Somos Uno: El viaje inesperado de la esposa de un diácono

Por Philis Esquivel
Columnista Invitada

Dios nos llama a todos a tomar decisiones de acuerdo a su camino específico para cada uno de nosotros. Descubrir ese camino y responder “sí” es viajar hacia la realización personal en Dios. Dios escogió la vocación del matrimonio para mí – para servir como esposa y madre. Pero nunca esperé que este camino incluyera el llamado a servir como la esposa de un diácono.
La primera vez que conocí a Jessie, supe que él era el único para mí. No sólo era guapo, sino también bastante encantador, especialmente en la manera en que conversaba fácilmente con todos, incluidos mis padres, lo cual hizo que me gustara aún más.
En la preparatoria él fue al seminario, así que antes de que tuviéramos la oportunidad de un noviazgo, tuve que dejarlo ir… o al menos dejar ir la idea de que él era único para mí. Después de un año, él volvió, y aunque seguimos siendo amigos, cada uno siguió con su vida. Eventualmente tuvimos un noviazgo y finalmente mi sueño se volvió realidad: nos casamos. Feliz y enamorada, siguiendo el camino que Dios nos había preparado, comenzamos nuestro viaje juntos.
Después de 25 años de matrimonio, Jessie escuchó el llamado a servir como diácono. Mi respuesta fue, “Sí, Señor, ¡Te lo doy!” Mientras decía que sí, mi corazón se llenaba de emoción, gozo, miedo y finalmente paz – lágrimas de gozo corrían por mis mejillas. Estaba lista a viajar por este nuevo camino en nuestro viaje juntos, confiando en que esta era la continua-ción del plan de Dios para nosotros.
Después de que Jessie fue aceptado, comenzamos nuestra formación. Digo “nuestra” por que se esperaba que las esposas atendieran todas las sesiones, un fin de semana completo por mes. Mientras que algunas esposas podían asistir a sólo partes del fin de semana, yo no solo asistí, sino que completé el trabajo del curso, también. Qué bendición. Fuimos aún más bendecidos al contar con el gran apoyo de nuestros hijos a lo largo de toda la formación –incluso se nos unieron en sesiones familiares de verano.
Al reunirse mensualmente, nosotros, las parejas crecimos, especialmente las esposas. Los sábados por la noche, las esposas de los diáconos compartían experiencias de vida, y nosotras hacíamos preguntas, compartíamos preocupaciones y orábamos por nuestros esposos, familias y por nosotras mutuamente. Este compartir nos ayudó a encontrar y entender nuestro lugar en la formación y a discernir nuestro llamado como futuras esposas de diáconos.
Durante la formación, algunas esposas sintieron el llamado a servir a sus niños, otras a servir en su parroquia. Otras sintieron el llamado sólo después de la ordenación de sus esposos. Jessie y yo servimos juntos en la preparación matrimonial, consejería de parejas, bendiciones de hogares y visitas hospitalarias. Cuando Jessie oraba, yo me paraba a su lado y sentía la presencia de Dios llenar el cuarto: los dos sacramentos de servicio – el Matrimonio y Las Órdenes Sagradas- combinadas para avivar la presencia de Cristo, llevándonos a nosotros y a las parejas y familias a quienes servíamos en el ministerio, más cerca del amor de Dios.
Habiendo estado casados por 49 años ya, y Jessie habiendo sido diácono por 19 años, continuamos siriviendo, algunas veces juntos, algunas veces por separado. Pero siempre elegimos servirnos mutuamente primero, atendiendo a nuestros votos matrimoniales  de manera en que los dos, sigamos siendo uno. Cuando Jessie sirve en el altar durante la Misa, el busca en las bancas, y cuando me encuentra, sonríe, lo cual llena mi corazón con amor. Le doy gracias a Dios por el camino por que el que nos guió –el camino fundacional del matrimonio, y el camino, más allá,  de ser una pareja diaconal…todo lo que tuvimos que hacer fue decir que sí.
El Diácono Jessie y Philis Esquivel sirven en la Parroquia de St. Ferdinand en Blanco y en la Parroquia de Good Shepherd en Johnson City.

 

Sesiones exploran el llamado al diaconado
La generación de formación diaconal del 2022 comenzará con su formación en enero del 2017. Las sesiones de consultas se programarán (en español e inglés) de 2-5 p.m., en estos lugares.
Después de hablar con su párroco, con su permiso, venga a explorar los próximos pasos en una de estas sesiones. Para obtener más información, llame al: 512-949-24529, o por correo electrónico diaconateformation@austindiocese.org o visite el sitio web www.austindiocese.org/offices-ministries/offices/diaconal-ministry-office. 
Feb. 14 –– Nuestra Señora de Guadalupe, Temple
Marzo 13 –– St. John the Evangelist, San Marcos
Abril 10 –– El Centro Pastoral, Austin

 

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