El Ministerio del Proyecto Raquel: La paz comienza aquí

Por Peggy Moraczewski
Corresponsal

Nota de la editora: Los comentarios de una mujer que ha tenido un aborto aparecen en este artículo. Ella nos lleva en su viaje del dolor al gozo a través de la misericordia de Dios. Para respetar su privacidad, ella será llamada Anna.
“Nací tres meses después de que Roe vs. Wade fuera legislada, así que toda mi vida, el aborto ha sido legal”. --Anna, madre que ha tenido un aborto.
La cultura popular ha convencido a las mujeres de que el aborto es fácil, útil, provee de alivio y no tiene repercusiones. Está oculto el dolor por la muerte de un niño(a), el temor al aislamiento, la carga de la culpa y la herida espiritual que sólo la misericordia de Dios puede sanar. Durante este Año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco nos reta a convertirnos en recipientes de la misericordia de Dios.
El Ministerio del Proyecto Raquel de la Diócesis de Austin ofrece ayuda a cualquier persona doliente por la pérdida de un hijo(a) a causa de un aborto y la guía hacia la sanación de su relación rota con Dios.
“Todos tenemos ese deseo natural de estar en relación con Dios; Él nos hizo así,” dijo Mary Helen Russell, coordinadora de cuidado pastoral de la oficina diocesana de Actividades Pro-Vida.
El Viaje de Anna
Más de dos décadas atrás…dijo Anna, yo tenía “mucho sentido común, pero era ingenua,” cuando me embaracé a la edad de 17 años. Su médico familiar le recomendó asistir a Planned Pa-renthood y, debido a la tenue relación con sus padres y a un novio con problemas, Anna se enfrentó a esta decisión vital sola. Los pocos amigos en los que confió “no fueron empáticos y vieron al aborto como la solución rápida al problema,” dijo.
Planned Parenthood confirmó que Anna tenía 11 semanas de embarazo, y cuando ella hizo la pregunta propia de una adolescente confundida, “…¿va (el aborto) a lastimar a mi bebé?,” un miembro del personal respondió, “es sólo tejido”. Su aborto estaba planeado uno o dos días poste-riores a su cita inicial.
Recordando con emoción el día del aborto, Anna dijo, que había otras mujeres (pacientes) presentes y, “tú literalmente eras guiada como ganado…tu vas ahí, tu vas allá, etc.”. Anna tenía seguro médico, así que le administraron anestesia general para su aborto; la mayoría de las mujeres reciben sólo anestesia local y un calmante, así que ellas escuchan todo el procedimiento.
Anna recuerda decirle al anestesiólogo que había cambiado de idea sobre el aborto, y su respuesta fue: “Todas dicen eso. No te preocupes, querida, todas piensan que han cambiado de idea en el último momento. Vas a estar bien”.
Ella despertó en un cuarto con alrededor de 15 camas y mujeres dando instrucciones sobre vestirse y salir por una puerta trasera. En lo que concernía a Planned Parenthood, ella ya había terminado. Anna recuerda sentir una tristeza intensa, no alegría y alivio. Al contrario, se sentía pasmada. El primer día, su dolor comenzó.
“Me di cuenta…aunque, tal vez no pude ponerlo en pa-labras de esta manera, de que lo que acababa de suceder no era una cosa pequeña. Esto era algo grande,” dijo.
El Proyecto Raquel
La siguientes dos décadas en la vida de Anna fueron un carrusel de malas decisiones, desde un abuso a la drogas y el alcohol hasta malas relaciones. Intentando describirlo, ella dijo… “es un dolor que se quedó encerrado todos estos años…que guiaba todo lo demás” La terminología actual describe los síntomas de el estrés post-aborto como Estrés Post Traumático, relacionado al aborto.
Russel dijo, “las mujeres después de un aborto escuchan…no se supone que debas de sentir ningún dolor, así que no pueden tener una etapa de duelo…lo cual es un insulto encima del trauma…Queremos que sepan, que como iglesia, sabemos que esto está pasando, entendemos, y que hay ayuda disponible”.
Anna habló sobre la sana-ción espiritual profunda que ella experimentó a través del Proyecto Raquel y el momento que la tomó completamente desprevenida…el momento en que se sintió “reconciliada con Dios”. Ella sabe que la sanación es continua porque su vida ha cambiado y está ahora, completamente en las manos de Dios.
Mientras que la sanación no se da de la noche a la mañana, puede comenzar con una llamada o un correo electrónico al Proyecto Raquel. “Sabemos que es el Espíritu Santo el que ha impulsado a gente a llamar al ministerio para pedir ayuda. Ofrecemos diferentes tipos de servicios dependiendo de las necesidades del individuo y proveemos ayuda continua también,” dijo Russell. Un elemento para promover la sanación es la confianza. 
El Ministerio del Proyecto Raquel provee de un ambiente digno de confianza, un lugar para sanar a través de la consejería individual y de grupo, de retiros sanadores y del apoyo de un grupo de oración. Es un ministerio de la Iglesia Católica que ofrece misericordia y esperanza a todos aquellos afectados por el aborto, incluyendo a novios, esposos, abuelos, etc. El objetivo es ofrecer reconciliación a hombres y mujeres –– reconciliación con Dios y con su hijo perdido. Russell invita a futuros padres a alzar la voz cuando se enfrentan a un embarazo no planeado, e insiste en que ellos son la persona más influyente en una mujer joven tomando esta decisión monumental.
Poder de la oración
El ayudar a una mujer que se está enfrentando a un embarazo no deseado a escoger la vida para su hijo(a) se trata de valorar a la familia como la piedra angular de la sociedad, la base que Dios tiene en mente para la sociedad. “La sociedad secular está diciendo que la familia no es importante, pero nosotros sabemos que sí lo es, así que ofrecemos el mensaje opuesto, ¡y tenemos la verdad de nuestro lado! La voluntad de Dios es que ese niño(a) nazca y Él tiene un plan para la vida de ese niño(a)…eso es lo que creemos. Esa es nuestra fe,” dijo Russell. A través de la oración, cada Católico puede ayudar a romper el ciclo destructivo del aborto. Recientemente, Planned Parenthood en Austin validó el éxito de campañas de oración consecutivas cuando levantaron una pared alta de ladrillos enfrente de la clínica, de manera que sus clientes no pudieran ver a la gente afuera. “Ellos saben que está (la oración) funcionando,” dijo Russell.
Los Católicos también 
pueden ayudar en el proceso de sanación simplemente dando la bienvenida. Anna creció Católica pero no sentía que podía participar en la iglesia después de su aborto.
“Mi total percepción de la iglesia cambió cuando conocí un sacerdote que me dio una cordial bienvenida; fue tan bello para mí, y él ni siquiera me conocía. Fue tan aliviador… saber que yo de hecho podía caminar de la mano de la iglesia otra vez. Él me ayudó a atreverme a acercarme a los sacramentos nuevamente,” dijo.
Para aquellos que sufren
El mensaje de Anna para las mujeres que han tenido un aborto: “Si ustedes han estado considerando llamar al Proyecto Raquel, no esperen…levanten el teléfono…den el primer paso. Si se acobardan, sigan intentando. Sólo sigan intentando por que está ahí y cambia la vida”.
El Proyecto Raquel trabaja en colaboración con otras organizaciones pro-vida a lo largo de la diócesis. Juntas, ellas trabajan para ver, en aquellos que sufren, el rostro de Cristo. A través de sus voluntarios, el ministerio trabaja por ser las manos y pies de Cristo, llevando amor, compasión y misericordia a todos.
De manera trágica, el aborto ha sido un procedi-miento médico legal por más de 40 años. El equipo ministerial con frecuencia escucha que el aborto fue una decisión tomada antes de que otras opciones hayan sido exploradas, o incluso explicadas a los futuros padres. Estadísticamente, las parejas que abortan no permanecen juntas, ya sea que sean una pareja ado-lescente o una pareja casada. El aborto sobrepasa todas las fronteras socio económicas.
Cómo ayudar
Muchas oportunidades de voluntariado se encuentran disponibles con el Ministerio del Proyecto Raquel. Los vo-luntarios pueden convertirse en miembros de un grupo de oración de apoyo, contestar la línea de ayuda, orar “en la banqueta,” etc. Russell des-cribe a sus voluntarios como aquellos que están dispuestos a aparecer y decir, “Estoy aquí Señor ¿Qué quieres que haga?”
Para convertirse en voluntario(a) o para comenzar su propio viaje hacia la paz y la reconciliación, llame o deje un mensaje en la Línea de ayuda We Care Help Line, que es contestada diariamente por voluntarios entrenados, al (877) We Care2 o (877) 932-2732. Para comenzar a intercambiar correo de manera anónima, envíe un correo electrónico a project-rachel@austindiocese.org, o contacte al Equipo del Ministerio del Proyecto Raquel directamente a través de Mary Helen Russell llamando al (512) 949-2488.