Nuestra Señora de Guadalupe es un buen ejemplo de evangelización

Por Enedelia J. Obregón
Corresponsal 

Dirigidos por el Obispo Vásquez, más de 1,200 fieles de lo largo de la Diócesis de Austin mostraron su devoción a Nuestra Señora de Guadalupe con una procesión en su honor el día 6 de diciembre en Round Rock.
Matachines de todas las edades –– vestidos con trajes indígenas –– bailaron a lo largo de la ruta de la procesión mientras que padres de familia cargaban a bebés, empujaban carreolas, y gente de todas las edades rezaba el rosario mientras caminaban. Camionetas jalaban trailers decorados por flores coloridas de papel y cargaban imágenes y estatuas de María, y también a niños vestidos como ángeles, Nuestra Señora o San Juan Diego. Ellos cantaron “Las Mañanitas” y otras canciones de devoción. La procesión terminó con una Misa en la Parroquia de St. William.
En su homilía, el Obispo Vásquez señaló a la imagen de Nuestra Señora junto al altar trayendo la atención hacia las diferentes banderas de los distintos países del continente Americano.
“Ella es la emperatriz de América,” dijo el Obispo Vásquez. “Ella pertenece, de una manera especial, a la gente mexicana, pero San Juan Pablo II dijo en su exhortación que todo el continente Americano está bajo su protección”.
El Obispo dijo que era muy apropiado que los fieles hayan caminado –– hecho una pere-grinación –– a pesar del frío y los cielos nublados por que la iglesia permanece siendo una iglesia peregrina, siempre buscando a Jesús. María es nuestro rol modelo por que ella se dio a si misma completamente según la voluntad de Dios. Él también hizo notar que San Juan Diego, canonizado en 2002, representó a las personas indígenas cuyo mundo había sido destruido por la conquista española de 1519 a 1521.
“Hubo mucho sufrimiento entonces, tal como lo hay ahora,” dijo el Obispo Vásquez. “Hoy la gente sufre por una falta de trabajo, o por enfermedad, o por separación entre los miembros de la familia”.
Él dijo que necesitamos recordar que Nuestra Señora dijo a Juan Diego: No te turbes de corazón ¿No estoy yo aquí que soy tu madre?
Ese encuentro entre Nuestra Señora y Juan Diego fue el 
primer momento de Evangelización en el continente Americano, dijo el obispo.
“Debemos estar orgullosos de ser Católicos por que este simple, pero profundo momento fue bendecido por Dios” y el encuentro llevó al bautismo de millones de personas indígenas, dijo.
La Virgen María, que dijo que su nombre era Guadalupe, se apareció por primera vez a Juan Diego el día 9 de diciembre de 1531. Ella era de tez café tal como él y le habló en su lengua nativa. Le pidió que se construyera un santuario en el cerro del Tepeyac, en el lugar donde ella se le apareció a él en lo que ahora es Ciudad de México.
Juan Diego le dijo al Obispo Fray Juan de Zumárraga sobre la petición de la Virgen, pero el obispo no le creyó, pidiéndole una señal de ella, antes de aprobar la cons-trucción de una iglesia. Ella se apareció a Juan Diego un total de cuatro veces, la última el día 12 de diciembre, día que es ahora el de su fiesta. Ella le ordenó a Juan Diego que juntara rosas que de repente crecieron en el cerro. Juan Diego llevó las rosas, las cuales estaban fuera de temporada, en su tilma, un tipo de manto, y las llevó al obispo. Cuando Juan Diego abrió su manto, docenas de rosas cayeron al piso, revelando la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. La imagen en la tilma permanece en exhibición en la Basílica de Santa María de Guadalupe en Ciudad de México.
Este fue el segundo año consecutivo en que docenas de ministerios a lo largo de la diócesis –– bajo la coordinación de la Oficina del Ministerio Hispano –– unieron fuerzas para organizar el evento, dijo Edgar Ramírez, director del ministerio. Este año el enfoque se amplió.
“Después del año pasado, nos dimos cuenta de que mucha gente no sabía la historia,” dijo Ramírez. “Este año hemos decidido tener una serie de eventos para educar y evangelizar a la gente sobre María de Guadalupe”.
Clases sobre la nueva evangelización, retiros, rosarios y un concierto Mariano fueron organizados a través de la diócesis para los participantes comenzando en octubre y terminando con la procesión y Misa del 6 de diciembre.
“No podíamos entender el impacto de su aparición hasta que entendimos qué estaba pasando antes y por qué Dios necesitaba enviarla al continente Americano,” dijo Ramírez. “Su mundo se había colapsado por completo. Ahora tiene sentido por qué ella es la Estrella de la Nueva Evangelización”.
El propósito de todas estas actividades fue que pudiéramos “aprender a compartirla con otros. Ella es demasiado importante para quedárnosla sólo para nosotros”. Dijo.
La Evangelización comienza con aquellos que están en riesgo de salirse de la fe o quienes la han abandonado. Las iglesias protestantes –especialmente las evangélicas- están avanzando mucho en satisfacer las necesidades de la creciente población Hispana y la Iglesia Católica necesita hacer lo mismo, dijo Ramírez.
Noé Nieto, un miembro de la Parroquia del Sagrado Corazón en Austin y miembro también del comité diocesano, dijo que una de las metas de este año era incluir a cada parroquia de la diócesis en el evento. La invitación fue enviada a todas las parroquias, a pesar de que las predominantemente hispanas fueron las que participaron.
Nieto dijo que todos necesitamos reconocer que tal como María vino al Nuevo Mundo como Nuestra Señora de Guadalupe para restaurar el mundo y mostrar a la gente indígena el camino a Jesucristo, ella continúa haciendo lo mismo hoy.
“Donde sea que encuentres a María, encuentras a Jesús,” dijo. “Cuando la escuchamos, seguimos por el camino co-rrecto”.
María Rosario Flores quien también sirvió en el comité diocesano, dijo que había apren-dido mucho sobre María y Teología Mariana en las semanas anteriores a la procesión.
“Nos enorgullece traer esta cultura a los Estados Unidos y continuar con nuestra herencia tradicional,” dijo. “No queremos perder esa tradición”.
Honrar a la Virgen María es un gran honor, dijo, agregando que también la enorgulleció que el obispo participara. Ella espera que el próximo año sacerdotes y parroquias no-hispanas participen en la procesión y animen a sus parroquianos a hacer lo mismo.
“Ella es la misma donde sea que se aparece,” dijo Flores. “Puede que hable diferentes lenguas y se aparezca en diferentes lugares. Pero ella es aún María”.

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