El papa expone en documento su visión de una iglesia evangélica

Por Francis X. Rocca 
Catholic News Service 

En su primera pieza extensa escrita como papa, el papa Francisco expone una visión de una Iglesia Católica dedicada a la evangelización en un tono positivo, con un enfoque en los más pobres y vulnerables de la sociedad, incluyendo a los adultos mayores y a los que están por nacer. 
“Evangelii Gaudium”(“La alegría del Evangelio”), publicada por el Vaticano el 26 de noviembre, es una exhortación apostólica, una de las categorías de mayor autoridad en documentos papales. La primera encíclica del papa Francisco, “Lumen Fidei”, publicada en julio, fue mayormente el trabajo de su predecesor, el papa Benedicto XVI. 
El papa escribió el nuevo documento en respuesta al Sínodo de Obispos de octubre del 2012 sobre la nueva evangelización, pero declinó trabajar usando un borrador provisto por funcionarios del sínodo. 
La voz del papa Francisco es inconfundible en el estilo relativamente relajado de las 50,000 palabras del documento -- ¡él escribe que un “evangelizador nunca puede parecerse a alguien que acaba de regresar de un funeral!” -- y en su énfasis en algunos de sus temas característicos, incluyendo los peligros de la globalización económica y la “mundanidad espiritual”. 
El mensaje de la iglesia “tiene que concentrarse en lo esencial, en lo que es más hermoso, más grande, más atractivo y a la vez más necesario,” escribe. “En este núcleo básico lo que brilla es la belleza, es el amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo, quien murió y resucitó de entre los muertos”. 
Inspirado por la pobreza y la preocupación de Jesús por los desposeídos durante su ministerio terrenal, el Papa Francisco hace un llamado a “una iglesia que sea pobre y para los pobres”. 
Los pobres “tienen mucho que enseñarnos,” escribe. “Estamos llamados a encontrar a Cristo en ellos, a prestar nuestras voces a sus causas pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a hablar por 
ellos y a abrirnos a la misteriosa sabiduría que Dios desea compartir con nosotros a través de ellos”. 
La caridad es más que meros donativos, “significa trabajar para eliminar las causas estructurales de la pobreza y promover el desarrollo integral de los pobres,” escribe el papa. “Esto significa educación, acceso a atención médica y sobre todo al empleo, ya que es a través del trabajo creativo, participativo y de apoyo mutuo que los seres humanos expresan y mejoran la dignidad de sus vidas”. 
No obstante, él añade que “la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. ... Ellos necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su palabra, la celebración de los sacramentos y un viaje de crecimiento y madurez en la fe”. 
El papa Francisco reitera sus críticas anteriores de “ideologías que defienden la autonomía absoluta del mercado y la especulación financiera,” a las cuales culpa de la actual crisis financiera, la que atribuye a una “idolatría del dinero”. 
Él enfatiza que la preocupación eclesiástica por los vulnerables se extiende a «los niños que están por nacer, los más indefensos e inocentes entre nosotros,” cuya defensa está “vinculada estrechamente con la defensa de todos y cada uno de los otros derechos humanos”. 
“Un ser humano es siempre sagrado e inviolable en cualquier situación y en toda etapa de desarrollo,” escribe el papa en su declaración más fuerte hasta la fecha sobre el tema del aborto”. “Una vez que esta convicción desaparece también lo hacen los fundamentos sólidos y duraderos para la defensa de los derechos humanos, los cuales siempre estarían sujetos a los caprichos pasajeros de los poderes existentes”. 
El papa escribe que la evangelización implica la pacificación, entre otras formas a través del diálogo ecuménico e interreligioso. Él “humildemente” hace un llamado a los países de mayoría musulmana a concederle libertad religiosa a los cristianos y ordena a los católicos “evitar las generali-zaciones odiosas” basadas en “episodios desconcertantes de fundamentalismo violento,” ya que “el auténtico islamismo y la apropiada lectura del Corán se oponen a toda forma de violencia”. 
El papa Francisco característicamente dirige algunas de sus críticas más fuertes a sus compañeros clérigos, entre otras razones, por lo que él describe como la predicación inadecuada en gran medida. 
Los fieles y “sus ministros ordenados sufren debido a las homilías,” él escribe:”¡el laicado por tener que escucharlos y el clero por tener que predicarles!” 
El papa dedica varias páginas a sugerencias para mejorar las homilías, basándose en un estudio cuidadoso de las Escrituras y en el respeto al principio de la brevedad. 

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