El Diácono, Ministro de la Palabra de Dios

Por el Diácono Guadalupe Rodríguez
Columnista

Los hombres que se encuentren detectando, discerniendo y reconociendo un llamado a ser diáconos permanentes deben hacerlo a la luz del mundo, la caridad y la liturgia tal como las Normas Básicas para la Formación de Diáconos Perma-nentes recomienda. La espiritua-lidad, el ministerio y el servicio de la Palabra son algo con lo que un hombre que se encuentra en discernimiento debe estar en “contacto íntimo”  para que le ayuden a percibir y determinar mejor si Dios está en realidad invitándolo al diaconado permanente.
El ministerio y el servicio de la palabra pueden estar ya sucediendo, “tanto por el estudio como por el ejercicio gradual del ministerio de la palabra” durante la Misa. Esta es una parte muy importante de la vida del diácono y del proceso de discernimiento. El experimentar un auténtico gozo al dar pláticas, durante el estudio Bíblico, la Lectio Divina o la catequización, es uno de los indicadores de que un hombre puede estar “mejor dispuesto para el futuro servicio de la palabra”. Un diácono está llamado a proclamar, instruir y exhortar con la Palabra de Dios, tal como lo escuchamos en las palabras dirigidas a los diáconos en la ordenación, “Crean lo que lean. Enseñen en lo que creen. Practiquen lo que enseñan”.
Las Normas Básicas explican que un hombre en discer-nimiento “ha ya tenido una cierta experiencia en escuchar y meditar sobre la Palabra de Dios,” de manera que él puede escuchar con los oídos del corazón si es que Dios en realidad lo está llamando a una vida de palabra, caridad y liturgia. Claro que este discernimiento también es hecho con el consentimiento de la esposa y el pastor; de cualquier manera, es la iglesia quien finalmente afirma, discierne y confirma su idoneidad para la ordenación. La parte llevada a cabo por el hombre es el “esforzarse por profundizar su conocimiento de la palabra, para escuchar su llamado”. Esto se lleva a cabo orando con la Palabra de Dios y escuchando durante la adoración Eucarística y el orar calladamente durante el día. Como dicen las Normas Básicas, “Es Él quien los llama, los acompaña y moldea sus corazones para que ellos puedan reconocer su gracia”.
La ordenación, “imprime un carácter y comunica una gracia sacramental específica” que ayuda al diácono, “para una proclamación fructífera y digna de la Palabra de Dios” para que no la lea, sino que proclame y predique la Palabra de Dios.  Más específicamente, esto es hecho posible porque “el carácter diaconal es el signo configurativo y distintivo inde-leblemente impreso en el alma, que configura al ordenado a Cristo“. Más aún, la iglesia declara que la ordenación, “trae consigo una gracia sacramental específica, la cual es fuerza, ‘vigor specialis’, un don para vivir la nueva realidad traída por el sacramento”.
Yo distintivamente recuer-do las deficiencias que tuve al hablar sobre la fe que había sido transformada durante los años después de mi ordenación. Claro que para desa-rrollar por completo, expandir y desplegar las gracias que recibimos en la ordenación, tenemos que cooperar con mucha oración y caridad en nuestra vida diaria.
Los hombres que están sintiendo un tirón en sus corazones hacia el diaconado pue-den comenzar por cargar una pequeña Biblia de bolsillo para leer a lo largo del día. Dios nos habla a través de las Escrituras. El Papa Francisco ha mencionado el cargar una Biblia muchas veces y él inclusive las has distribuido en el Vaticano por miles. “En cualquier momento del día yo tomo el Evangelio de mi bolsillo y leo algo, un pasaje corto ¡Jesús está ahí y Él nos habla en el Evangelio¡” Dice el Papa Francisco. 
En 2012, los Obispos Católicos de Estados Unidos escribieron un documento llamado “Predicando el Misterio de Fe,” el cual nos ayuda a entender cómo el sacerdote o el diácono debe estar conectado con la Palabra de Dios. “Como uno cuya obligación es proclamar la Palabra de Dios, quien ofrece la homilía debe, necesariamente, ser una persona con un amor profundo por las Escrituras y uno cuya espiritualidad está profundamente moldeada por la Palabra de Dios. Esto conlleva ser alguien que habitualmente se sumerge en el lenguaje, las historias, los ritmos, los patrones del discurso, y el ethos o carácter distintivo de las Escrituras. Las palabras de la Biblia deben estar a la mano y con frecuencia en sus labios; él debe aprenderse pasajes importantes de la Escritura de memoria y tener un entendimiento seguro de la fuerza narrativa de la Biblia entera. Su Biblia debe estar a la mano, llevándola con él cuan-do viaja o tal vez permaneciendo conectado a ella por medio de una computadora u otra tecnología móvil”.

 

Sesiones exploran el llamado al diaconado
Sesiones informativas para explorer el llamado vocacional, las cualidades de un hombre apropiado para la formación, el proceso de discernimiento de la iglesia, el programa de formación, el ministerio diaconal y las implicaciones sobre el matrimonio serán ofrecidas en inglés y en español de 2 a 5 p.m. en las siguientes fechas y localidades:
Nov. 15 en el Centro Pastoral en Austin
Dec. 13 en la Parroquia de St. John en Marble Falls
Ene. 17 en la Parroquia de St. Mary en Brenham
Feb. 14 en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Temple
Marzo 13 en la Parroquia de St. John the Evangelist en San Marcos
Abril 10 en el Centro Pastoral en Austin
Por favor note que: Un consentimiento por escrito por parte de un pastor es necesario para asistir a cualquier sesión. 
Para mayor información sobre la formación diaconal, llame al (512) 949-2459.