El papa se reúne con inmigrantes, desamparados, jóvenes en parroquia Romana

Por Cindy Wooden 
Catholic News Service 

Reunido con 80 inmigrantes ayudados por miembros de una parroquia de Roma, el papa Francisco dijo que dejar la patria de uno es siempre doloroso, pero que la fe puede darle a uno la fuerza para seguir adelante. 
“La fe que tus padres te inculcaron te ayudará a seguir adelante,” dijo el papa a los inmigrantes el 19 de 
enero en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, cerca de la estación central ferroviaria de Roma. 
La parroquia ofrece a unos 400 inmigrantes ayuda material, lecciones de italiano y grupos de discusión. El papa dijo que los grupos son importantes porque les dan a los inmigrantes la oportunidad de hablar acerca de la nostalgia y las experiencias aterradoras y dolorosas que muchos de 
ellos pasaron mientras se abrían camino hasta Italia. 
Reconocer el dolor puede ayudar a sanarlo, dijo el papa, de modo que no los amargue. 
La fe también tiene un rol, él dijo. La oración y leer las Escrituras pueden traer solaz, él dijo: “Uno es Cristiano con la Biblia y uno es musulmán con el Corán”. 
Anteriormente ese día, recitando el Ángelus en el Vaticano, el papa Francisco llamó la atención a la celebración de la iglesia del Día Mundial de Emigrantes y Refugiados. 
Él le dijo a los migrantes y refugiados en la Plaza de San Pedro: “Ustedes están muy cerca del corazón de la iglesia porque la iglesia es un pueblo que viaja hacia el reino de Dios”. 
“Espero que puedan vivir en paz en los países que les han acogido, salvaguardando los valores de sus culturas,” él les dijo. 
El papa también pidió a los reunidos en la plaza orar por los refugiados y agradeció a aquellos que les ayudan, particularmente a los que defienden a los migrantes y refugiados de los “mercaderes de carne humana que quieren esclavizar” a aquellos que buscan una vida mejor. 
Durante su visita nocturna a la parroquia del Sagrado Corazón, el papa Francisco pasó casi cuatro horas con los miles de personas que desafiaron la lluvia para verlo. La basílica estaba atestada para la Misa que él celebró después de reunirse con los inmigrantes, las familias jóvenes, el grupo juvenil parroquial y un grupo de desamparados que reciben ayuda de los feligreses. También escuchó confesiones de cinco feligreses. 
El papa le dijo a los jóvenes que, sabiendo que Dios los ama, ellos deben tomar riesgos y hacer un poco de ruido en la parroquia, teniendo cuidado de no terminar como algunas “personas que solamente tienen 40 o 50 años de edad y tienen corazones más preparados para un funeral que para una fiesta”. 
El papa Francisco dijo que como arzobispo de Buenos Aires se reunió con un “grupo de jóvenes que quería renovar la iglesia: todos eran serios. … Entonces en la Misa, todos tenían sus manos apretadas, rígidos. En cierto momento pensé que estaba con un grupo de estatuas, no con personas”. 
“Un joven que no sonríe, que no hace un poco de ruido, ha envejecido demasiado rápidamente,” él dijo. 
Durante su breve homi-lía de la Misa, el papa Francisco se enfocó en una línea del Evangelio de Juan (1:29): “Juan vio acercarse a Jesús y dijo: ‘Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’”. 
“¿Pero cómo puede un cordero, tan débil, un cor-derito débil quitar tantos pecados, tanta maldad?” preguntó el papa. “Con amor y con su mansedumbre”. 
El papa Francisco dijo que algunos podrían pensar que sus pecados son demasiado grandes para ser llevados “hasta con un camión”, pero Jesús puede manejarlos. 
Jesús “vino por esta razón: para perdonar, para traerle paz al mundo, pero primero a los corazones. Quizás cada uno de nosotros tiene un tormento en nuestro corazón, una zona de oscuridad, quizás nos sentimos tristes por algo que hemos hecho,” dijo el papa. “Él vino a quitar todo esto. Él nos dará paz. Él perdonará todo”. 

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