Instituto enseña a jóvenes adultos sobre liderazgo

Por Enedelia J. Obregón
Corresponsal

Aproximadamente 30 jóvenes adultos de la Pastoral Juvenil diocesana asistieron al instituto de verano Fe y Vida en la Universidad St. Edward’s en Austin para apren-der sobre liderazgo y para construir un entendimiento más profundo de su ministerio y fe.
Música, liturgia, entrenamiento de nuevos líderes, ministerios laicos, formación y la dinámica de la Pastoral Juvenil, fueron solo algunos de los temas de los talleres que atendieron.
Miguel Sánchez, coordinador de la Pastoral Juvenil Hispana dijo que el instituto es necesario para estos jóvenes adultos quienes serán los líderes de la creciente población hispana en la diócesis.
“Seguimos escuchando que los hispanos son el futuro de la diócesis, pero ya somos el presente,” dijo Sánchez.
El hizo notar que estudios muestran que alrededor del 40 por ciento de los Católicos en los Estados Unidos son hispanos. Eso se compara al 25 por ciento de los años ochentas.
Entre la juventud, los números son aún mayores: 55 por ciento de los Católicos menores de 30 años son hispanos. Hispanos también forman el 71 por ciento del crecimiento de la población Católica desde 1960. Éstos números vienen de un estudio de tres años publicado en 2011 por el Boston College School of Theology and Ministry, el cual analizó a parroquias con ministerios hispanos.
En la Diócesis de Austin, alrededor del 40 por ciento de la población Católica es hispana. Sánchez dijo que ésta posición recientemente creada – la suya – fue establecida por la diócesis con estos datos demográficos en mente.
“Mi deber es nutrir su formación en lo que se refiere a asuntos de fe,” dijo. “Se desperdicia el intelecto humano si no se les entrena”.
Joel T. Gordillo,  de 19 años, un parroquiano de St. Louis en Austin; Gloria Sánchez, de 20 años, pa-rroquiana de Cristo Rey en Austin; Víctor Estrada, de 27 años, y Bricelda Hernández, de 18 años, parroquianos de Nuestra Señora de Guadalupe en Austin; y Lázaro Garduño, un parroquiano del Sagrado Corazón estuvieron entre los que atendieron el entrenamiento.
“¡Wow!” fue la respuesta de Gordillo a lo que aprendió en el instituto, el cual atrajo a jóvenes hispanos de alrededor del país.
“Me motivó mucho,” dijo Gordillo, quien ha estado involucrado con la Pastoral Juvenil por alrededor de un año. “Aprendí que los líderes no tienen que hacer todo. Es un liderazgo compartido. Servimos a Dios; no es una competencia para ver quien puede hacer más. Necesitamos darle la gloria a Él”. 
Gordillo dijo que le abrió los ojos en lo referente a cuán diferente es ser un misionero discípulo de solo ser un Católico que va a la iglesia de la manera en que él lo hacía en México, donde nació. Mucha gente, dijo, atiende Misa por hábito.
“Esta fue la primera vez que realmente oré,” dijo Gordillo. “Es genial cuando te dan las herramientas para servir a Dios y a otros”.
Hernández, quien se involucró por primera vez con la Pastoral Juvenil a la edad de 17 años, dijo que disfruta estar rodeada de otra gente joven a quienes les gusta divertirse mientras aprenden sobre el crecimiento en su fe.
“Los jóvenes nos pare-cemos mucho,” dijo. “Tenemos muchas preguntas”
“Y queremos saber por qué las cosas se hacen de cierta manera o por qué la iglesia nos enseña ciertas cosas. Siento que esto es donde realmente comencé a vivir mi fe”.
Hernández dijo que el instituto motivó e impulsó al grupo a crecer en la fe al mismo tiempo que les enseñó como llegar a otros.
Gloria Sánchez, quien se involucró – con la pastoral - después de atender un retiro de Pascua el año pasado, dijo que aprendió que los jóvenes necesitan herramientas para crecer en la fe, y lo que realmente significa ser Católica.
Ella dijo que estas he-rramientas son necesarias por que puede que les sea difícil vivir su fe, especialmente debido a la presión de gente de su edad.
“Se trata de qué es lo que dirán los demás,” dijo. “Mucha gente pregunta por qué no eres perfecto si estás tan involucrado”.
Hernández dijo que incluso experimentó conflictos dentro de su familia sobre su involucramiento en muchas actividades de la iglesia.
“Si lo permites, eso puede afectarte,” dijo. “Tienes que realmente pensar por qué estás haciendo esto”.
Garduño dijo que algunos de sus amigos lo molestan sobre querer ser un sacerdote y poco a poco se han ido separando de él.
“No me invitan ya a fiestas – sólo cuando soy el conductor designado,” dijo riendo.
Toda esa burla, de cualquier modo, plantó una semilla. Garduño está orando y discerniendo sobre su llamado al sacerdocio.
Garduño, quien ha estado involucrado con el grupo por un par de años, opinó que contaba con una base de fe razonablemente fuerte.
“Aprendí que necesitamos fortalecernos a nosotros mismos y discernir cómo queremos servir a los demás, a nuestra parroquia y más allá,” dijo Garduño. “Realmente me animó a educarme a mi mismo y a los demás”.
También aprendió sobre la importancia de estar en relación con los otros y no tener miedo de evangelizarlos.
Dijo que los jóvenes adultos también tienen la responsabilidad de educarse a si mismos de manera que puedan educar a otros.
“Tengo problemas con leer y escribir,” dijo Garduño. “Pero la realidad es que necesitamos prepararnos a nosotros mismos por que esa responsabilidad está a la vuelta de la esquina”.
Estrada ha estado involucrado con el grupo por alrededor de cuatro años; al principio se involucró en un nivel parroquial después de haber sido invitado a Misa por alguien durante un baile.
“Lo ignoré,” dijo Estrada. “No había ido a Misa en siete años. Siempre puse el trabajar como una excusa”.
En otro baile se le invitó otra vez. Esta vez él aceptó la invitación a Misa y a los varios grupos parroquiales.
“La primera vez que atendí la Pastoral Juvenil me quedé,“ dijo. “Recibí una buena bienvenida y me sentí muy especial”.
Estrada dijo que era muy tímido al principio, pero poco a poco comenzó a participar y pronto estaba asumiendo papeles de liderazgo.
“Comencé a sentirme vivo,” dijo. Comencé a ser un real Cristiano Católico”.
Mientras más aprendía, más quería aprender. Esta fue su segunda ocasión atendien-do el instituto.
“Los líderes estudian mucho y sacrifican mucho,” dijo. “Demanda mucho, pero me fortalece. No somos la estructura de la iglesia. Pero tenemos que ser iglesia. El reto es llevarla hasta el fin del mundo”.
Estrada dijo que los jóvenes adultos se encuentran en un momento de la  vida en el que tienen muchas ansiedades y preguntas. Si esas preguntas no son contestadas, se irán de la iglesia y encontrarán respuestas en otro lado o dejarán de buscarlas.
“Católico ignorante, seguro Protestante” es el refrán que muchos en el grupo respondieron al unísono.
“Si tu no sabes cómo responder cuando otros te preguntan sobre tu fe, es fácil tropezar,” dijo Estrada. “Por esto necesitamos ayudarnos unos a otros aprendiendo y llevando lo que sabemos a otros”.
Para mayor información sobre la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Austin, contacte a Miguel Sánchez llamándole al (512) 949-2466 o escribién-dole a miguel-sanchez@austindiocese.org.

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