Si quieren paz, terminen con el tráfico de armas y ayuden a los inmigrantes, dice el papa

Por Cindy Wooden 
Catholic News Service 

Si las personas individualmente, y las naciones tienen en verdad seriedad con res-pecto a la protección de los derechos humanos y a la promoción de la paz deben de hacer mucho más para frenar el comercio mundial de armas y ayudar a los inmigrantes, dijo el papa Francisco a siete nuevos embajadores acreditados ante el Vaticano. 
Existen “historias que nos hacen llorar y sentir vergüenza: seres humanos, nuestros hermanos y hermanas, hijos de Dios, espoleados por el deseo de vivir y trabajar en paz, que se enfrentan a jornadas extenuantes y están sujetos a extorsión, tortura, abusos de toda clase y que a veces terminan muriendo en el desierto o en el fondo del mar”, dijo el papa el 15 de mayo. 
Las migraciones forzadas, los conflictos y la proliferación de armas son fenómenos estrechamente unidos, les dijo el papa a los nuevos embajadores que representan en el Vaticano a Suiza, Liberia, Etiopía, Sudán, Jamaica, Sudáfrica y la India. “Hay heridas en un mundo que es nuestro mundo, el lugar en donde Dios nos puso para vivir hoy y a donde nos llama para que seamos responsables por nuestros hermanos y hermanas a fin de que no sea violada la dignidad humana de nadie”. 
Al darles la bienvenida a los nuevos embajadores, el papa Francisco dijo: “todo mundo habla de paz, todos declaran que la desean; pero desafortunadamente la pro-liferación de armas de toda clase va en dirección opuesta”. 
“Sería una contradicción absurda hablar de paz, negociar la paz y, al mismo tiempo, promover o permitir la venta de armas”, dijo el papa, haciendo un llamado “por una nueva época de esfuerzos 
coordinados y valientes” para limitar la venta de armas y reducir los arsenales. 
Otro obstáculo para lograr la paz, dijo, uno que con frecuencia, “en realidad y verdaderamente es una tragedia humana,” es el hecho de que las personas se ven forzadas a abandonar su tierra nativa debido a conflictos civiles y a la falta de respeto por sus derechos. 
Y a pesar de que muchos gobiernos, organizaciones internacionales y grupos religiosos se unen para responder ante las necesidades de los inmigrantes que surgen en ciertas situaciones de emergencia, dijo, el problema se ha extendido tanto que “ha llegado el momento de encararlo con mirada política seria y responsable”. 
En las historias de inmigrantes, incluso recientemente, se cuenta con casos en los que los inmigrantes han encontrado una bienvenida digna y han recibido una mano amiga, que les ha permitido escapar “de situaciones inhumanas y poder reclamar su dignidad, libertad y seguridad”, dijo el papa Francisco; pero desafortunadamente, muchos otros inmigrantes no han encontrado una mano que se extienda para ayudarlos. 

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