Reflexión Espiritual: Dando la bienvenida a un niño con necesidades especiales en la Vigilia de Pascua

Por Lisa Salas
Columnista Invitada

Este año, nuestra parroquia dio la bienvenida a 37 nuevos Católicos en la Misa de Vigilia Pascual. Tres tenían necesidades especiales. Un niño de ocho años en particular, presentaba autismo entre moderado a severo y tenía un amplio margen de dificultades. Desde el comienzo, dimos la bienvenida a este niño, quien tiene un hermano gemelo, y a la familia entera a la iglesia y a nuestro proceso de formación de la fe. 
Le aseguré a su madre, quien es soltera, que la iglesia colaboraría con ella para ayudar al niño a celebrar los tres sacramentos de iniciación: bautismo, confirmación y Eucaristía. Ella se sorprendió de escuchar que la ayudaríamos, especialmente por que ella llegó a nosotros con la actitud de que su familia extendida quería esto para sus hijos más que ella. Ella lo estaba haciendo por ellos, dijo.
A lo largo del año, existie-ron múltiples comunicaciones deficientes y otros retos; sin embargo, continuamos dando la bienvenida a los niños con brazos abiertos. Recuerdo estar frustrada a veces, pero sabía que los retos de la vida diaria que esta familia enfrenta eran más de lo que yo podía imaginar. Sabía que mi frustración no venía de Dios. Jesús mostró misericordia y amor a todos, sin importar sus circunstancias, retos o actitudes. No tengo idea de lo que es tener gemelos, mucho menos gemelos con capaci-dades especiales.
Mientras que pasaba el tiempo, los gemelos siempre tenían a alguien que los acompañaba en el salón de clases o esperando en el pasillo por si lo necesitaban. Algunas veces era su abuela que hablaba sólo español, a veces era su madre dudosa, y algunas veces era su tía bilingüe. Había una aldea ayudando a esta joven madre y su compromiso era hermoso.
Mientras que se aproxi-maba la Pascua, y comenzaba la planeación para la Vigilia Pascual, era el momento de reunirnos con la mamá y ofre-cerle un par de opciones para la celebración de los sacramentos. Para acomodar las necesidades sensibles de su niño, sus opciones eran celebrar los sacramentos en la Misa de Vigilia Pascual de casi tres horas, o durante una Misa diaria más tarde; o en una Misa privada con la familia para proveerle de un ambiente más callado y tranquilo. Ella escogió la Misa de Vigilia Pascual por que sus otros dos hijos “estarían ahí de cualquier modo”.
Yo tenía dudas de aceptar su respuesta por todas las cosas que podrían pasar ¿Cómo estaría el niño en una Misa nocturna de tres horas? ¿Cómo reaccionaría a las aguas del bautismo cuando éstas fueran regadas sobre su cabeza mientras se hincara frente a la fuente bautismal? ¿Cómo podría quedarse quieto? ¿Cómo podría, rápida-mente cambiarse la ropa mojada por ropa seca para lo que quedara de la Misa?  Ni siquiera podía comenzar a planear para todas estas posibilidades.
La respuesta para todas mis preguntas frenéticas era simple – el Espíritu Santo. Juan 14:26 dice, “En adelante el Espíritu Santo, el intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho”. Claro, yo tenía que confiar en el Espíritu Santo, el Paráclito, el Interventor, el que Ayuda ¿Por qué deberías de preocuparte? Nuestra naturaleza humana con frecuencia nos lleva a tratar de controlar las cosas, a planear cosas y a preocuparnos, pero nuestro Dios dice, “Confía en el Espíritu Santo y todo estará bien” ¡Lección aprendida!
No capturamos la foto bautismal perfecta y angelical, y perdimos una etiqueta con el nombre (yo ya tenía otra lista — por si acaso), pero este inocente y querido hijo de Dios, ha, desde ese momento, abierto los ojos de una madre dudosa, ha tranquili-zado a la familia por que está bautizado, ha sido recibido y adoptado dentro de la familia de Dios y me ha dado una lección sobre confiar en el Espíritu Santo. No importa qué tan desordenado pueda ser el camino en el exterior, el viaje más cercano a Dios en el interior, es siempre el correcto.
Mientras formamos a niños y a adultos en la fe, continuemos confiando en el Espíritu Santo en el trabajo ministerial que hacemos para que sirvamos a la gente confiada a nuestro cuidado con corazones y brazos abiertos –– ¡Tal como Jesús!
La Oficina Diocesana de Evangelización, Catequesis y Vida Familiar ofrecerá “Hechos a Imagen de Dios” un taller sobre la realización de ministerios para niños con necesidades especiales. Se llevará a cabo el 12 de agosto de 9 a.m. a 2 p.m. en el Centro Pastoral Diocesano en Austin. El cupo es limitado, así que llame al (512) 949-2492 o envíe un correo a yolanda-sanchez@austindiocese.org para reservar un asiento antes del 10 de agosto. 
Lisa Salas es la directora del Rito de Iniciación Cristiana para Adultos adaptado a Niños en la Parroquia de St. William en Round Rock.