Peregrinos rinden tributo a María en santuario guadalupano en Illinois

Por Joyce Duriga
Catholic News Service

En medio de una fuerte nevada, la música de mariachi continuó recibiendo a unos 400 jinetes que iban rumbo al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Des Plaines, Illinois el 4 de diciembre para rendir tributo a María.
Algunos llevaban ponchos con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Otros 
llevaban sus teléfonos móviles y estaban grabando la cabalgata. Cuando llegaron frente al santuario al aire libre, cada jinete entregó una rosa roja a María y fue bendecido con agua bendita por el rector del santuario, padre Ezequiel Sánchez. 
El propio pastor entró al santuario a caballo y llevaba puesto un sombrero mexicano tradicional.
La ocasión marcó el quinto año de la peregrinación, organizada por el Club Los Vaqueros Unidos (United Cowboys Club) de Wadsworth. La peregrinación a caballo es el comienzo no oficial de las celebraciones en el santuario que culminan con 24 horas de Misas y visitas al santuario al aire libre el 12 de diciembre para la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.
La peregrinación usualmente incluye una cabalgata de tres horas a través de la reserva fo-restal en Lincolnshire y termina en el santuario, pero este año esa porción fue cancelada debido a que la reserva forestal estaba realizando un programa de “manejo de venados”, dijo María Anguiano, quien pertenece al club.
A pesar de la nevada que empapó a los jinetes y a los caballos, hubo muchas sonrisas mientras los jinetes pasaban por el santuario.
“Lo que todos quieren hacer realmente es agradecerle a la Virgen las bendiciones de todo el año y reconocer su presencia en sus vidas," dijo Anguiano al Catholic New World, periódico de la Arquidiócesis de Chicago.
La visita de los jinetes y los caballos al santuario es adecuada a la historia de la iglesia en Estados Unidos.
“Toda la evangelización en América sucedió a caballo, así que cuando bendecimos los caballos hoy, recordamos esa tradición,” dijo el Padre Sánchez. “El elemento clave en la vida de mucha gente era un caballo robusto para poder ganarse la vida y moverse de un lugar a otro. Ahora se ha convertido en el símbolo de una forma de vida que todavía es atesorada y valorada”.
Durante la noche del 4 de diciembre, un grupo de choferes de camiones de arrastre fueron al santuario de Des Plaines para tener su propia peregrinación. Las dos peregrinaciones son realizadas antes de la fiesta del 12 de diciembre, ya que más de 120,000 peregrinos usualmente visitan el santuario entre el 11 y el 12 de diciembre y acomodar los caballos y los camiones sería difícil.
En la Ciudad de México, grupos o clubs hacen pere-grinaciones hasta el santuario guadalupano en el día de la fiesta que conmemora la aparición de María a san Juan Diego en la colina del Tepeyac, cerca de la actual Ciudad de México.
María se apareció a San Juan Diego por primera vez durante el amanecer del 9 de diciembre de 1531 y le dijo que quería que se construyera en esa colina una iglesia en su honor. San Juan Diego fue ante el obispo para darle la noticia, pero fue rechazado por el prelado. Ella apareció otra vez y Juan Diego, a quien la dama de la aparición llamó por su nombre, otra vez fue al obispo. El obispo pidió una señal de parte de la Virgen y María produjo suficientes rosas en diciembre para llenar la tilma de San Juan Diego.
Cuando éste las derramó ante el obispo, él encontró que ella había dejado su imagen en la tilma, la cual hoy en día permanece en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México.
El santuario local en Des Plaines se erigió a mediados de la década de 1980. El santuario está oficialmente vinculado a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México y es el único lugar en Estados Unidos donde los peregrinos pueden recibir la misma indulgencia especial que se les ofrece a los peregrinos que visitan la basílica.