Vásquez decepcionado con cambio en la política para refugiados cubanos

Por Catholic News Service

El obispo a cargo del Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos dijo estar decepcionado con una de las últimas acciones ejecutivas de Barack Obama que puso fin a la regulación que permitía que los cubanos que entraban a Estados Unidos sin visa obtuvieran la residencia permanente.
“Con efecto inmediato, los cubanos que intenten ingresar a Estados Unidos ilegalmente y no califiquen para ayuda humanitaria serán objeto de remoción, de acuerdo con la ley de los Estados Unidos,” dijo Obama en una declaración del 12 de enero. “Al dar este paso, estamos tratando a los migrantes cubanos de la misma manera en que tratamos a los migrantes de otros países”.
El fin de la política llamada “pie mojado, pie seco”, fue efectivo inmediatamente y siguió a meses de negociaciones. El gobierno cubano dijo que era “un paso importante en el avance de las relaciones” entre los dos países.
En una declaración del 13 de enero, el obispo Joe S. Vásquez de Austin, Texas, del comité sobre migración, dijo que los obispos de Estados Unidos: “Si bien hemos dado la bienvenida a la normalización de las relaciones con Cuba, las violaciones de derechos humanos siguen siendo una realidad para algunos cubanos y la política ‘pies seco, pies mojado’ ayudaba a proporcionarles una manera de buscar refugio en Estados Unidos”.
El obispo también señaló las notables contribuciones de los cubanoamericanos, diciendo que han sido “uno de los grupos de inmigrantes más exitosos en la historia de los Estados Unidos” y que las protecciones que se les habían dado “eran un modelo de lo que nuestro país debería proporcionar a otros”.
El Obispo Vásquez dijo que poner fin a la política “hará más difícil para las poblaciones vulnerables de Cuba, como los solicitantes de asilo, los niños y las víctimas de la trata, el solicitar protección”.
El presidente Bill Clinton creó la política para los inmigrantes cubanos en 1995, revisando una que había permitido a los cubanos atrapados en el mar en su camino a los Estados Unidos convertirse en residentes legales en menos de un año.