Extendiendo la misericordia a aquellos en prisión

Por Peggy Moraczewski
Corresponsal

Visitar a aquellos en prisión es una de las obras corporales de misericordia, a la cual el Diácono E. Generes “Doots” Dufour fue introducido cuan-do substituyó a un sacerdote amigo en la cárcel del condado de Travis hace más de 40 años. Él se ha dedicado al ministerio de justicia criminal desde aquél día que le cambió la vida, y lo que comenzó como un favor por un amigo ha evolucionado en la Oficina diocesana del Ministerio de Justicia Criminal (CJM por sus siglas en inglés). El Diácono Dufour sirve como el director.
“La misión del Ministerio de Justicia Criminal es promover el amor de Cristo y el perdón a través de la asistencia, la educación y la interacción social hacia los encarcelados y sus familias y ayudar a aquellos que regresan de la prisión a reintegrarse con éxito a la sociedad convirtiéndose en ciudadanos productivos,” de acuerdo a John Gilluly, director asociado de la oficina dioce-sana de CJM.
Sin minimizar la conducta criminal de los ofensores, el Diácono Dufour puso énfasis en que las vidas de muchos ofensores están interconectadas con la muy enraizada pobreza y una mínima dirección adulta cuando eran niños. Una vida espiritual sin explorar es otra realidad y, en este lugar oscuro, la CJM con frecuencia se convierte en una fuente de luz y solaz para todos aquellos abiertos a la misericordia de Dios.
El Diácono Ronnie Lastovica, a quien el Obispo Vásquez designó como Coordinador del Cuidado Pastoral en el Departamento de Justicia Criminal de Texas – Gatesville en 2014, considera la CJM un “ministerio de presencia,” acentuando el valor del sentarse al lado de alguien y simplemente escucharle. El hace equipo con el Padre Harry Dean para servir en ministerio a los prisioneros en Gatesville, donde hay aproximadamente 7,500 mujeres y 3,500 hombres encarcelados en unidades que van desde el vivir en dormitorios hasta las celdas de aquellos esperando cumplir la pena de muerte.
A pesar de que él es relativamente nuevo en el CJM, el Padre Dean los ve a todos como su rebaño. 
“Yo los tomo a todos por lo que valen en el momento en que les estoy sirviendo en ministerio. Ellos son seres humanos, capaces de sentir remordimiento, con emociones,” dijo. Como un sacerdote, su papel primario es el de celebrar Misa y llevar los sacramentos a los prisioneros. El Padre Dean comparte el énfasis del Diácono Lastovica sobre ver al CJM como un ministerio de la pre-sencia de Cristo a los ofensores, a los guardias, al personal de la prisión y a los administradores.
El sacramento de la reconciliación juega un papel enorme en la sanación espiritual, especialmente para aquellos en prisión, Gilluly dijo.
“El hacer una confesión sacramental puede ser la experiencia espiritual más profunda en la vida de un ofensor,” dijo. La misericordia de Dios y el perdón les da esperanza.
Más allá de la Misa y los sacramentos, los retiros catequéticos basados en la Escritura han sido ofrecidos por décadas, alcanzando a miles de prisioneros, dijo el Diácono Dufour.
“El objetivo es darles un mejor entendimiento de Dios y construir comunidades dentro de la prisión,” dijo.
Los Retiros Kolbe (similares a ACTS) han sido agregados recientemente. Los diáconos y voluntarios laicos proveen de un rango de otras oportunidades, incluyendo programas de una continua formación en la fe y estudios bíblicos. Servicios de Comunión, programas de preparación sacramental y consejo espiritual proveen de enriquecimiento adicional a los prisioneros. El pasado noviembre, el Obispo José Vásquez bautizó a cuatro ofensores y confirmó a 14 personas en una unidad de mujeres prisioneras en el área de Gatesville. Reclusos de otras prisiones reciben los sacramentos de iniciación (bautismo, reconciliación y confirmación) una vez completado el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (RCIA por sus siglas en inglés) o los programas de preparación sacramental.
El CJM anima a la activa participación en la Misa, y los ofensores pueden servir como lectores, servidores de altar o en el coro. La participación en la Misa da a los ofensores un sentido de pertenencia y desarrolla conexiones al cuerpo de Cristo que son invaluables para el futuro, dijo el Diácono Lastovica.
“El escuchar las oraciones de intercesión de los ofensores es una hermosa parte de la liturgia, cuando ofrecen oraciones de corazón por los miembros de su familia,” dijo.
Después de su liberación, los ofensores son animados a contactar a su parroquia local para obtener apoyo espiritual o de otro tipo. Los ministerios sociales parroquiales y las organizaciones Católicas, tales como la Sociedad de St. Vincent de Paul, los Caballeros de Columbus y Caridades Católicas del Centro de Texas, ofrecen asistencia material y programas útiles para la transición de vuelta a la sociedad.
En los 15 años que él ha estado trabajando con prisioneros, el Diácono Lastovica ha sido testigo de muchos encuentros positivos.
“Estamos viendo almas cambiadas tan solo en el corto tiempo en que hemos estado aquí,” dijo. Él da crédito a su espiritualidad llena de espe-ranza, a las aguas del bautismo y las gracias recibidas a través del sacramento de las santas órdenes. 
Las metas futuras para el CJM incluyen asegurar una presencia ministerial en todas las prisiones a lo largo de la diócesis, desarrollar un programa de entrenamiento de voluntarios formal en conjunción con la Oficina diocesana de Evangelización y Catequesis, involucrando a más ministerios de alcance social parroquiano, y estandarizar los programas de formación de la fe tales como RCIA, Gilluly dijo. 
Los voluntarios pueden ser activamente involucrados en un número de maneras, por ejemplo un coro parroquial visita una unidad de prisión mensualmente, bendiciendo a ofensores con música litúrgica bella. Pero una presencia física en las cárceles no es la única manera en que uno puede servir en el CJM. Un Ministerio de Rosario provee de rosarios para encarcelados, y la Lake Travis Thrift Shop operada por Ladies of Charity dona ropa a las unidades de encarcelamiento para que los prisioneros la reciban cuando son liberados. El Diácono Dufour ofrece certificados de regalos para botas de trabajo, diciendo, “Manifestamos la presencia de Dios y les dejamos conocer a alguien a quien le importan”. 
El Diácono Lastovica enfatiza su mensaje a ofensores, “Los errores de nuestras vidas no nos identifican. Quienes somos, es un(a) hijo(a) de Dios. Restableciendo quienes ellos (ofensores) son realmente, es esencial”.
El Diácono Dufour dijo que el periódico Catholic Spirit está disponible en cárceles. Mientras los prisioneros leen esta publicación, él sugiere que todos los Católicos consideren el ofrecer oraciones para interceder por los prisioneros.
“Pidan que sus corazones estén abiertos al Espíritu Santo, para que puedan sanar a través de la misericordia y el perdón de nuestro maravilloso Dios,” dijo animadamente.
Aquellos interesados en aprender más sobre el Ministerio de Justicia Criminal pueden contactar a John Gilluly escribiendo a john-gilluly@austindiocese.org o al Diácono Doots Dufour escribiendo a doots-dufour@austindiocese.org.