El Plan Pastoral se dirige a la creciente comunidad hispana

Por Kira Ciupek
Corresponsal

Durante su viaje de otoño a los Estados Unidos, el Papa Francisco animó a los americanos a rechazar su miedo a los extranjeros “por que la mayoría de nosotros fuimos alguna vez extranjeros”.
En su discurso frente al Congreso del día 24 de septiembre de 2015, el papa dijo, “en este continente, también, miles de personas son llevadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una mejor vida para ellas mismas y para sus seres queridos, en busca de oportunidades mejores…Tratemos a los otros con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. Procuremos para los demás las mismas posibilidades que procuramos para nosotros mismos”.
La misma mentalidad es compartida por el Obispo José Vásquez y por la Diócesis de Austin, la cual recientemente lanzó un nuevo Plan Pastoral que aborda los temas de la creciente población hispana dentro de los límites de la diócesis, la cual incluye a 25 condados del Centro de Texas. 
“El término ‘hispano’ no hace justicia, en realidad, a la diversidad dentro de esa comunidad,” dice Edgar Ramírez, director del Ministerio Hispano en la Diócesis de Austin. El término ‘hispano,’ fue creado por la Oficina del Censo. Pero no abarca la diversidad que existe dentro de la comunidad Latina. México, solamente, tiene casi 30 lenguajes.
Él dijo que el término hispano puede significar de, o relativo a España o a países hablantes de español, o puede significar una persona hablante de español viviendo en Estados Unidos.
Estadísticas
La Oficina del Censo estima que para el año 2017, la población hispana, se estima que duplicará el número identificado en el Censo del 2000. A la luz de esto, la Oficina del Ministerio Hispano diocesana ha sido encargada de una tarea específica.
“La misión es servir como el punto central de integración y administración de las necesidades ministeriales de la gente hispana. Queremos asegurarnos de que sus talentos, recursos, cultura y fe sean incorporados dentro de la iglesia diocesana,” dice Ramírez, quien ha servido como director por los últimos cuatro años.
Cada iniciativa del Plan Pastoral responde a la pregunta sobre cómo servirá a los hispanos Católicos. De acuerdo a Ramírez, la mayoría de la comunidad diocesana hispana viene de México, y algunos son personas de segunda o tercera generación de inmigrantes que prefieren hablar inglés. A pesar de que muchos inmigrantes hispanos son Católicos activos, algunos permanecen sin registro. De acuerdo a una encuesta reciente conducida por CARA (Centro para la Investigación Aplicada en el Apostolado), 62 porciento de los Católicos no hispanos están registrados en su parroquia local, mientras que 45 porciento de los hispanos Católicos se encuentran registrados.
“Nuestro director diocesano cuenta con una lista de 1,643 familias, pero la realidad es mucho más grande que eso,” dice el Padre Pedro García-Ramírez de la Parroquia de Santa Teresa en Bryan, quien use el término “Mexican-American” para distinguir a aquellos nacidos en los Estados Unidos de ascendencia mexicana de “Hispano” o “Latino,” que incluye a aquellos que han venido de México o de Países Latinoamericanos. “Estamos conscientes de que culturalmente e históricamente, los hispanos no están acostumbrados a re-gistrarse como miembros para poder considerarse a si mismos como parte de una parroquia específica; por lo tanto, en mi estimación, tenemos probablemente más de 4,000 familias en Santa Teresa,” agrega el Padre García Ramírez.
Santa Teresa es la única parroquia en el área de Bryan-College Station “ofreciendo un rango completo de ministerios en español,” dice. El resultado es que mucha gente viaja a Santa Teresa desde la Arquidiócesis de Galveston-Houston y de la Diócesis de Tyler. En un esfuerzo por reconocer sus valores culturales únicos, Santa Teresa enfatiza las tradiciones y devociones hispanas tales como el “Día de los Muertos” (2 de noviembre), “Nuestra Señora de Guadalupe” (12 de diciembre), y la “Rosca de Reyes” (6 de enero). 
“Los hispanos son animados a mantener y fomentar sus valores, mientras, al mismo tiempo, permanecer abiertos a dar la bienvenida a los valores buenos y morales de la cultura americana,” dice el Padre García-Ramírez. “Esto no es algo fácil de ha-cer por que no cada valor en la cultura hispana es moralmente sano, pero lo mismo aplica a la cultura americana. Por lo tanto, que las familias hispanas sean capaces de distinguir y ser selectivas sobre esos valores se convierte en un reto al adaptarse a vivir en el Centro de Texas. El escenario parroquial es un buen lugar para que este proceso se lleve a cabo”.
Integración
El Diácono Steve Pent, quien sirve en la Parroquia de St. William en Round Rock, dice que el reto, es integrar a todos. St. William fue fundada en 1916 por familias hablantes de español que se reunían para la Misa en el hogar de Francisco Carlin, y continúa hoy dando la bienvenida a una creciente comunidad hispana, que incluye parroquianos de países lati-
noamericanos tales como Guatemala, Venezuela, Costa Rica y Perú. St. William actualmente ofrece 20 ministerios en español y dos Misas en español cada domingo, mientras proveyendo de sacerdotes y empleados bilin-gües, tres diáconos hablantes de español, con dos hombres hispanohablantes en formación diaconal en la actualidad.
“Las parroquias están viendo que el tener una Misa en español se trata más de la comunidad alcanzando a los miembros dentro de sus límites, que de crear un grupo separado,” dice Ramírez, quien señala que casi 60 parroquias en la Diócesis de Austin tienen ministerios hispanos.
Encuentro
La visión del Plan Pastoral es ayudar a todos dentro de la diócesis a encontrar a Cristo de una manera que lleve a la transformación. Un alcance efectivo a la comunidad hispana significa que una pa-rroquia debe “hacer su tarea,” de acuerdo a Ramírez, director del Ministerio Hispano de la Diócesis de Austin. “El Padre John Guzaldo de la Parroquia de St. Louis en Waco me invitó hace un año a discernir con él sobre si él debería de comenzar – a ofrecer – una Misa en español. Cuando le pregunté el por qué, dijo, ‘por que cada mañana cuando saco a mi perro a caminar, las únicas personas que veo son hispanas’. Esto es un ejemplo de cómo darse cuenta de las necesidades de la comunidad, de la parroquia haciendo su tarea,” dice Ramírez.
Hace más de un año, el Padre Guzaldo y un pequeño grupo de parroquianos comenzaron a preparar a los vecindarios que rodean a la Parroquia de St. Louis, distribuyendo boletines de la iglesia y materiales religiosos, e invitando a personas que solían ser Católicas y a Católicos inactivos a asistir a Misa.
“Es importante ser capaz de estar frente a Dios y decir, ‘preguntamos, tocamos las puertas y los invitamos,” dice el Padre Guzaldo. “Esto es lo que el Papa Francisco y el Papa Benedicto XVI nos han pedido que hagamos”.
Experiencia personal
Sandra González, miembro de Santa Teresa por casi 20 años, nació en México y más tarde se mudó con sus padres a Eagle Pass, la cual está en el borde de Piedras Negras, Coahuila, México. La familia exitosamente fundó una Iglesia Católica hablante de español en el área, y los trabajadores padres de González se aseguraron de que ella y sus cinco hermanas y dos hermanos recibieran los sacramentos. Sin embargo, González recuerda que el atender una escuela de habla inglesa como una Católica hablante de español le hizo difícil el combinar ambas culturas. 
“Me encontré a mi misma deseando aprender, pero mis padres en casa hablaban español, y yo no entendía lo que estaba aprendiendo. Entonces, vas a Misa y el sacerdote te dice que Dios los mira a todos como iguales. Pero vas a la escuela y no todo mundo es tratado igual. Dios te mira de una manera, pero la sociedad te mira de otra,” dice González, quien da crédito a su sacerdote y a una hermana religiosa muy especial, de ayudarle a finalmente superar barreras culturales y de lenguaje.
“Fui muy afortunada de ir a la iglesia donde el sacerdote mismo hablaba ambos lenguajes,” dice González. “Y nunca olvidaré a una religiosa que nos enseñó el catecismo, y quien entendía nuestro lenguaje. Ella nos contaba historias y nos cantaba canciones de cuna en español, lo que nos ayudó a relacionarnos. Ella me hizo sentir como en casa, como que esto era algo en lo que podía confiar.”
Por los siguientes cinco años, el Plan Pastoral busca educar a parroquias, escuelas y ministerios en lo concerniente a la diversidad de culturas en la Diócesis de Austin, con particular atención concentrada en las necesidades de la floreciente comunidad hispana. Ramírez dice que la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ofrece recursos tales como “Construyendo Competencia Intercultural para Ministros” y “Mejores Prácticas para Parroquias Compartidas” para ayudar a las parroquias a navegar las aguas de lo que es ejercer el mi-
nisterio para poblaciones diversas.
El Padre García-Ramírez dice, “La barrera del lenguaje no es sino un tropiezo, y hay muchos otros…Algunas de las barreras más grandes son los estatus socio-políticos, económicos y educacionales de Mexicoamericanos e hispanos. Tomará años ayudar a las familias y a los individuos a entender las realidades mutuas, a estar dispuestos a co-existir, y a crear una atmósfera de tolerancia mutua, aceptación y respeto. Un ministerio lento y difícil, pero no una imposibilidad, con la ayuda de Dios”.
Para mayor información sobre el Ministerio Hispano en la Diócesis de Austin, contacte a Edgar Ramírez llamando al (512) 949-2468 o escribiendo a edgar-ramirez@austindiocese.org.