El Padre Raia continúa cultivando la cultura de vocaciones

Por Amy Moraczewski
Corresponsal

El día primero de julio el Padre Jonathan Raia asumió el cargo de Director de la Oficina de Vocaciones Diocesana y Director de los Seminaristas. El Padre Brian McMaster quien había ocupado esta posición desde el 2009, se convirtió en el pastor de la parroquia de St. Helen en Georgetown. Mientras que el título puede que le sea nuevo,  el Padre Raia hacía tiempo que había ya comenzado el trabajo de crear una cultura de vocaciones en la Diócesis de Austin.
El Padre Raia había conocido originalmente al Padre McMaster durante su primer año de seminario, y los dos habían sido amigos y hermanos en Cristo desde entonces. Su lazo creció durante la fraternidad sacerdotal Cor Jesu (“Corazón de Jesús”). Aunque siempre estuvieron en desacuerdo sobre sus lealtades hacia los Longhorns y los Aggies respectivamente, el Padre Raia recientemente desarrolló una apreciación por los Católicos Aggies después de servir como pastor asociado en el Centro Católico Universitario de St. Mary en la Universidad de Texas A&M.
El tiempo en College Station lo preparó bien para su nuevo rol, el cual requiere que pase una gran cantidad de tiempo en campus universitarios a lo largo de la diócesis.
“El Padre Jonathan ama a Cristo, ama a la iglesia y ama el sacerdocio. Esto sólo es la más grande cualidad que un director de vocaciones puede tener. Adicionalmente, él se lleva bien con los jóvenes. Su año el Centro Católico de St. Mary en Texas A&M hizo esta cualidad aún más profunda,” dijo el Padre McMaster.
“Me encantó estar en un campus universitario, en el ministerio universitario. Estar con los estudiantes y ser parte de sus vidas fue muy divertido,“ dijo el Padre Raia. Muchos estudiantes, especialmente aquellos considerando el sacerdocio o la vida religiosa lo buscaban para obtener dirección espiritual, una cualidad que será vital en su nuevo trabajo también. Retiros, tales como el retiro de discernimiento del Corazón de Jesús en diciembre, el cual el año pasado incluyó a 13 estudiantes de Texas A&M, le otorgó una mirada a su trabajo futuro.
El año pasado él llevó a cinco jóvenes al “Seminary Sprint,” un viaje por carre-tera de ocho días para visitar seminarios y comunidades religiosas de hombres en Texas, Arkansas y Louisiana. Esta experiencia iluminadora animó al menos a uno de esos jóvenes a perseguir el sacerdocio, y a aplicar al seminario apenas unos meses más tarde. Otros jóvenes discerniendo sobre el sacerdocio conti-
nuaron buscando su guía hasta los últimos días que él pasó en el campus.
Analizando su título de dos facetas, el Padre Raia hace la analogía de que es como el “reclutamiento y supervisión/retención en el mundo corporativo” . Como Director de Vocaciones, él viaja a escuelas y parroquias, hablando sobre vocaciones y animando a los jóvenes a considerar el sacerdocio y la vida religiosa.
“En gene-ral hablo sobre cómo estamos llamados a amar y que podemos hacerlo a través del matrimonio o a través del sacerdocio/vida consagrada,” dijo. Jóvenes hombres y mujeres considerando la vida religiosa son dirigidos hacia la comunidad apropiada para recibir dirección, mientras que el Padre Raia guía a los hombres jóvenes que sienten el llamado al sacerdocio diocesano a través del proceso de aplicación para el seminario.
La parte dos de la des-cripción laboral, Director de Seminaristas, entra en juego una vez que aquellos que aplican son aceptados en el seminario. En este momento, la experiencia del Padre Raia en dirección espiritual será extremadamente benéfica. Cuando no se encuentre visitando las escuelas y parroquias dentro de la diócesis, mucho de su tiempo será empleado en viajar a uno de los seis seminarios para conocer en lo individual a jóvenes, y asistir en su formación como futuros sacerdotes de nuestra diócesis.
Mientras que cada seminarista atiende un seminario universitario ya sea en Dallas o Houston,  en los últimos años se han ofrecido un número de opciones distintas. Actualmente la Diócesis de Austin tiene 47 seminaristas estudiando en Dallas, Houston, Nueva Orleans, Covington, La., Columbus, Ohio y Roma.
Cuando se selecciona un seminario principal para cada seminarista, el Padre Raia dice que se hace individualmente.
“Todos tienen distintas fortalezas. Solo es una consideración de lo que es mejor para este hombre, qué lo retará y lo ayudará a ser el sacerdote que la iglesia necesita,” dijo.
Como parte de su desarrollo, cada seminarista pasa un verano en el Instituto para la Formación Sacerdotal en la Universidad de Creighton en Omaha, Neb. Esta experiencia tuvo un impacto tan profundo en el Padre Raia durante el seminario que ha decidido regresar durante tres veranos distintos para servir como director espiritual para un grupo pequeño de los casi 200 hombres de alrededor del país que se encuentran enriqueciendo su vida espiritual a través de este programa.
Además de servir como mentor a los seminaristas antes de la ordenación, el Padre Raia ha disfrutado la experiencia de trabajar lado a lado con dos jóvenes durante su primer año de sacerdocio, tanto en la Parroquia de St. William en Round Rock como en el Centro Católico St. Mary. El vio a la oportunidad de tener tres sacerdotes en la rectoría como una gran bendición, una experiencia que ofreció un gran sentido de comunidad para ellos.
El Padre Raia entró a una comunidad nueva recien-temente cuando regresó a Austin a vivir en la Casa Bo-rromeo al lado de compañeros sacerdotes y de hombres jóvenes discerniendo el sacerdocio. Después de pasar unas semanas junto a su predecesor, él se hizo cargo oficialmente de la posición cuando el Padre McMaster se fue a su nueva asignación en Georgetown. El Padre McMaster le ofreció bastantes consejos y notas detalladas, pero el Padre Raia hace una suma de su objetivo de manera muy simple, “continuar el trabajo de formar una cultura de vocaciones en nuestra diócesis, continuar construyendo sobre lo que el previo Director de Vocaciones ha construido“.
El Padre Raia ha servido en el Equipo de Vocaciones  por tres años, lo que le ha permitido ser testigo del trabajo del Padre McMaster de cerca, así que no es ninguna sorpresa que sus objetivos se alineen.
Reflexionando sobre sus cinco años como Director de Vocaciones, el Padre McMaster dijo, “estoy especialmente orgulloso de la calidad de nuestros seminaristas y de ver que la cultura de vocaciones continúa creciendo en nuestra diócesis.”
Este tema de la “cultura de vocaciones” continuará caracterizando la misión del Director de Vocaciones. Al pasar a su sucesor el título oficial, el Padre McMaster puso énfasis en que ésta tarea no puede ser llevada a cabo por un solo hombre.
“Es importante que laicos, religiosos y sacerdotes se vean todos a sí mismos como directores de vocaciones en donde estén. El trabajo del director diocesano de vocaciones se facilita cuando todos responden al llamado de Jesús de orar por las vocaciones y de intencionalmente buscar hombres y mujeres para invitarlos a considerar el sacerdocio y la vida religiosa,” dijo el Padre McMaster.
Para mayor información sobre vocaciones en la Diócesis de Austin, contacte a la Oficina de Vocaciones llamando al (512) 949-2430 o escribiendo a vocations@austindiocese.org.

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