Español: Nuevo diácono atribuye a su esposa una fuerte fe

Por Enedelia J. Obregón
Corresponsal

El Obispo José Vásquez ordenó a Dave Montoya como diácono permanente el 21 de junio en la Parroquia de St. Margaret Mary en Cedar Park. Él había sido programado para graduarse con la clase diaconal del 2013 pero tuvo que abandonar la formación para cuidar a su esposa, Anna, quien sufrió de un accidente cerebral vascular en junio de 2012.
El diácono Montoya comenzó su formación en 2008 e iba a ordenarse el 13 de abril de 2013, con otros 11 hombres.
“Me faltaba menos de un año para ordenarme,” dijo. “Sólo necesitaba dos clases de  homilética”.
Por un tiempo no supo si tendría que empezar de nuevo y ser ordenado con otro grupo de diáconos. Todo dependía de la salud de quien ha sido su esposa por 35 años.
‘Siempre pensé que volvería cuando las cosas mejoraran,” dijo el diácono Montoya. “El obispo fue muy paciente y me indicó que podía reiniciar en donde me había quedado”.
Así que el pasado otoño regresó a sus clases y también se convirtió en un administrador de negocios en la Parroquia de St. Thomas More en Austin.
El diácono Ray Sanders vino a la casa de la pareja tres veces por semana para enseñar las clases que Montoya necesitaba. Anna estaba con él para las clases, aunque ella tuvo que retirarse de su carrera de enfermera después del accidente cerebral. 
El diácono Ron Walker, canciller diocesano y director del Ministerio Diaconal, dijo que la diócesis reconoció que Montoya necesitaba cuidar de las necesidades médicas de su esposa.
“Después de mucho esfuerzo y oración, la condición de Anna mejoró  hasta el punto en que Dave pudo entrar de nuevo a la formación,” dijo el diácono Walker. “Bajo la dirección del Obispo Vásquez, Dave pudo completar su formación”.
En la ordenación del diácono Montoya, el Obispo Vásquez agradeció al nuevo diácono y a su esposa por su compromiso hacia la iglesia y al llamado de Dios.
“Estoy complacido de que Ana esté mejor y estoy agradecido con ambos, Dave y Anna por su amor mutuo y por  su amor hacia la iglesia,” dijo. Los muchos asistentes a la ordenación rompieron en aplausos cuando el obispo anunció que el Diácono Montoya había sido asignado a la parroquia de St. Margaret Mary.  Anna Montoya estaba muy emocionada en la ordenación de su esposo.
“¡Es emocionante! Estoy muy orgullosa,” dijo. “Cuando nos casamos, él no era así”. El Diácono Montoya da crédito a Anna de haberlo mantenido por el buen camino respecto a la fe.
“Ella siempre tuvo una fuerte fe,” dijo. “Cuando nos casamos hubo muchos domingos en los que yo quería dormir hasta tarde. Ella decía, ‘No, vamos a Misa’ Ella era el ángel que me daba golpecitos en el hombro para que hiciera lo correcto”.
La fe y la familia son la base para esta pareja. En 1998, Anna donó uno de sus riñones a su Hermana Janie que había vivido su vida con una variedad de problemas de salud. A pesar de que Janie murió en 2003, Anna no se arrepiente al saber que su hermana tuvo algunos buenos y saludables años.
La pareja se conoció cuando Montoya tenía el cargo de Navy Ensign y se encontraba estacionado en la Estación Naval Aérea en Kingsville. Anna es originaria de Kingsville y una de cuatro hermanas y dos hermanos. Ella es descendiente de Kineños, el nombre que se les ha dado a las generaciones de mayoritariamente México-Americanos nacidos y criados en el King Ranch.
El Diácono Montoya estuvo en la Naval de 1976 a 1994, retirándose como teniente comandante. Él sirvió en un portaaviones  durante la ope-ración Tormenta del Desierto. El originario del Paso fue criado en Los Ángeles pero se desvió a Texas en 1979 para casarse con Anna antes de que ella terminara su educación como enfermera. Después de seguirlo alrededor del mundo y criar a sus dos hijos, Anna terminó sus estudios en el 2000 en la Universidad de Texas en Austin. Ellos se establecieron en el área de Austin y él trabajó para el estado por 18 años antes de retirarse otra vez. Después de la enfermedad de Anna, el Diácono Montoya entró a trabajar a la Parroquia de St. Thomas More para asegurarse de que las necesidades del cuidado de la salud de Anna fueran satisfechas.
A través de sus distintas 
carreras, él sintió un deseo de servir a la iglesia. Ese deseo se volvió más pronunciado cuando comenzó a trabajar para el estado.
“Servíamos en la iglesia. Yo era un ujier,  Ministro de la Eucaristía y un Caballero de Columbus – era un Gran Caba-llero (Grand Knight en inglés). Entonces leí sobre otro Caba-llero que se volvió diácono, pero no estaba seguro de que esa fuera una opción,” dijo.
El Diácono Montoya se volvió un buen amigo del Diácono Toby Romero, quien se ha retirado ya de St. Margaret Mary y del Diácono Paul Rodríguez, quien está también en St. Margaret Mary.
“Veía a Paul y pensaba ‘esa es una manera de servir a Dios. He servido a mi país y a mi estado. Es tiempo de servir a Dios’” dijo el Diácono Montoya. “¡Iba trabajando para ir subiendo!”
Mientras manejaba con el Diácono Romero y su esposa a la boda de una pareja a la que ellos habían patrocinado, el Diácono Montoya comenzó seriamente a considerar el diaconado.
Con el apoyo de su pastor, el Padre Le-Minh Pham, los Montoyas asistieron al encuentro inicial de discernimiento a las pocas semanas. Después comenzaron a atender las clases diaconales. Cada paso durante la formación, él discernía si todavía tenía el llamado. Él nunca miró hacia atrás.
“Desde el día en que ella tuvo el accidente cerebral vascular, pensé ‘la que sea la voluntad de Dios, se hará,’”  el Diácono Montoya dijo. Mi única preocupación era si ella sobreviviría, y durante la rehabilitación, cuál sería su calidad de vida”.
Ahora él se encuentra di-scerniendo sobre qué ministerio lo necesita en St. Margaret Mary.
“Dios nos envió en una dirección distinta con el accidente cerebral,” dijo el Diácono Montoya. “Iremos a donde Dios nos lleve”.

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