Entrevista: Superando el miedo y orando por la paz en 2016

Editora: En noviembre los obispos de Estados Unidos emitieron una declaración sobre los refugiados y la seguridad ¿qué anticipaba dicha declaración?
Obispo Vásquez:
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos emitió una declaración sobre los refugiados sirios pocos días después de los ataques terroristas en París. La crisis de los refugiados sirios ha tomado una dimensión monumental tanto en Europa como en nuestro país. Los refugiados sirios están abandonando su país en grandes cantidades por que están tratando de escapar de la guerra civil que ha arrasado por cuatro años. Estas son familias que están abandonando sus hogares por que no ven otra salida de la constante violencia. El gobierno sirio no puede protegerlos. Durante meses hemos escuchado historias sobre cómo estos refugiados arriesgan sus vidas en pequeños botes y cómo muchos de ellos no sobreviven. Están literalmente ahogándose en el océano tratando de llegar a puertos seguros. Esta es una crisis humanitaria. 
Entonces, los ataques terroristas que se llevaron a cabo el 13 de noviembre en París, matando a más de 130 personas también enviaron ondas de choque a todo el mundo.  Inmediatamente surgió la reacción de cortar la ayuda y la aceptación de refugiados 
sirios en muchos estados. En esta declaración, nosotros como obispos deseamos aclarar que reconocemos que existen preocupaciones de seguridad legítimas, pero debemos entender que el negarnos a dar la bienvenida al extranjero y dejar de trabajar juntos hacia una solución para esta crisis de refugiados sólo ayuda a nuestros enemigos. Entendemos el miedo que mucha gente tiene de que la violencia sin sentido sucedida en París llegue hasta aquí, pero como Cristianos no podemos permitir que nuestras actitudes y nuestras acciones sean dominadas por el miedo. Este es un tiempo muy importante en el que nosotros como país tenemos la oportunidad de mostrar compasión, de proveer de protección y de recibir a estas familias y niños necesitados. Como la declaración decía, “Estos refugiados…son familias extremadamente vulnerables, mujeres y niños que están escapando – para salvar- sus vidas. No podemos ni debemos culparlos por las acciones de una organización terrorista”.
Editora: Sin embargo, pareciera que muchos están reticentes de ayudar a estas personas por temor al terrorismo.
Obispo Vásquez
: Necesitamos reconocer y animar al gobierno a que implemente y mantenga un proceso para filtrar a los refugiados que están arribando a este país. Sabemos que el gobierno federal se lleva entre 18 y 24 meses para filtrar las aplicaciones por medio de una revisión de antecedentes y múltiples entrevistas. El proceso de selección y filtración es importante para la seguridad de nuestro país, pero no debemos de dar la espalda a aquellos que se encuentran buscando refugio en nuestro país.
Nuestra fe no nos puede permitir permanecer indiferentes o reaccionar por miedo el cual cierra nuestra puertas y nuestros corazones a la gente y nos hace dar la espalda a aquellos que se encuentran en estas situaciones violentas. Es bueno recordar que Jesús, María y José — la Sagrada Familia — fueron refugiados. Ellos tuvieron que escapar hacia Egipto para evitar las amenazas de Herodes de asesinar al bebé Jesús.
Como Católicos somos guiados por las enseñanzas más fundamentales de Jesús y las tomamos con seriedad. El Evangelio de Mateo (25: 35-36) claramente nos recuerda nuestra responsabilidad de cuidar de nuestros hermanos y hermanas sufrientes: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y fuisteis a verme”. Jesús deja claro que cuando ayudamos a esas personas estamos atendiendo sus necesidades — Él está ahí presente en estos individuos. Cuando no los asistimos, también estamos ignorándolo a Él. Esta es una gran oportunidad para nosotros para practicar uno de los Trabajos Corporales de Misericordia en este Año Jubilar de la Misericordia.
Editora: Mientras miles de personas están todavía saliendo de Siria por la guerra que arrasa ¿Qué podemos hacer desde este país para ayudar a aquellos refugiados?
Obispo Vásquez:
La primera cosa que tenemos que hacer es orar –debemos orar por que acabe la violencia en Siria y en el Medio Oriente. También debemos orar por la paz. Mi preocupación es que mucha gente ha dejado de orar por la paz por que no ve resultados inmediatos y siente que sus oraciones no están haciendo mucha diferencia. No debemos nunca rendirnos ante esta mentalidad. Debemos continuar orando sin cesar por la paz en estos países dañados por la Guerra.
La segunda cosa que podemos hacer es seguir pidiendo a nuestro gobierno que ayude a negociar un fin para esta guerra. Esta es una situación difícil y complicada y no existe una solución fácil. Esto requerirá los esfuerzos de muchas naciones para crear un cese al fuego y entonces trazar un plan para establecer la paz. Sabemos que Cristianos y Musulmanes inocentes están siendo asesinados en este conflicto todos los días y esto debe terminar.
Las naciones deben trabajar juntas para terminar con el terrorismo. Mientras que continúe, vamos a seguir viendo mucha gente huyendo. La gente que ha sido desplazada por el terror está en movimiento, lo que a su vez crea mucha inestabilidad. Y con la inestabilidad viene el sufrimiento y la dificultad para aquellos que están huyendo y para aquellos que están tratando de ayudarlos. Los refugiados necesitan alimento, albergue y atención médica.
Catholic Relief Services, — organización — que lleva a cabo el compromiso de los obispos de Estados Unidos de asistir a los pobres y vulnerables en el extranjero, se encuentra haciendo lo mejor posible para asistir a los refugiados sirios diariamente. CRS (por sus siglas en inglés) no está tratando de influenciar en lo político. Donde existe necesidad y hay gente sufriendo CRS está ahí para ayudar. Si la gente está buscando una manera para asistir a los refugiados monetariamente, CRS es una excelente organización a la que pueden apoyar. Su sitio web es www.crs.org.
El Papa Francisco ha declarado el día 17 de enero como la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. En este día, oremos con especial intención por todos aquellos que están yéndose de sus tierras natales en búsqueda de más paz y estabilidad para ellos mismos y sus familias. Cuando él visitó Estados Unidos y habló frente al Congreso el 24 de septiembre, el papa dijo, “Nuestro mundo está enfrentando una crisis de refugiados de una magnitud nunca vista desde la Segunda Guerra Mundial. Esto nos presenta grandes retos y muchas decisiones difíciles ... No debemos de desanimarnos por sus números, sino verlos como personas, mirando sus rostros y escuchando sus historias, tratando de responder de la mejor manera en que podamos a su situación. Para responder de una manera que sea siempre humana, justa y fraternal. Necesitamos evitar una tentación común en estos días: desechar todo lo que parece problemático. Recordemos la Regla de Oro: ‘hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes’”.
Editora: ¿Cuál es su oración por todos nosotros mientras comenzamos el 2016?
Obispo Vásquez:
Mientras comenzamos un Nuevo Año y continuamos nuestro viaje en este Año de la Misericordia, que nuestros corazones volteen nuestra atención hacia nuestros hermanos y hermanas en Siria quienes están sufrien-do tremendamente. Que encontremos maneras para terminar con esta guerra y mover a aquellos en el poder para que den un final pacífico a esta tragedia. Que Dios escuche nuestras oraciones por la paz.