El papa: Niños necesitan valores, esperanza de maestros; maestros necesitan mejor paga

Por Carol Glatz
Catholic News Service

El magisterio se trata de darle a los jóvenes, especialmente a los problemáticos, valores y esperanza y es “una injusticia” que a los educadores de hoy día se les pague tan pésimamente, dijo el Papa Francisco.
En un mundo donde ya es difícil para los chicos encontrar un punto de referencia decente, ellos tienen que encontrar guía positiva de parte de los maestros, quienes “pueden darle sentido a la escuela, a estudiar y a la cultura sin reducirlo todo a solamente pasarles conocimientos prácticos,” él dijo el 14 de marzo.
“Uno tiene que enseñar no solamente sobre las materias, sino también sobre los valores y los hábitos de la vida” porque cuando de aprender una materia se trata, “una computadora es suficiente, pero para entender cómo amar, para entender cuáles son los valores y hábitos que crean armonía en el mundo, uno necesita un buen maestro,” él dijo.
Las declaraciones del papa se dieron durante una reunión con miembros de una asociación italiana de maestros, educadores y administradores escolares Católicos en la sala de audiencias Paulo VI del Vaticano.
Llamando “colegas” a los que estaban en la audiencia, el papa recordó su propia experiencia como maestro, diciendo que enseñar “es verdaderamente un empleo hermoso” porque permite que los educadores vean a sus estudiantes “crecer día a día”.
Sin embargo, él dijo, es “una injusticia” y una “vergüenza que los maestros estén mal pagados”.
“Enseñar es un compromiso serio que solamente una madura y bien equilibrada persona debe asumir,” él añadió.
Los jóvenes esperan que un maestro sea “un guía, una brújula, una respuesta”, así como alguien que les hace “buenas preguntas,” él dijo.
El papa hizo un llamado a los maestros a extenderse y “amar con mayor intensidad” a los chicos en “las periferias” de sus escuelas: a aquellos que no les gusta estudiar, que son etiquetados como “difíciles,” que tienen incapacidades, que vienen de otros países o enfrentan otros problemas y desventajas.
“Jesús decía: Si amas solamente a aquellos que estudian o son bien educados, ¿qué mérito tiene eso? Hay quienes retan tu paciencia, pero tenemos que amarlos aun más,” dijo el papa.
Además de enseñar “el contenido” de una materia en particular, los profesores deben forjar una relación edificante con todos los estudiantes, “quienes tienen que sentirse bienvenidos y amados tales como son, con todas sus limitaciones y su potencial”.
El papa animó a los maes-tros a renovar su amor por la humanidad porque “uno no puede enseñar sin pasión” y les pidió ser “testigos de la vida y la esperanza. Nunca, jamás cierren la puerta, ábranlas todas ampliamente para que los estudiantes tengan esperanza”.

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