Pascua proclama que amor da vida, dice el papa; compártelo con los demás

Por Cindy Wooden 
Catholic News Service 

El Papa Francisco instó a los cristianos a recordar cómo se encontraron por primera vez con Cristo y a compartir su amor y misericordia con los demás, especialmente mediante actos de atención y bondad. 
Proclamar la buena nueva de la resurrección de Jesús significa dar testimonio concreto “de amor incondicional y fiel”, dijo el 20 de abril antes de ofrecer solemnemente su bendición “urbi et orbi” (a la ciudad y al mundo). 
Celebrando la segunda Pascua de su pontificado ante por lo menos 150,000 personas reunidas en la Plaza de San Pedro y calles adyacentes, el papa dijo que la evangelización “se trata de dejarnos atrás y encontrarnos con otros, estar cerca de aquellos aplastados por los problemas de la vida, compartir con los necesitados, estar al lado de los enfermos, los ancianos y los marginados”. 
Lo que sea que esté sucediendo en la vida de uno, dijo desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte demuestra que “el amor es más poderoso, el amor da la vida, el amor hace que florezca la esperanza en el desierto”. 
Dominando la plaza donde apenas había celebrado la Misa de la mañana de Pascua, rodeado de cientos de árboles y arbustos en flor y miles de narcisos, tulipanes y rosas, el Papa Francisco dijo que los cristianos proclaman al mundo que “Jesús, el amor encarnado, murió en la cruz por nuestros pecados pero Dios el padre lo resucitó y lo hizo Señor sobre la vida y muerte”. 
En su mensaje de Pascua el papa oró para que el Señor resucitado “nos ayude a superar el flagelo del hambre, agravado por conflictos y por el inmenso desperdicio del cual en muchos casos somos responsables”. También oró para que los cristianos reciban la fortaleza “para proteger a los vulnerables, especialmente a los niños, a las mujeres y a los ancianos que a veces son explotados y abandonados”. 
El papa ofreció oraciones especiales por aquellos que enfrentan graves dificultades y amenazas en varias partes del mundo: por las víctimas de la epidemia del Ébola en África Occidental, las víctimas de secuestro, por los migrantes y refugiados y por las víctimas de la guerra y el conflicto en Siria, Irak, la República Centroafricana, Nigeria, Sudán del Sur y Venezuela. 
Celebrando el hecho de que la Pascua del 2014 cayó en el mismo día en el calendario gregoriano usado en Occidente y en el calendario juliano usado por muchos Católicos ortodoxos y orientales, la Misa matutina del papa incluyó un coro bizantino cantando “stichi” y “stichira” himnos cantados en la antigüedad en presencia del obispo de Roma durante la Pascua. 
La celebración papal de la Pascua comenzó la noche anterior en una atestada Basílica de San Pedro. 
Su Vigilia de Pascua comenzó con el encendido del fuego y de la vela de Pascua en el atrio de la basílica. Caminado detrás de la vela de Pascua y llevando su propia vela, el Papa Francisco entró a la basílica oscura. En el silencio y la solemnidad del momento, muy pocos peregrinos y turistas perturbaron el ambiente con los destellos de sus cámaras. 
Brian Baker, diácono y seminarista de la Arquidiócesis de Atlanta, cantó el Exultet, himno poético de alabanza llamando a todo el mundo a regocijarse en la resurrección de Cristo. 
Lluvias torrenciales cayeron sobre Roma durante toda la noche mientras las campanas de la Basílica de San Pedro repicaban la alegría de la resurrección. 
El Papa Francisco, quien a menudo le dice a la gente que busque la fecha de su bautismo y la conmemoren cada año, en su homilía instó a la gente a recordar y reflexionar sobre el primer momento en que recuerdan haberse encontrado con Jesús. 
Refiriéndose al recuento de la Pascua en el Evangelio de San Mateo, el Papa Francisco señaló cómo a las mujeres que fueron a la tumba de Jesús se les dijo, primero por el ángel y luego por el Señor resucitado, que lo esperaran en Galilea y que le dijeran a los discípulos que fueran también. 
Regresar a Galilea, él dijo, significa releer todo, “la predicación de Jesús, sus milagros, la nueva comunidad, la emoción y las deserciones y hasta la traición, releer todo comenzando desde el final, que es un nuevo comienzo”, uno que comienza con el “supremo acto de amor” de Jesús al morir por el pecado de la humanidad. 
Apartándose en varias ocasiones de su texto preparado, el Papa Francisco repitió a la gente: “No tengan miedo. No se asusten. Tengan la valentía de abrir sus corazones” al amor del Señor. 
El Papa Francisco animó a la gente a pedir la ayuda del Señor recordando y diciéndole: “Quiero regresar allí para encontrarme contigo y dejarme envolver por tu misericordia”. 
El papa Francisco bautizó a 10 personas durante la Vigilia de Pascua; estas incluyeron desde un niño italiano de 7 años de edad hasta una mujer vietnamita de 58 años. El papa también confirmó a los 10 y, aunque el papa Francisco usualmente no distribuye la Comunión durante grandes Misas públicas, él hizo una excepción para los 10 nuevos católicos que recibieron su primera Comunión. 

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