Cinco Sacerdotes serán ordenados el 9 de julio

Por Mary P. Walker
Corresponsal

Con gran gozo y agradecimiento a Dios, el Obispo José Vásquez ordenará a los diáconos Payden Blevin, Sean R. DeWitt, Greg Gerhart, Froy Jerez y Amado Ramos al sacerdocio el día 9 de julio a las 10:30 a.m. en la Parroquia de St. Vicente de Paul en Austin. 

El Diácono Payden “Red” Blevins, de 28 años, es el hijo de Angelia y David Blevins y tiene una hermana más joven. Sus memorias más tempranas son el asistir a Misa en una parroquia pequeña del campo junto a Lafe, Arkansas. Mientras su madre lo abrazaba, él miraba la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro abrazando al niño Jesús. Su familia daba la bienvenida a sacerdotes en su hogar, y su historia familiar incluye a un sacerdote que fundó muchas parroquias en Arkansas.
“Mi historia es una en la que todos los que conocía tenían una vocación antes de que yo la tuviera,” dijo el Diácono Blevins. Él trató de convencerse a si mismo de que quería una profesión que pagara bien y que le permitiera ser un esposo y padre. Aún así, él sintió que Dios lo llamaba a través de otros, que le decían que él sería un buen sacerdote.
Por que la escasez de sacerdotes causó que las parroquias en las que él se bautizó y creció se cerraran, el Diácono Blevins sintió la gran responsabilidad de discernir sobre su propio llamado. Después de la preparatoria, entró al Seminario Holy Tri-nity en Irving como un seminarista de la Diócesis de Little Rock. Comenzó sus estudios con la intención de tomar una decisión sobre el sacerdocio en dos años.
Su discernimiento lo llevó a concluir que Dios lo estaba llamando, pero el creyó que también estaba llamado a ejercitar su ministerio sacerdotal en un lugar diferente. Él dejó el seminario por seis meses y vivió en la casa de discernimiento de St. Charles Borromeo antes de convertirse en un seminarista de la Diócesis de Austin. Mientras se encontraba en la casa de discernimiento, él participó en la vida familiar de la Parroquia de St. Louis King of France en Austin, la que considera como su parroquia.
Después de la ordenación, el Diácono Blevins espera con ansia celebrar los sacramentos en la vida diaria de un sacerdote. Él anima a todos los jóvenes, hombres y mujeres que se encuentran considerando el sacerdocio o la vida religiosa a “estar abiertos a cómo Dios les está mostrando su voluntad para su vida”.

También nacido fuera de la Diócesis, la familia del Diácono Sean DeWitt se mudó a Dripping Springs cuan-do él tenía 10 años. Ahora, a los 26 años, él es el hijo de Brenda y Charles DeWitt y tiene dos hermanos menores. Al crecer, él disfrutaba del basketball y de marchar con la banda, y fue un servidor del altar en la Parroquia de San Martín de Porres, tocó la trompeta en el coro y lideró la banda juvenil.
Cuando estaba en quinto grado, el Padre Jim Evans habló a su clase de educación religiosa sobre el sacerdocio.
“Recuerdo la sensación abrumadora de que él podía haber estado hablándome a mí,” dijo el Diácono DeWitt. En octavo grado, mientras atendía un servicio de penitencia en un campamento Católico de HEART, sintió otro llamado al sacerdocio. Durante sus últimos dos años de preparatoria, él asistió a los eventos diocesanos del Proyecto Andrew.
Justo antes de la universidad, el Diácono DeWitt explicó que él tuvo una “conversión intelectual” al enamorarse de sus estudios, especialmente los que se relacionaban a la fe. Él se inscribió en la Universidad de Dallas y estudió filosofía por dos años. Ahí, él conoció al Padre Dominicano Philip Neri Powell.
“Su disposición de pasar tiempo conmigo me permitió verme a mi mismo más y más como un sacerdote,” dijo el Diácono DeWitt.
Al pasar un semestre en Roma, él atendió un retiro de silencio y tuvo lo que describe como una profunda experiencia de oración. Esto lo llevó a entrar al Seminario Holy Tri-nity. Él continuó sus estudios en el Pontifical North American College en Roma. 
Ahí él ha disfrutado el estar rodeado por la riqueza intelectual y cultural de la fe, y la oportunidad de estudiar con seminaristas y religiosos de 40 diferentes países. El Diácono DeWitt también ha descubierto un amor por la ley canónica y una apreciación por su contribución al mundo legal y a la cultura. Él regresará a Roma para continuar sus estudios después de la ordenación.
“Como un sacerdote, no puedo esperar a celebrar la Misa, escuchar confesiones y ayudar a la gente a experimentar la misericordia de Dios y un crecimiento en su relación personal con Jesucristo,” dijo el Diácono DeWitt.

También estudiando en el Pontifical North American College, el Diácono Greg Gerhart, de 29 años de edad, creció en Allen, al norte de Dallas. Él es el hijo de Melinda y Toby Gerhart y tiene un hermano menor.
Mientras estaba en la preparatoria, él partició en Life Teen en la Parroquia de St. Jude en Allen.  Él comenzó a pensar seriamente en el sacerdocio en el Campamento Católico The Pines cuando tenía 14 años.
“Sentí un deseo increíble de no dar únicamente mis domingos al Señor, sino toda mi vida,” dijo el Diácono Gerhart. Sin presionarlo, sus padres, su pastor, ministro juvenil y comunidad parroquial lo animaron a considerar el sacerdocio.
Después de la preparatoria, asistió a la Universidad de Texas A&M y se graduó con un título de Inglés en 2009. Durante este tiempo, él enseñó educación religiosa y sirvió como un ministro extraordinario de la Sagrada Comunión en la Parroquia de St. Thomas Aquinas en College Station, la cual él considera su parroquia. Él entonces entro al Seminario St. Joseph en Covington, Louisiana, continuando sus estudios en el Pontifical North American College en Roma.
El Diácono Gerhart cita dos factores que influenciaron su vida y su fe mientras estaba en Roma. Primero, estar rodeado por hermosas iglesias, arte Católico y oportunidades para devociones que le han ayudado a crecer en la fe. Segundo, mientras ha vivido en Roma ha encontrado muchos pobres, y ha sido forzado a reflexionar sobre lo que significa predicar la Buena Nueva a aquellos que están luchando por vivir.
Después de la ordenación, el Diácono Gerhart espera con ansias el ser parte de una parroquia familiar, el celebrar Misa, bautizar niños y escuchar confesiones. Él invita a jóvenes, hombres y mujeres, que se encuentran preguntándose si Dios los está llamando al sacerdocio o la vida religiosa a dar el siguiente paso. El Diácono Gerhart explicó que incluso si uno tiene que discernir que Dios no lo estaba llamando al sacerdocio, su tiempo en formación no habrá sido un tiempo desperdiciado.
“Yo habría considerado este tiempo de crecimiento algo invaluable,” dijo.

El Diácono Froy Jeréz, de 42 años, nació en Monte-rrey, México. Hijo de Juanita Rivera Reyna y de Froylán Jeréz Santos. Poco después de su nacimiento, su padre falleció y el Diácono Jeréz se siente bendecido de haber sido criado por su padrastro, Valentín Antopia Lara.
Aunque sus padres trabajaban muchas horas en trabajos de poca paga, la familia era activa en la vida parroquial. El Diácono Jeréz participaba en misiones, devociones y en la adoración Eucarística. Desde una corta edad, él trabajó para ayudar a mantener a la familia y cuidó a su hermano y hermana menores. Él cree que esas experiencias fomentaron su deseo de servir.
Él pensó por primera vez sobre ser sacerdote cuando tenía 12 años. A los 17, participó en un programa de vocación Franciscano, pero no sintió que era el correcto para él. Él volvió a casa, consiguió un trabajo y comenzó estudios en psicología, graduándose en 1996. 
Una serie de trabajos en un hospital y en negocios le permitieron ayudar a pagar por la universidad de su hermana y ayudar a mantener a su familia. En 2001, el Diácono Jeréz se unió a Regnum Christi, una organización laica Católica. Ahí, él fue invitado por un sacerdote de la Legión de Cristo a considerar convertirse en un seminarista de la orden, y se unió al noviciado en 2002. Sus experiencias inlcuyen trabajo y estudio en Roma, Venezuela y España.
Después de un discernimiento largo, el Diácono Jeréz dejó la Legión y fue aceptado como un seminarista por la Diócesis de Austin en 2012. Su Parroquia es St. William en Round Rock. Por que su camino al sacerdocio fue largo y tuvo muchas paradas a lo largo del camino, él anima a hombres y mujeres que se encuentran preguntándose si tienen una vocación religiosa a confiar en que Dios les ayudará a descubrir el camino correcto.
Respecto a sus planes después de la ordenación, el Diácono Jeréz dijo, “mi meta es ser un sacerdote santo. Quiero ser el puente que Dios use para traer muchas almas hacia Él”.

También originario de México, el Diácono Amado Ramos, de 34 años nació en Saltillo, hijo de María Guadalupe Hernández y de Amado Ramos. El más joven de cinco hijos, tiene tres hermanas ma-yores y un hermano mayor. Él da crédito a su familia, amigos y la comunidad de creyentes de nutrir su deseo de convertirse en sacerdote.
“Mi familia me enseñó sobre el amor de Dios, y yo descubrí al Dios amoroso con mis amigos y la gente a mi alrededor,” dijo el Diácono Ramos. Su parroquia en la diócesis es la Parroquia de Santa Cruz en Buda.
A través de la oración, el Diácono Ramos pidió a Dios si era su voluntad para él que se convirtiera en sacerdote. Él oró todos los días, y pidió por la intercesión de la Santísima Virgen María para que lo ayudara a descubrir el deseo de Dios para su vida. Fue durante los momentos de silencio para escuchar a Dios que él recibió su respuesta. 
“En cada uno de mis retos, yo me preguntaba qué tenía Dios en mente para mí. Con frecuencia no sabemos qué es bueno para nosotros, pero Dios lo sabe. Encontré que Dios ha estado presente en todo momento en mi vida,” dijo el Diácono Ramos.
El Obispo Michael Sis, antiguo director de vocaciones de la diócesis, ayudó y alentó al Diácono Ramos a aplicar para convertirse en un seminarista. El Diácono Ramos expresó su aprecio por la aceptación y la bienvenida que ha recibido.
Él asistió al Seminario Notre Dame en Nueva Orleans, y cree que el seminario fue sólo el comienzo de un proceso de aprendizaje de toda la vida que Dios llama a los sacerdotes a realizar. Después de la ordenación, él espera con ansia el celebrar la Misa y los sacramentos, y espera servir como un signo del amor de Dios para su gente.
Tal como él encontró su vocación a través de la oración, el Diácono Ramos anima a jóvenes, hombres y mujeres a confiar su vocación a Dios. “El Salmo 37:4 dice ‘Pon tu delicia en el Señor y Él te dará las peticiones de tu corazón’. Dios te guiará,” dijo el Diácono Ramos.