Carmelitas seculares ofrecen taller de oración

Por Enedelia J. Obregón
Corresponsal

La oración es más que repetir palabras. La oración debe ser una manera de cons-truir una relación profunda con el Padre a través de Jesús de manera que podamos permanecer en comunión con él. Pero llegar ahí puede ser un reto y puede ser comparado a cuidar un jardín: necesita trabajo constante.
Ese fue el mensaje en un taller que llevaba por nombre “¿Cómo crece tu jardín?” patrocinado por la Orden Secular del área de Austin de Carmelitas Descalzos en la Parroquia de St. Elizabeth en Pflugerville en honor de la celebración del 500mo. aniversario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, también conocida como Santa Teresa de Ávila. Para miembros del concilio de la Orden o la SODC (por sus siglas en inglés), el evento fue una oportunidad para ayudar a aquellos que asistieron a profundizar en su conocimiento y en su experiencia de oración.
Sarah Green, presidente de la Comunidad Secular Carmelita de Austin de Santa Teresa Benedicta de la Cruz y una parroquiana de la Cate-dral de St. Mary, dijo durante la bienvenida que ofreció, que por que Santa Teresa es una doctora de la iglesia, “sus enseñanzas sobre la oración y el misticismo son reconocidas como un tesoro en el corazón mismo de nuestra fe Católica. Estamos esperando compartir … algo del tesoro que es la herencia espiritual no solo de los Carmelitas, sino de todos los Católicos”.
La fundadora de la Orden de los Carmelitas Descalzos nació con el nombre de Teresa Sánchez de Cepeda en Gotarrendura en la provincia española de Ávila el 28 de Marzo de 1515. Fue canonizada en 1622 por el Papa Gregorio XV y declarada doctora de la iglesia por el Papa Paulo VI en 1970, una de cuatro mujeres que poseen ese título. Este título especial se da a ciertos santos cuyos escritos y sermones son útiles para los Cristianos y son conocidos por su profundidad de entendimiento y ortodoxia de sus enseñanzas teológicas.
JoAnn Murphy, una pa-rroquiana de la Parroquia de Santo Tomás Moro en Austin y miembro del consejo, dijo que la oración profunda para ella cambiaba vidas.
“Fue como bajarme de un carrusel y encontrar a Dios como una roca que fuera mi cimiento,” dijo. “Todo lo demás cayó en su lugar. Mi vida no me está controlando”.
Su compañero miembro del consejo Dieu Van Dinh, un parroquiano de la Parro-quia de Santa Catalina de Siena en Austin, con frecuencia escucha a personas decir que no tiene tiempo para la oración diaria.
“Si estás muy ocupado, necesitas más oración,” dijo. “Una vez que cedes el control a Cristo todo cae en su lugar. Cuando encuentras tiempo para Dios, él te da más tiempo para que – lo sigas – hacien-do”.
Las sesiones tanto en inglés como en español incluyeron una conferencia principal ofrecida por el Padre Carmelita Descalzo Raúl “Ralph” Reyes, de la Basílica del Santuario Nacional de la Pequeña Flor en San Antonio. Él dijo que la oración se trata de llegar a Dios y escuchar su voluntad. Recuerde que “nosotros somos el jardín donde el sembrador va a sembrar,” dijo. “Somos esa tierra ¿cómo estamos cultivando ese suelo? Si lo estamos regando con agua del pozo, ello requiere mucho trabajo duro”.
El primer paso requiere poner a un lado nuestro ego que quiere que nos pongamos a nosotros mismos primero, dijo. Como Santa Teresa escribió debemos ir al Señor con manos abiertas de manera que podamos llenarlas con lo que necesitamos, dijo el Padre Reyes.
“No se sientan desalentados,” dijo. “El Padre nos está ayudando. Es Jesús quien camina con nosotros cargando nuestra cruz”.
Shawn Champman, un miembro de la Orden Secular de Carmelitas Descalzos de College Station lideró un ejercicio sobre la Oración de la Recolección. La oración se llama “recolección” por que “el alma recolecta sus facultades y entra dentro de si misma para estar con Dios”.
Chapman dijo que Santa Teresa vio a la oración como una “íntima departición entre amigos,” así que las mismas cortesías y reglas de la amistad que se conceden entre amigos cercanos deben aplicar aquí.
Tal como entre amigos, el enfoque durante la oración debe de ser Dios, no solo hablar sino escuchar también, y nunca apurar esa comunión. Ella recomienda apartar 30 minutos para la oración, comenzando con la Señal de la Cruz, el Padre Nuestro y un acto de contrición. Para algunos, eso puede que signifique levantarse temprano o dormirse tarde.
“Llevamos vidas ocupadas,” dijo la madre de dos niños. “Eso significa que vas a tener que decir ‘no’ a algunas cosas si es que piensas en la oración con seriedad”.
Tiempo, silencio y soledad son vitales para la vida de oración para desarrollar la “capilla interior” que Santa Teresa describió, dijo Chapman.
Habrá distracciones – es inevitable – y habrá algunos momentos de aridez durante los cuales será difícil centrarse. Pero lo importante es orar siempre.
“Es algo que desarrollas por el resto de tu vida,” dijo. “No mires hacia atrás. Si pierdes un día necesitas ser gentil contigo mismo y comenzar de nuevo”.
Con mucha frecuencia, la gente siente que no es suficientemente buena para este tipo de oración.
“Necesitas estar dispuesto a dejar el pecado atrás, pero no dejes que los pecados te aparten de la oración,” dijo.
“El punto es estar listo para amar a Dios y preguntarle a dónde te está llevando”.
La oración debe convertirse en algo que hacemos en “esos pequeños espacios de privacidad” que tenemos – ya sea esperando por el transporte o en la línea del supermercado.
La oración puede cambiar el mundo, dijo Chapman. Santa Teresa escribió que a través de la oración nos “convertimos en canales para el desagüe de la voluntad divina de Dios en el mundo”.
Para mayor información sobre los Carmelitas Seculares, contacte a Sarah Green escribiéndole a svhgreen@gmail.com.