto incluye el miedo de otros por que no hablan nuestro lenguaje o por que no entienden nuestra cultura o por que comen diferente tipo de comida o por que tienen una religión distinta. Este miedo, con frecuencia, causa que cerremos la puerta al extraño y que lo mantengamos tan lejos como sea posible. De cualquier modo, el punto de vista Cristiano y Católico siempre ha sido el de abrir la puerta al extranjero y darle la bienvenida. Estamos llamados a superar nuestros miedos y dar la bienvenida al extranjero, tal como Cristo lo haría.
Como el Papa Francisco escribe en su mensaje del 2014 para el Día Mundial de los Migrantes y Refugiados, “Un cambio de actitud hacia migrantes y refugiados es necesario por parte de todos, alejándonos de actitudes defensivas y de temor, indiferencia y marginalización… –– moviéndonos –– hacia actitudes basadas en una cultura de encuentro, la única cultura capaz de construir un mundo mejor, más justo y fraternal“.

Editora: Así que ¿qué le gustaría que los Católicos hicieran respecto a la inmigración?
Obispo Vásquez: Lo primero que debemos hacer es orar por una reforma en la ley. En segundo lugar, me gustaría ver a Católicos y gente de buena fe escribir a sus congresistas urgiéndolos a aprovechar la oportunidad de cambiar las leyes de inmigración. Necesitamos presionar a la administración actual y a los miembros del Congreso a que pasen una legislación que corrija el actual, roto sistema migratorio. Necesitamos leyes de inmigración que sean justas y al mismo tiempo, tomar en consi-deración la protección de nuestras fronteras.
También invito a Católicos a aprender tanto como les sea posible sobre este tema y a leer sobre las propuestas de ley de inmigración mientras que estas se encuentran frente al Congreso. Aprenda qué es bueno sobre cada propuesta de ley y si las propuestas no son buenas, alce la voz y hable con sus congresistas sobre la necesidad de cambio. Como dije antes, debemos hablar por aquellos que no tienen voz.
 También oro por todos los inmigrantes. Como el Papa Francisco escribe en su mensaje del Día de los Migrantes y Refugiados, María y José supieron lo que significaba dejar su propio país y convertirse en migrantes cuando escaparon del reinado de Herodes. “El corazón maternal de María y el corazón compasivo de José, el protector de la Sagrada Familia, nunca dudaron que Dios siempre estaría con ellos. A través de su intercesión, que la misma firme certeza habite en el corazón de cada migrante y refugiado”.

 

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