El papa pide disculpas por los abusos sexuales del clero

Por Cindy Wooden 
Catholic News Service
 
“Me siento llamado a asumir la responsabilidad por todo el mal que algunos sacerdotes –en gran número en sí, pero no en proporción mayor al total de todos los sacerdotes- han cometido, y pido perdón por el daño que han causado con el abuso sexual en contra de menores,” dijo el Papa Francisco. 
“La iglesia está consciente de tal daño” y se compromete a fortalecer los programas de protección a favor de menores y a castigar a los transgresores, dijo el papa ante los asistentes de la Agencia Internacional Católica de Menores durante una reunión que se llevó a cabo el 11 de abril en el Vaticano. 
Tales comentarios parecen ser la primera disculpa del papa por actos de clérigos en pasados escándalos de abuso sexual, siguiendo comentarios ante-riores en los que se afirmaba el trabajo del Vaticano para investigar y castigar a los culpables, y se exhortaba a los obispos a acudir en apoyo de las víctimas de abuso. El papa también ha dicho que la iglesia merece que se le obligue a llegar a acuerdos monetarios con las víctimas. 
El pasado diciembre, el Papa Francisco estableció una comisión en el Vaticano para promover acciones prácticas de protección a menores en toda de la iglesia. 
El Papa Francisco dijo que era difícil de creer que “hombres de la iglesia” pudieran cometer tales horrores, afirmando esto frente a dirigentes de la Agencia Internacional Católica de Menores que tiene sus oficinas principales en Francia y se dedica a defender los derechos de los menores. 
“No queremos retroceder en cuanto a cómo afrontar este problema ni en cuanto a las sanciones que deben de imponerse,” dijo el papa. “Por el contrario, creo que debemos ser muy duros. ¡Uno no juega con la vida de los menores!” 
El Papa Francisco también habló acerca de la importancia de defender los derechos de los menores “para que crezcan dentro del seno de una familia con madre y padre, capaces de recrear un ambiente saludable para el crecimiento y madurez afectiva de los menores”, en lo que se incluye “el proceso de maduración en las relaciones con la masculinidad y feminidad de un padre y una madre” 
Los padres tienen derecho de determinar “la apropiada educación moral y religiosa” de sus propios hijos e hijas, dijo, y no deben estar sujetos a programas de currículo escolar que son cursos disfrazados de indoctrinación dentro de la ideología en boga, cualquiera que fuese ésta en determinado momento. 
Obviamente, dijo, los menores necesitan ayuda para poder responder a los problemas y obstáculos a vencer que les presenten la cultura y los medios de difusión contemporáneos. No se puede tener a los menores en “cajas de vidrio”, pero sí debemos darles los valores que les ayudarán a evaluar qué tendencias culturales respetan su dignidad y libertad propias y la dignidad y libertad de todos los demás. 

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