Entrevista: La pasión, muerte y resurrección de Cristo

Editora: Obispo, este periódico estará en los hogares durante la Semana Santa. Explique la importancia de esta semana en nuestra fe.
Obispo Vásquez:
La Semana Santa es el tiempo más importante del año para los Cristianos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y culmina con la Vigilia de Pascua. Esta semana es la conclusión de la Cuaresma y celebra la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador. Nos concentramos particularmente en la Pasión de Cristo – su sufrimiento, muerte y resurrección – por que creemos que las acciones de Cristo nos salvaron y redi-
mieron. Creemos que las acciones de Cristo durante la Semana Santa cambiaron toda la historia y a la humanidad.
El Domingo de Ramos, escuchamos la Pasión del Señor, tomada del Evangelio de Mateo, Marcos o Lucas. Este año escuchamos el relato de Marcos. Casi la mitad del Evangelio de Marcos se enfoca en la Pasión de Jesucristo, así que obviamente para Marcos, éste es el punto más alto del entendimiento de quién es Jesús.  Cualquiera que desee saber quien es Jesús debe leer la Pasión. Ahí comenzamos a entender quién es Jesús y cómo él es el hijo de Dios y el Salvador del mundo y vemos la humildad con la que Dios nos salvó.
El martes de la Semana Santa, la diócesis celebra una Misa especial llamada la Misa Crismal, ésta es una celebración muy significativa para sacerdotes por que es el momento en el que los sacerdotes nos comprometemos al renovar las promesas que hicimos en el día de nuestra ordenación. Ante toda la comunidad de Dios, nos comprometemos a vivir nuestras vidas por Dios y por su iglesia.
Durante la Misa Crismal bendecimos los aceites que la iglesia usa durante todo el año litúrgico. Bendecimos el aceite de los enfermos, el cual será usado para ungir a aquellos que están enfermos, que no pueden salir de casa, en asilos u hospitales. También bende-cimos el aceite de los catecúmenos, el cual es usado para ungir a aquellos que se están preparando para entrar a la iglesia y a los niños pequeños que son bautizados. Este aceite es un singo de la fuerza que viene de Cristo para ayudar a los catecúmenos a superar el pecado y la tentación. 
El tercer aceite bendito es llamado el Santo Crisma, el cual es usado para los mayores sacramentos de la vida de la iglesia. Este aceite será usado para confirmaciones a lo largo de la diócesis, para el bautismo de niños y para ungir las manos de sacerdotes recién ordenados. También es usado para ungir las cabezas de obispos el día de su consagración. Los aceites también son usados para ungir las paredes de las nuevas iglesias y consagrar nuevos altares. El aceite es derramado sobre el altar, como un símbolo de Cristo mismo.
El Jueves Santo la iglesia comienza el Santo Triduo (tres días), el cual – se conforma – por los tres días más especiales para nosotros los Católicos. La iglesia nunca ha hecho que estas celebraciones sean obligatorias por que espera que la gente entienda qué tan sagrados e importantes son estos días. La Misa nocturna del Jueves Santos incluye el lavado de pies, que significa la última noche antes de su muerte cuando Jesús lavó los pies de los discípulos. Cristo les mostró el significado del liderazgo de servicio y el ministerio de humildad y servicio hacia los demás. En la Última Cena, Jesús nos da la orden de hacer por los otros lo que él ha hecho por nosotros. También durante la Última Cena, la cual fue la primera Misa, Jesús no dio el sacerdocio para continuar la celebración de la Eucaristía hasta que él regrese.
Durante el Viernes Santo, celebramos la Pasión y muerte de Jesucristo. En este día escuchamos la Pasión tomada del Evangelio de Juan, y celebramos el amor de sacrificio de Cristo que se dio a si mismo al Padre por completo por nosotros. Una de las acciones centrales del Viernes Santo es la Ve-
neración de la Cruz. El Viernes Santo es el único día del año litúrgico en el que no se celebra la Eucaristía. Comenzamos la ceremonia en silencio y la concluimos en silencio; es un día muy solemne en el que se recuerda la efusión del gran amor de Jesucristo.
El Sábado Santo la iglesia está en espera orante, literalmente, de la resu-rrección durante todo el día. Mientras cae la noche, comenzamos la Vigilia Pascual con la bendición del fuego sagrado. Entramos en la iglesia oscura guiados por la vela pascual y compartimos todos la misma luz con nuestras velas individuales. Escuchamos el Exultet o Pregón Pascual que proclama la resurrección, la cual ocurrió de noche. Después de esto escuchamos las lecturas del Viejo Testamento, las cuales describen los actos salvíficos de Dios por su gente. Entonces viene el Evangelio que proclama la resurrección de Cristo y cantamos el Aleluya por la primera vez desde la Cuaresma. Entonces entramos a las liturgias del bautismo y la confirmación para aquellos que han de ser recibidos en la iglesia. La culminación de la celebración de la Vigilia Pascual es la Eucaristía en la que nuevamente somos nutridos por el cuerpo y la sangre de Cristo, nuestro Señor resucitado. Es un nuevo comienzo para toda la iglesia y – entonces – por los próximos 50 días ¡celebramos la Pascua!

Editora: Recientemente, un niño me preguntó ¿por qué – en inglés- se llama el Buen Viernes – al Viernes Santo? Probablemente no le di la mejor respuesta ¿qué hubiera usted respondido?
Obispo Vásquez:
Para niños pequeños lo que pasa en el Viernes Santo puede que no parezca tan bueno. De cualquier manera, cuando Jesús fue a la cruz en ese primer Viernes Santo, eso fue un acto de gran amor.
Jesús voluntariamente permitió ser crucificado por amor a nosotros, por amor por la humanidad. Dios hizo de la crucifixión –un método horrible de ejecución- un medio de salvación para toda la humanidad. No sólo Católicos o creyentes, sino toda la humanidad de todos los tiempos fue salvada por la cruz. Lo que Cristo hizo una vez en la cruz no puede repetirse, y no puede substituirse. Es eterno.
La iglesia cree que la crucifixión tiene un efecto retroactivo, es decir, que se extiende hacia todos aquellos que vinieron antes y se proyecta hacia todos aquellos que vendrán después de que nosotros nos hayamos ido, y, claro está, aplica a nosotros, justo ahora, en este momento en particular.
Hay un fantástico dicho en Latin “Ave Crux Spes Unica” que quiere decir “Salve la Cruz, nuestra única esperanza”. No hay esperanza para nosotros sino la cruz por que sin la crucifixión de Cristo estaríamos completamente perdidos. Así que el Viernes Santo - Buen Viernes en inglés - es en efecto “bueno”.

Editora: Claro que celebramos la resurrección durante el Domingo de Pascua. Por 50 días celebramos la Pascua y luego Pentecostés. Explique la importancia de esos 50 días.
Obispo Vásquez:
Los 50 días de la Pascua a Pentecostés es un tiempo maravilloso para la iglesia. El misterio de la resurrección es tan profundo que la iglesia lo celebra a lo largo de 50 días. Es como un banquete que comienza despacio y dura por un largo tiempo. La comida que estamos comiendo es rica y sabrosa así que queremos apreciarla; por lo tanto, no nos apuramos a terminar. La consumimos despacio para poder apreciar los sabores. De manera similar celebramos el misterio de la resurrección por 50 días por que existen muchos aspectos que deben ser integrados y entendidos.
Necesitamos suficiente tiempo para apreciar verdaderamente el misterio de la resurrección de Jesucristo.

Editora: ¿Cuál es el significado de Pentecostés?
Obispo Vásquez:
En Pentecostés, celebramos el regalo del Espíritu Santo a la iglesia. Es el cumpleaños de la iglesia. Cuando Cristo ascendió al Padre, dejó instrucciones a los apóstoles de orar y esperar por el don del Espíritu Santo. En los Hechos de los Apóstoles, escuchamos “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”.
En Pentecostés, el Espíritu Santo empuja a los Apóstoles fuera de su encierro; salen y comienzan a dar testimonio sobre Jesús. Comienzan a proclamar abiertamente el mensaje de Cristo, el Señor Resucitado. Pedro es el líder de los apóstoles y es el evangelizador primario; Pedro es la “roca” en la que la iglesia fue construida. En Pentecostés la iglesia envía a los apóstoles a todo el mundo a proclamar a Cristo.

Editora: ¿Cuál es su oración por la Diócesis de Austin durante la temporada de Pascua?
Obispo Vásquez:
Mi oración es que seamos transformados y renovados a través de los Misterios Pascuales. Que el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesucristo nos renueve espiritualmente, de manera que nuestras vidas sean reflejo de la vida de Cristo. Que este don de renovación espiritual, que recibimos de Dios, sea experimentado en la celebración de los sacramentos y especialmente en la Eucaristía.

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