Con una sonrisa fácil y palabras gentiles, Rocha predica que ‘Jesús es el Señor’

Por Ricardo Gandara
Corresponsal

Dirigiéndose a tres docenas de personas en la Parroquia de St. Margaret Mary en Cedar Park, Noé Rocha está hablando agitando los brazos. Su cuerpo se contorsiona. Sus ojos se abren sorprendidos. Él sonríe. “Esto no es una clase; es un encuentro con Cristo,” dijo. La gente se sienta derecha. Él ha capturado su atención.
Rocha, de 68 años, está dando el curso, Jesús es el Señor, el cual él desarrolló a través del programa de Formación de la Fe para Adultos en su parroquia familiar de St. William en Round Rock. Desde 2010, más de 1,000 personas han tomado la clase de 12 de semanas, que puede ser presentada en Inglés y Español.
La efectividad de Rocha reside, claramente, en su oratoria. Cautivadora, animada y co-lorida. “Inmediatamente sabes que su lealtad es hacia Jesús,” dijo Renee Fokken, quien tomó el programa y ahora sirve como maestro de ceremonias en sus clases. 
“Su antena espiritual va directo hacia el cielo y la gente lo nota. Conquista a la gente para Noé,” dijo.
Tiene un sentido del humor seco. “Quiero que sepan que esto no se trata de llenar requisitos para la iglesia,” dijo. La gente asiente y sonríe cuando él pregunta si alguien fue forzado a asistir a las clases CCD como adolescentes. “Esto no es nada como eso,” dijo. “Ustedes están aquí por su sed de una relación con el Señor. Esto es parte del desarrollo de ser un Cristiano”.
Él se especializa en el Kerygma, una palabra griega que significa la proclamación inicial del mensaje del Evangelio. “Es el mensaje que un no-Cristiano escucharía para convertirse en un Cristiano,” dijo.
Rocha, un misionero laico, ha estado evangelizando por más de 35 años en 19 parroquias a lo largo de Estados Unidos y México. Su historia sobre superar la adicción a la heroína y el vender drogas es cautivadora. Él la cuenta en su clase para ilustrar el amor de Jesús por todos. “Yo estaba en el fondo de un hoyo, incluso con una disfunción del hígado, hasta que le di una oportunidad a Jesús,” dijo.
Creciendo como un “vato loco” en Pharr en el Valle del Río Grande, Rocha fue criado en un hogar modesto, y sus padres le dieron una educación Católica. Cuando estaba en sus veintes, la escena de la droga rigió su vida. Esta giró fuera de control. Huyendo de los vendedores de droga de Houston, Rocha regresó a Pharr en 1976. Por cosas del destino, la Parroquia de St. Anne estaba a una cuadra de su casa. Una noche caminó a la iglesia y tocó el timbre. El Padre John O’Malley atendió la puerta.
La conversación divagó hasta que el sacerdote reconoció que el desesperado Rocha estaba buscando respuestas.
“Él salió de detrás de su escritorio y me miró directamente a los ojos y dijo ‘no voy a decir que Jesús tiene todas las respuestas. Jesús es la única respuesta’. Yo tenía una mentalidad callejera, tú sabes, ‘ellos le están pagando a este hombre para que diga eso’. Él volteó hacia mí y dijo, ‘Noé, tú probablemente piensas que me pagan para decir eso,’ Los vellos se me pararon en la espalda,” dijo Rocha.
Padre O’Malley invitó a Rocha a una reunión de oración esa noche. “Él me dijo que me sentara junto a la puerta y si no me gustaba me podía ir. Él insistía en que le diera una oportunidad a Jesús,” dijo. Rocha aguantó la reunión. Durante la parte de la Misa y el ofrecimiento de la paz, la gente lo abrazó. “Después de la Misa, dos damas preguntaron si podían orar por mí. ¿Qué? ¿Rechazar la oración? De ninguna manera,” dijo. Esa noche, el 11 de noviembre de 1976, fue el comienzo”.
En consecuencia, Rocha se alejó de las drogas con la ayuda de sus padres quienes rentaron un cuarto para desintoxicarlo. El influyente Padre O’Malley oró por el diario. Rocha floreció. De día, él trabajó para un distrito escolar como tasador de impuestos. De noche, voluntariamente contaba su historia en parroquias vecinas. También probó el seminario por un año en 1980 pero rápidamente se dio cuenta de que no era su llamado. Un viaje misionero a Utah cambió su vida. Conoció a su futura esposa, Shirley.
Pero, sintiendo la necesidad de conseguir un trabajo, llamó al Padre O’Malley para continuar con su amor por servir a la gente. El sacerdote no tenía recursos financieros para contratar a una persona laica, pero tenía un puesto de custodio. Rocha tomó la oportunidad que eventualmente crecería para ser mucho más. Una noche, él predicó en los vecindarios y llevó a cabo reuniones de grupo. Él se casó con Shirley en noviembre de 1981. Eventualmente, el sacerdote lo corrió de su puesto de intendente pero lo contrató como un asistente para el pastor con un sueldo de $119 a la semana.
Rocha encontró su llamado. “Oye, si Dios podía amar a una basura como yo, yo podía mirar a los ojos a cualquiera y asegurarle que Dios lo amaba también”. Dijo.
Él llegó a la Parroquia de St. William en el 2006 donde se encarga de el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos. Su programa Jesús es el Señor, sin embargo, es con el que impacta vidas.
Justin Valdez estaba “roto,” como él dice. Entraba y salía de relaciones y tomaba mucho. En el 2011 con 24 años de edad, “no tenía un propósito en la vida,” dijo. Entonces, su madre lo persuadió de tomar la clase de Rocha. Él se sintió fuera de lugar, siendo la persona más joven ahí. “Pero Noé dijo todo lo que yo estaba necesitando escuchar. Mi vida cambió de maneras que nunca pensé posibles. Dejé de tomar. Dios trajo a una mujer increíble a mi vida (su esposa Melissa),” dijo.
Rocha es efectivo, dijo Valdez, por que “él no te endulza las cosas. Aunque es de la vieja escuela, él explica la fe de maneras simples. Si no lo entiendes, él lo explica de otra manera ¿Su don? Él sabe como alcanzar a la gente en las sombras,” dijo. 
Fokken llama a su aproximación, única. “El genio de Noé es que llega profundo en la Escritura pero de una manera en la que un niño de 7 años la podría entender,” dijo.
Escuchar hablar a Rocha es asumir que él tiene más que una educación preparatoria. Pero no es así.
Siempre un lector vehemente, él estudia la Biblia y es guiado por el Espíritu Santo. “Sólo trato de hacer que la gente se enamore de Jesús, y lo siga y obedezca,” dijo.