Entrevista: CRS realiza un buen trabajo en Tierra Santa y más allá

Editora: Señor Obispo, usted recientemente visitó Tierra Santa con los Catholic Relief Services (Servicios de Auxilio Católicos). ¿Nos compartiría un poco sobre su viaje?
Obispo Vásquez:
Sí, durante el mes de enero viajé a Jerusalén, la Ribera Occidental y Gaza con los Catholic Relief Services (CRS por sus siglas en inglés). Había otros dos obispos también y laicos representando a los CRS durante el viaje. Este viaje fue una experiencia reveladora y conmovedora. Aprendí mucho sobre la gente de Tierra Santa y las luchas que enfrentan diariamente. También aprendimos mucho sobre el buen trabajo que los CRS están realizando en Tierra Santa. Las tensiones en el área son muy reales y de hecho existe una sensación de que el proceso de paz no existe en lo absoluto. A pesar de los constantes llamados a la paz, en la actualidad se lleva a cabo poco o ningún diálogo entre los israelíes y los palestinos. La gente ha comenzado a perder la esperanza ya que sin diálogo y sin apertura, la gente no ve un camino hacia la paz.
La parte más positiva del viaje fue el conocer tanto palestinos como judíos que están, definitivamente, haciendo su mejor esfuerzo para que la gente se siente a la mesa – del diálogo – y poder avanzar llevando la paz a Tierra Santa. Éstas son personas de buena voluntad, apasionadas sobre el proceso de paz. El hecho es que, la gente en ambos lados no son realmente muy diferentes. Pero, para comenzar el proceso de paz, tienen que sentarse a la mesa, dejar sus hostilidades y avanzar. Ellos necesitan entenderse mutuamente como seres humanos que están buscando el bien común. Son vecinos y vivir verdaderamente como vecinos significa trabajar por el bien de la comunidad entera, no sólo por el bien de la cultura o los intereses propios.
Durante el viaje, también nos reunimos con sacerdotes que sirven en la única parroquia Católica en la Franja de Gaza. A ellos no se les permite hacer ningún tipo de evangelización pero ce-lebran la Misa.  Ellos están renovando la parroquia, la cual sirve a una pequeña, pero muy devota población Católica de alrededor de 130 personas. También visitamos a hermanas religiosas que se encargan de una muy respetada escuela Católica. La escuela tiene 900 estudiantes, pero sólo alrededor del 65 por ciento de los estudiantes son Cristianos. También visitamos un hogar para niños y adultos con discapacidades mentales manejado por las Misioneras de Caridad. Las hermanas religiosas con cariño y gozo cuidan de estas personas, y el verlo, fue algo hermoso.
Gaza está densamente poblada (más de 1.5 millones de personas viven en un espacio de 140 millas cuadradas). La gente de Gaza sufre por las constantes estragos de la guerra. El agua está contaminada y el servicio de electricidad es incierto. La tasa de desempleo es del 40 por ciento, así que muchas personas están sin trabajo estable y no tienen manera de sostenerse a si mismos y a sus familias. Aún más preocupante es el hecho de que a esas personas no se les permite salir de Gaza; son prisioneros en muchas maneras. Los Catholic Relief Services trabajan duro para asistir a estas personas en la reconstrucción de sus hogares y la recuperación de los ataques con bombas y de otros tipos que han azotado el área por más de 10 años. Los CRS no sólo ofrecen asistencia de emergencia, sino que también asisten con esfuerzos a largo plazo para restaurar la franja de Gaza desgarrada por la guerra.
Gaza fue un lugar de gran esperanza para mí, aunque pareciera un lugar muy triste. La Iglesia Católica está ahí. La Buena Nueva de Cristo está siendo aún proclamada. La población Cristiana es muy pequeña, pero a pesar de todos sus retos, ellos dan testimonio de su fe y están llenos de esperanza. Les pido que todos oremos por la gente de Tierra Santa para que no se rindan y continúen esforzándose por alcanzar la paz.
Editora: Díganos más sobre el trabajo de los CRS.
Obispo Vásquez: Sirvo en la Mesa Directiva de los CRS, así que he llegado a conocer bien todo el buen trabajo que están haciendo alrededor del mundo. Los CRS llevan a cabo el compromiso de los obispos de Estados Unidos de asistir a los pobres y vulnerables en el extranjero. Ya sea respondiendo a un desastre ambiental, peleando contra la enfermedad o la pobreza o constru-yendo la paz, los CRS están respon-diendo a las necesidades de los pobres y vulnerables. Ellos trabajan con otros grupos humanitarios para preservar y defender la sacralidad y dignidad de cada persona que ellos sirven. Los CRS están presentes en más de 100 países sirviendo a más de 85 millones de personas. Por favor visiten www.crs.org y aprendan sobre el buen e importante trabajo que los CRS están haciendo.
Esta organización realmente pone la fe en acción. Quiero hacer un llamado a todos los Católicos en la diócesis a que sean tan generosos como puedan cuan-do recojamos nuestra colecta especial por los CRS en nuestras parroquias los días 25 y 26 de marzo. Los gastos generales de los CRS son pocos y el 93 por ciento de la colecta anual va directamente a los programas que ofrecen para los pobres y los vulnerables en todo el mundo. Esta es una encomiable y valiosa causa, y he visto personalmente el buen trabajo que están haciendo no sólo en Tierra Santa sino alrededor del mundo.
Editora: Ahora, me gustaría cambiar de tema por que la Cua-resma ya está aquí ¿Cómo nos preparamos a nosotros mismos para la Pasión y Resurrección de Cristo?
Obispo Vásquez:
La Cuaresma es un tiempo verdaderamente maravilloso en la iglesia. La cuaresma se trata de conversión por que, tal como sabemos, la conversión es un proceso que nunca termina. Como seres humanos todos necesitamos conversión. Por suerte, tenemos la temporada de Cuaresma cada año para despertar y renovar la fe. La Cuaresma es un tiempo para enfocar nuestra atención en el Señor quien nos está llamando a ser fieles. Para hacer esto, debemos abrir nuestros corazones a la gracia y la misericordia. Durante la Cuaresma, en cooperación con Dios, podemos trabajar en corregir esos vicios o malos hábitos que nos distraen de Dios.
También podemos trabajar en ser más generosos con nuestro tiempo y recursos. Puede ser tan simple como pasar más tiempo sentados durante la cena con nuestra familia, o visitar a un vecino anciano, o dar dinero extra a una organización merecedora. No se trata sólo de escribir un cheque, sino de involucrarnos, apoyar y ayudar a aquellos que están necesitados. Cuando pasamos tiempo con aquellos que están enfermos, o tristes, o hambrientos, nos conectamos con ellos y comenzamos a entender mejor su situación. Esto pue-de ser una experiencia que nos cambie la vida por que, a través de ellos, encontramos a Cristo. Y esos encuentros nos ayudan a ofrecer más compasión y entendimiento a aquellos necesitados. A través de las oraciones y sacrificios que hacemos durante la Cuaresma, Dios está cambiando nuestros corazones; para que cuando lleguemos a la Semana Santa y al Domingo de Pascua, podamos celebrar con gran gozo cómo la vida de Dios ha sido derramada en nosotros.
Editora: ¿Cuál es su oración mientras comenzamos esta temporada santa?
Obispo Vásquez:
Oro por que todos seamos cambiados, nos convirtamos y seamos movidos a reconocer la presencia de Jesús, especialmente en los pobres, los enfermos, los hambrientos y los que sufren en nuestro mundo. Mientras nos acercamos a la Semana Santa, oro por que Cristo nos sea revelado como el sufriente, el que cargó la cruz; el que cargó con nuestro dolor; el que murió por amor a la humanidad. Por que comencemos a ver a Jesucristo, especialmente en nuestros hermanos y hermanas que sufren y respondamos con amor a sus necesidades.