Centro de consejería se muda a una localidad más conveniente

Por Enedelia J. Obregón
Corresponal

La Oficina de Consejería Familiar y Vida Familiar de la Diócesis de Austin se mudó a un espacio más grande para servir mejor a sus clientes. El mudarse al 1625 de la Rutherford Ln., Edificio B, en Austin, pone al centro de consejería en el mismo complejo donde se ubica Caridades Católicas del Centro de Texas, haciendo, por lo tanto, más fácil para los clientes el acce-so a servicios más completos.
El Obispo José Vásquez bendijo las oficinas recién renovadas, el 19 de Marzo, día de la fiesta de San José. El obispo dijo que era apropiado hacerlo en ese día por que San José cuidó a la Sagrada Familia.
El Obispo Vásquez dijo que el expandir los servicios de consejería era importante por que las familias son las “células” que constituyen la iglesia doméstica y por lo tanto, la sociedad. Para que la sociedad – y la iglesia- estén sanas, las familias tienen que estar sanas. 
“Necesitamos fortalecer a nuestras familias,” dijo el obispo. “Necesitamos estar con-scientes de lo que necesitan. Las familias luchan con asuntos como el divorcio, la enfermedad y los padres ancianos”.
Lupe García ha sido la directora del centro de consejería desde 2011, y un miembro del personal diocesano por ocho años. Ella es una consejera profesional y una terapista matrimonial y familiar con licencia quien es supervisora certificada para ambas áreas en las que cuenta con licencia.
García dijo que el espacio extra permitirá al ministerio tener más estudiantes practicantes de la Universidad de St. Edward’s y de la Texas State University. Dependiendo del programa de post-grado, los estudiantes deben obtener entre 150 y 300 horas de experiencia supervisada por semestre. Entonces, después de haber tomado el examen para obtener licencia, deben continuar para obtener 3,000 horas de trabajo clínico supervisado antes de poder obtener sus licencias. 
Previamente, el ministerio había estado en una atestada oficina en el Centro Pastoral, la cual se inundó dos veces el pa-sado otoño. En el nuevo centro hay espacio para un personal de diez miembros, incluyendo ocho consejeros, seis de los cuales son estudiantes. Tres miembros del personal pueden asistir a clientes en inglés y en español, y García planea, eventualmente contratar a otro miembro de personal bi-lingüe a tiempo completo.
En el nuevo espacio, dos consejeros comparten cada oficina, y hay cuartos separados para consejerías individuales, grupales, familiares y de pareja. El centro también ofrece consejería de duelo y pérdida. Un cuarto está lleno con diversos juguetes para la terapia de juego para niños.
“Los niños no se comunican como los adultos,” dijo García. “Terapistas de juego entrenados son capaces de ayudar a los niños a comunicar sus sentimientos a través del juego”.
Los clientes pagan en una escala móvil, la tarifa es de $90, pero “tenemos tarifas reducidas basadas en el ingreso anual y en el número de miembros de la familia,” dijo.
Para los estudiantes practicantes que están estudiando para ser consejeros, la mudanza ha sido “maravillosa,” dijo Sharon Charles.
“Hay espacio para crecer además estamos junto a muchos servicios sociales que muchos clientes necesitan,” dijo.
El no estar amontonados también reduce el estrés para la gente que puede sentirse incómoda al buscar consejería.
“Es triste que la gente ve a la consejería como algo negativo,” dijo Dawn Boyd. “Se trata de ayudar a la gente a resolver las cosas”.
García, quien obtuvo una maestría en consejería de la Universidad de St. Edward’s ha trabajado en la diócesis desde 2005, con algún tiempo en la práctica privada antes de convertirse en la directora del programa. Mientras ha trabajado con familias, ha sido testigo del estrés que padres e hijos experimentan en el mundo de hoy.
Dijo que no importa quien pasa a través de las puertas del centro de consejería, todos tienen una cosa en común: tienen dolor y necesitan ayuda.
Pueden ser hijos de un divorcio, individuos divorciados que están tratando de sanar de ese trauma, aquellos sufriendo por la muerte de seres amados, aquellos sufriendo de depresión o aquellos cuyos matrimonios están forcejeando y necesitan ayuda.
“Mucho puede ser solo una falta de habilidades de comunicación,” dijo García. “O puede deberse a diferentes estilos de paternidad. El desempleo ha causado también mucha depresión y duelo, pérdida y ansiedad. La depresión es rampante en la sociedad”.
Cualquiera que sean los problemas, “esos problemas son reales,” dijo. “Ayudamos a la gente a fortalecer sus relaciones al darles las habilidades que necesitan para hacer que las cosas funcionen”. 
Al estar basados en la fe, los consejeros también usan enseñanzas Católicas para servir a sus clientes, lo cual es especialmente importante en consejería matrimonial.
“El matrimonio es sagrado,” dijo García. “No se trata solo de ser feliz o no ser feliz. Tenemos que defender el sacramento y ayudar a la gente a trabajar a través de las cosas difíciles”.
Dijo que algunos esperan que sus consejeros les den todas las respuestas, en lugar de eso, los consejeros guían a la gente para que encuentre sus propias soluciones.
“Soy una experta en el sentido de ayudar a la gente a navegar,” dijo García. “Pero tú eres el experto sobre tu vida”.
El tener un ambiente Católico significa que es aceptable orar y hablar sobre la fe, dijo García. Cada cliente es reconocido como un hijo de Dios, incluso en las más sombrías situaciones.
“No todos los clientes son Católicos,” dijo. “Pero la santidad de la familia es algo que todos entendemos”.
Para obtener información y hacer una cita, visite www.austindiocese.org/counseling o llame al (512) 651-6152. Citas en la localidad de Austin pueden hacerse de lunes a jueves de 9 a.m. a 6 p.m. y los viernes de 9 a.m. a 4 p.m. La oficina satélite en la parroquia de St. Anthony Marie de Claret en Kyle está abierta los lunes de 3:30 p.m. a 8:30 p.m.

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