Entrevista: Las promesas de Cuaresma son un reto, pero no una carga

Editora: Señor Obispo, la temporada de Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza el 5 de marzo ¿Qué significa esta temporada para nosotros como Católicos?
Obispo Vásquez:
La temporada de Cuaresma es un tiempo de gracia y conversión. Está basada en el encuentro del propio Jesús con el mal y su confrontación con el demonio en el desierto. El Miércoles de Ceniza inicia 40 días de preparación para la celebración del misterio de la Resurrección de Nuestro Señor, el cual celebramos el Domingo de Pascua. Para nosotros como Católicos, la Cuaresma es un tiempo de oración, reflexión y trabajo caritativo. Esta temporada es una invitación para nosotros para que vivamos nuestra fe Católica más profundamente, y específicamente es un tiempo para prepararnos a nosotros mismos a experimentar el amor del Señor Resucitado.

Editora: Hay tres pilares de la Cuaresma ¿nos los explicaría?
Obispo Vásquez:
Los tres pilares de la Cuaresma son mencionados en el primer día de la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza, en el Evangelio de Mateo. Jesús nos dice que hay tres cosas que estamos alentados a hacer, no solo para su tiempo –él estaba diciendo a la gente que un buen judío haría esto - pero también para nosotros los Católicos de hoy. Aquellos tres pilares son el ayuno, la oración y el dar limosna. Esas son la cosas en las que necesitamos concentrarnos durante esta temporada de Cuaresma.
El primer pilar es el ayuno. Jesús nos dice muy claramente en la lectura del Evangelio que seamos cuidadosos de no montar un espectáculo para la gente. “Pero cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu cara, de manera que no parezca que estás ayunando, excepto para tu padre que está en lo oculto”. No necesitamos ayunar para los demás. Ayunamos por que Dios nos está pidiendo que ayunemos y lo estamos haciendo por Dios. Jesús nos dice con cuidado que cuando ayunemos no actuemos como los hipócritas. Debemos peinar nuestro cabello, lavar nuestra cara y arreglarnos con propiedad, de modo que solo Dios sepa que estamos ayunando.
De manera similar, Jesús nos habla sobre el orar en la lectura del Evangelio. Cuando oramos, no debemos ser hipócritas o presumir a toda la gente que estamos orando. “Cuando ores, ve a tu aposento, cierra la puerta y ora a tu Padre en lo secreto”. Jesús nos dice ¿Quién sabe que estamos orando? Solo Dios.
También, Jesús habla sobre el dar limosna, lo cual involucra dar a los pobres y cuidar de los necesitados. “Cuando des limosna, no dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu mano derecha. De manera que cuando des limosna sea en secreto. Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará”. Él nos dice que no hay necesidad de decir a otros que estamos cuidando de los pobres y los necesitados, solo Dios necesita saber que estamos ayudando a otros.
Jesús nos dice que nuestra concentración debe estar en Dios. Estas tres prácticas espirituales activas de la iglesia nos ayudan a crecer en santidad. Son un reto para todos nosotros por que como humanos tendemos a ponernos a nosotros mismos como el centro del mundo. Estas prácticas a las que Jesús se refiera nos mueven a poner a Dios en el centro, no a nosotros mismos.
Con frecuencia comenzamos algo y no podemos terminarlo o tal vez nos ponemos metas muy altas y no podemos alcanzarlas. Por ejemplo, tomemos el reto de orar más. Yo invito a la gente a ser práctica en sus expectativas de sí mismos. Si queremos orar más, entonces comencemos por orar 5 minutos más al día. No empecemos con orar una hora más al día (al menos que usted ya lo esté haciendo) por que para muchos esto es simplemente imposible. Mejor, yo invito a toda la gente a hacer sus promesas de Cuaresma algo alcanzable. Puede que sea tan simple como aprender a rezar el rosario o leer un pasaje de la Escritura todos los días, tal vez unas cuantas líneas –no un capítulo completo. Solo tome una cuantas líneas de la Escritura y ore con ellas.
O si deseo ayudar a los pobres, entonces, ¿cómo puedo hacerlo de un modo simple, pero útil? Tenemos maneras maravillosas de ayudar a la gente a través de Caridades Católicas del Centro de Texas y la Sociedad de St. Vincent de paul. Yo invito a la gente a acercarse a organizaciones Católicas para ver de qué manera pueden ayudar. Otra manera de ayudar sería limpiar closets y regalar la ropa que no usamos – darla a los pobres. También invito a la gente a visitar a aquellos que están en el hospital, o a visitar a alguien que puede que esté enfermo o confinado en su casa. Estas son cosas muy prácticas que son factibles y que no son demandantes.
De una manera muy especial, creo que Jesús nos está pidiendo que no ayunemos, oremos o demos limosna hasta el punto de que sea gravoso para nosotros. Estos tres pilares deben facilitar nuestro crecimiento en la santidad y en nuestra habilidad de ver las necesidades de nuestros hermanos y hermanas y responder a ellas.

Editora: ¿Cuáles son las enseñanzas o requerimientos de la Iglesia Católica  hacia nosotros respecto al ayuno y la abstinencia durante la Cuaresma?
Obispo Vásquez:
Durante la Cuaresma tenemos algunos lineamientos básicos que todo los Católicos deben cumplir. Durante el Miércoles de Ceniza y en los días viernes durante la Cuaresma, a todos los Católicos se nos pide abstenernos de comer carne. Esta es una norma de Cuaresma que se nos ha dado de manera que podamos experimentar en una pequeña manera el sacrificio supremo que Jesús ofreció por nosotros – morir en la cruz. Abstenernos de carne es una manera paqueña en la que nosotros nos negamos a nosotros mismos algo; es una señal de que estamos renunciando a algo por que Dios nos dió a su hijo, Jesucristo, quien se entregó a sí mismo por completo y totalmente por nosotros, para salvarnos del pecado.
Como Católicos, estamos llamados a ayunar durante el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Eso no significa que esos son los únicos días que podemos ayunar pero esos son los dos días en que la iglesia nos pide unirnos como un solo cuerpo a través del ofrecimiento de esta simple práctica. El llamado a ayunar significa abstenernos de carne y disminuir la ingesta de alimentos del día. Esto puede significar comer comidas más pequeñas, o puede significar comer una comida grande para todo el día, o puede significar sólo comer dos comidas pequeñas durante el día. El propósito no es concentrarnos en medir nuestras porciones; es para ayudarnos a enfocarnos en el gran amor que Dios tiene por nosotros y en nuestro amor por Él.

Editora: ¿Tiene usted alguna práctica espiritual particular que le gustaría compartir con nosotros?
Obispo Vásquez:
Esta Cuaresma espero hacer más lectura espiritual. Espero que esto me lleve a reflexionar más profundamente en las Escrituras diarias o en los Oficios de Lectura que la iglesia nos da. Claro que me gustaría orar un poco más también. Y hay algunas cosas que necesito hacer menos, tales como pasar menos tiempo en el internet. Tal vez, en lugar de ello trataré de escribir más cartas o llamar a mis familiares con más frecuencia. Necesito examinar las actividades que me distraen de Dios, y trabajar en hacer cosas que me lleven más cerca de Él. Nos aliento a todos a encontrar maneras en las que podamos estar más cerca de nuestro Padre Celestial esta Cuaresma.

Editora: ¿Cuál es su oración por nosotros mientras pasamos por la Cuaresma y nos acercamos a la celebración de la Resurrección?
Obispo Vásquez:
Mi oración por nosotros, hermanos y hermanas, es que experimentemos verdaderamente la gracia de Dios durante la temporada de Cuaresma. Que cada uno de nosotros experimentemos una profunda conversion de corazón, mente y alma, de manera que estemos más enfocados en amar a Dios y amar a nuestro prójimo y lleguemos a celebrar alegremente la Resurrección y la Pascua.

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