Taller diocesano para un ambiente seguro continúa evolucionando

Por Emily Hurlimann
Columnista Invitada

Hace quince años, la Diócesis de Austin comenzó a educar al clero, religiosas y religiosos, empleados dioce-sanos, personal de la escuela Católica, catequistas y otros voluntarios que trabajan con menores de edad en nuestra diócesis acerca de la prevención del abuso sexual de niños y jóvenes en nuestras iglesias y escuelas. La capacitación incluyó el explicar qué es el abuso sexual, las señales de advertencia a observar en niños que pudieran haber sido objeto de abuso, qué hacer si se sospecha de abuso, y los pasos que la iglesia tomaría para ayudar a prevenir el abuso. Se proporcionaron durante estos entrenamientos las políticas para los procedimientos de selección, las interacciones apropiadas, conductas prohibidas, y requisitos para hacer un reporte. Este fue el comienzo de Ética e Integridad en el Ministerio (EIM), un programa para un ambiente seguro/la protección de la juventud de la Diócesis de Austin.
En enero de 2002, a medida que comenzamos a conocer sobre la magnitud del escándalo del abuso de menores en la Iglesia Católica, nuevas historias de todo el país contaron historias de las víctimas sobrevivientes, nombrando a los clérigos acusados de perpetrar estos crímenes y a las diócesis acusadas de no haber hecho lo suficien-te para prevenirlos. En el verano de 2002, se obligó a los obispos del país a actuar y en su reunión anual de junio se adoptó la “Carta para la protección de los niños y los jóvenes”. En este documento se pide lo siguiente de los obispos y diócesis de todo el país, alcanzar a las víctimas sobrevivientes, establecer políticas y procedimientos para responder con prontitud a las alegaciones, establecer una junta de revisión, reportar acusaciones a las autoridades civiles, publicar estándares del ministerio, remover al clero que había cometido abusos del ministerio, realizar verificaciones de antecedentes y proporcionar formación para todos los que sirven en ministerios con menores de edad.
Desde entonces, más de 60.000 mujeres y hombres en la Diócesis de Austin han completado la solicitud de EIM y han asistido a uno o más talleres de formación de EIM. Con el tiempo las políticas de EIM, desarrolla-das por la Junta de asesoramiento de EIM del obispo, se expandieron para incluir la protección de los adultos vulnerables, se hicieron aplicables a ministerios adicionales, y requirieron que la formación se “renovara” cada tres años. El programa del taller de EIM evolucionó, mientras utilizamos nuevos materiales de capacitación y añadimos el requisito de “actualización”, pero en general la mayor parte de la información que se enseña en los talleres de hoy no es significativamente diferente a lo que fue creado en la década del 2000, y todavía es utilizado por la mayoría de las diócesis a través del país.
Mucho se ha aprendido acerca de la “ciencia” de la prevención del abuso sexual infantil en los últimos 15 años, y eso, junto con las solicitudes de un programa de capacitación actualizada, ha dado lugar a algunos cambios en nuestros talleres de educación EIM. A partir de este año escolar 2016-17, usaremos un programa que se creó aquí en nuestra diócesis. Éste inicia con una perspectiva histórica de los abusos en la iglesia mientras escuchamos hablar sobre la experiencia de abuso en las historias de un sobreviviente de abuso por parte de un sa-cerdote en la década de 1960, y de una familia que todavía está trabajando a través de las secuelas del abuso de su hijo por parte de un amigo de la familia. En la segunda parte aprenderemos habilidades para la prevención y la respuesta : el reconocimiento de los patrones de acecho, la comprensión de la seguridad en línea, la interrupción de las  violaciones de los límites, y el responder a las señales de advertencia y a los reportes.
Para asegurarse de que todo el mundo reciba la información proporcionada en este nuevo programa de formación, ya sea que se han sentado en múltiples talleres EIM en el pasado, o que ésta sea su primera vez, toda persona que tenga que cumplir con el programa de EIM estará presente en el mismo taller EIM. Será un entrenamiento en persona, pero mientras estamos creando este nuevo programa vamos a desarrollar componentes de “educación adicional,” que eventualmente se utilizarán como módulos de actuali-zación, con un plan tanto para una opción en persona y otra en línea.
Una cosa que no cambiará es el requisito de que todas las personas que sirven en cualquier ministerio que requiere el cumplimiento de EIM deben completar la solicitud de EIM para el Ministerio (sólo una vez, sin embargo). Esta aplicación permite a la diócesis ejecutar una verificación de antecedentes y crear una cuenta de  EIM del solicitante en el que pueda acceder a la lista de talleres e inscribirse para asistir a uno; aquí es donde se almacena el historial del taller de cada solicitante. La razón por la que la lista de talleres sólo está disponible a través de la cuenta de EIM es  para asegurar que todos los adultos que sirven en un ministerio que requiere el cumplimiento de EIM tengan una cuenta de EIM; en algunos casos el historial del taller personal  se ha perdido debido a que el asistente no presentó una solicitud. Este requisito también se asegura de que todos los que trabajan con niños, y todos aquellos con los que servimos en el ministerio, han tenido una verificación de antecedentes y han asistido a un taller de EIM. Los que no tienen acceso a Internet deberán ponerse en contacto con su parroquia o con el administrador del sitio de EIM de su escuela para que les ayude a completar el proceso de aplicación mediante una solicitud en papel y al inscribirse en un taller de EIM.
A medida que nos acercamos al 15to. aniversario de esta importante labor de proteger a menores, a las personas vulnerables y a nuestra iglesia, expresamos nuestro agradecimiento a las muchas mujeres y hombres que han creado estos programas de formación y de selección, a los asombrosos facilitadores voluntarios que han enseñado miles de talleres a lo largo de la diócesis, al clero y al personal de la iglesia que continúan implementando y monitoreando el cumplimiento del programa de EIM en nuestras parroquias y escuelas, y a las muchas decenas de miles de personas que se han dado el tiempo para aprender acerca de este importante tema de la prevención del abuso sexual infantil. Si mediante la enseñanza o el aprendizaje de esta información podemos prevenir un solo caso de abuso, habremos tenido un impacto que cambia la vida de ese niño, su familia, y su futuro. Que Dios siga bendiciendo a la gente de la Diócesis de Austin.
Emily Hurlimann es la coordinadora de programas de la Oficina diocesana de ética e Integridad en el Ministerio, ella puede ser contactada en el (512) 949-2447 o en emily-hurlimann@austindiocese.org.