De Poo espera ampliar el alcance de las actividades pro-vida

Por Michele Chan Santos
Corresponsal

Como la nueva Directora Asociada de la Oficina Pro-Vida de la Diócesis de Austin , Luisa de Poo quiere compartir el mensaje de que el movi-miento pro-vida va más allá de la oposición al aborto . Mientras que oponerse al aborto es importante, estar a favor de la vida “es un concepto más amplio,” dijo. “Queremos trabajar para educar a la comunidad sobre otros temas importantes en la agenda pro-vida, inclu-yendo el tráfico de personas , la violencia doméstica, asuntos del fin de la vida, la libertad religiosa, la pena de muerte, la investigación con células madre , la clonación , la justicia penal, y la inmigración, entre otros”. Previo a tomar esta posición al final de marzo,  De Poo fue asociada pastoral en la pa-rroquia del Sagrado Corazón en Austin . Recientemente obtuvo su grado de maestría en teología de la Universidad de St. Mary en San Antonio . Ella y su familia –formada por su marido Alberto, su hija María Fernanda , de 18 años, y su hija Andrea, de 13 años, - llegaron a los Estados Unidos en 2012, para que pudiera asistir a la Universidad de St. Mary.
Esta mudanza fue un cambio drástico para su familia. Anteriormente, los De Poos habían vivido en Tampico, Tamaulipas, México. En México, Luisa era una psicóloga clínica licenciada y tenía su propia práctica. Su marido, Alberto, trabajaba con su padre en una empresa familiar. 
“Decidimos venir a los Estados Unidos con la intención de dar a nuestra familia nuevas oportunidades para crecer en la fe, y para estar inmersos en una cultura y un idioma diferente. El estudio de la teología me ayudó a profundizar en mi fe y a aprender más sobre mi iglesia,” dijo De Poo. “Fue duro, estar de regreso en la escuela después de 20 años. La adaptación a un nuevo país y estudiar en otro idioma eran un reto, pero estábamos seguros de que Dios estaba con nosotros en este viaje,” dijo Luisa. 
Ellos se enfrentaron a un reto enorme cuando Alberto fue diagnosticado con cáncer poco después de su mudanza. Él volvió a México para la quimioterapia y la cirugía. Como pareja, ellos decidieron continuar con el proyecto de terminar los estudios de Luisa. Sus padres cuidaban de él en Tampico. Aquí en los Estados Unidos, los padres y la hermana de Luisa (que también viven en Austin) ayudaron a cuidar de sus hijas, mientras que Luisa iba a la escuela y trabajaba. 
La fe y la vida de oración de la familia les ayudaron durante este tiempo terrible.
“Dios cuidó de nosotros,” dijo. “Siempre ha sido mi oración : Dios, si quieres que estemos aquí,  dinos qué hacer, guíanos y ayúdanos a superar todas las dificultades en el camino”. Afortunadamente, los tratamientos médicos funcio-naron, y este otoño marcará el tercer año de la remisión de Alberto. “No podría haberlo logrado sin mi fe en Dios,” Dijo De Poo. “La fe de mi marido era muy fuerte también, y esto es también un alivio para mí, sé, con seguridad que si no hubiéramos tenido la fe que tenemos, no lo habríamos logrado”. Ella añadió “Confiar en el Señor es lo que me ayuda a pasar el día a día . La fe es mi motivación, la razón por la que estoy aquí”.
Nuevas Responsabilidades 
Una tarea importante de De Poo es incorporar personas de diversos orígenes - especialmente hispanos, afro-americanos y vietnamitas-americanos en ministerios pro-vida parroquiales, a través de proveer educación y recursos para esas comunidades. 
En su puesto, ella supervisa los ministerios pro-vida en las parroquias. En la actualidad, aproximadamente 75 (de 123) parroquias tienen un ministerio pro-vida, y  a ella le gustaría incrementar ese número. Ella espera tener al menos un coordinador pro-vida en cada parroquia, para que cada pa-rroquia puede tener acceso a los recursos que la diócesis y la USCCB están proporcionando. “Una de mis responsabilidades es la de asegurarme de que los ministerios pro-vida en las pa-rroquias están siguiendo el plan pastoral para las actividades pro-vida proporcionadas por la USCCB”, dijo. La parte de su trabajo que más disfruta es “la oportunidad de compartir con los demás las enseñanzas de la Iglesia con respecto al Evangelio de la vida,” dijo.
Su familia se ha ajustado a la vida en Austin. Ellos asisten a la Parroquia de Saint Louis King of France, donde sus hijas son servidoras del altar y ella y Alberto son ministros extraordinarios de la Comunión. En su tiempo libre, De Poo disfruta de cocinar y hornear. Tomó cursos en una escuela culinaria en México y le encanta hacer galletas decoradas y otros postres elaborados. Mientras trabajaba en el Sagrado Corazón, organizó la feria  Pro-Vida Pro-Familia. Ella está a la espera de la próxima feria, así como de los numerosos eventos pro-vida que tienen lugar en nuestra diócesis cada año. “Estoy deseando trabajar con nuestros sacerdotes, quiero que sepan que estamos aquí para ayudarlos (con recursos, información y formación) en su misión de compartir el Evangelio de la vida con sus feligreses,” dijo De Poo. 
“Tenemos que enseñar a la gente de Dios el valor de la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Hay que cuidar la vida humana en todas las etapas de desarrollo, y nosotros, como cristianos tenemos el deber de ser educados para ser capaces de ayudar a otros a entender la belleza del don de la vida de Dios”. 
Para obtener más información acerca de la Oficina Pro-vida, de Caridad y de Justicia de la Diócesis de Austin, entre en contacto con Luisa De Poo escribiéndole a luisa-depoo@austindiocese.org.