Entrevista: Honrando a aquellos que son reflejo de la luz de Cristo

Editora: Obispo Vásquez, el 20 de junio, usted y el Obispo Daniel Garcia presentaron los Premios Lumen Gentium a alrededor de 85 personas de parroquias de alrededor de la diócesis ¿Nos diría más sobre este honor?
Obispo Vásquez:
Los Premios Lumen Gentium han sido una tradición en esta diócesis por muchos años ya. Los premios fueron iniciados por mi predecesor, el Arzobispo Gregory Aymond en 2004 para honrar a los laicos que son esenciales para la vida de la Diócesis de Austin. Cada dos años los pastores tienen la oportunidad de nominar a un individuo o a una pareja de su parroquia para este premio. La ceremonia de premios siempre es una ocasión gozosa. Estoy sorprendido por la diversidad de aquellos honrados –tenemos gente joven, adultos mayores, una variedad de culturas, solteros(as), matrimonios, todos los cuales toman con seriedad su llamado como gente laica. Su deseo es servir a la iglesia y con ello llega gran gozo. Estos premios son una manera de reconocer su servicio a la iglesia y a la sociedad como conjunto.
Editora: ¿De dónde obtienen los Premios Lumen Gentium su nombre?
Obispo Vásquez:
Lumen Gentium es una frase en latín que literalmente significa luz de las naciones. Es el título de la constitución dogmática sobre la iglesia, la cual fue promulgada por el Concilio Vaticano Segundo en 1964. Es un documento importante que describe el misterio de la iglesia. El documento describe bellamente cómo nosotros, la gente de Dios, somos peregrinos que vamos avanzando en el viaje de vida. La iglesia en el mundo existe para proclamar a Cristo, para evangelizar, y para llevar la Buena Nueva y espe-ranza al mundo.
Tal como el documento dice en su primera línea, “Cristo es la Luz de las naciones”. Cristo confía su misión a la iglesia. Por lo tanto, los miembros de la iglesia se convierten en luz para los demás, en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, y en nuestra sociedad en general. Como una iglesia, estamos agradecidos con nuestro clero –– nuestros sacerdotes y diáconos –– por su extraordinario ministerio. Sin embargo, necesitamos de los laicos para el bien de la iglesia y para el bien del mundo secular.
“Es la vocación específica y misión (de los laicos) expresar el Evangelio en sus vidas y por lo tanto, insertar el Evangelio  como levadura en la realidad del mundo en el cual viven y trabajan,” dijo San Juan Pablo II en 1979. Por lo tanto, los Reconocimientos Lumen Gentium son presentados a aquellos que “…así hagan manifiesto a Cristo ante los demás, primordialmente mediante el testimonio de su vida, por la irradiación de la fe, la esperanza y la caridad” (Lumen Gentium, 31).
Editora: ¿Cómo pueden los laicos ayudar a otros a encontrar a Cristo?
Obispo Vásquez:
Ayudamos a otros a encontrar a Cristo al proclamar la Buena Nueva. Jesucristo, el Salvador del Mundo, vino a salvar a la humanidad del pecado y la muerte. Él hizo esto a través de su pasión, su sufrimiento, su muerte y resurrección. El compartir este hermoso mensaje es realmente el núcleo y el corazón de quiénes somos como Cristianos. La iglesia existe para comunicar esta Buena Nueva al mundo. Primariamente a través de la Palabra y la celebración de la Eucaristía, nosotros, como gente de la iglesia encontramos a Cristo. Pero el encuentro no para cuando termina la Misa; como discípulos, somos enviados a llevar el mensaje de amor más allá de la iglesia, a toda la comunidad.
Editora: ¿Cómo puede una persona laica involucrarse a un nivel parroquial?
Obispo Vásquez:
Hay muchas oportunidades de servir en nuestras parroquias para laicos. Existen papeles litúrgicos (lectores y ministros extraordinarios de la Santa Comunión) y ministerios de hospitalidad (ujieres y personas que dan la bienvenida) durante la Misa, y los laicos pueden servir como catequistas y ministros juveniles. Ellos también pueden servir en ministerio a aquellos que se encuentran en prisiones, y pueden llevar la Comunión a aquellos en asilos. Mucha gente ama la jardinería, así que tal vez puedan ayudar a mantener los jardines. Algunos pueden encontrarse a si mismos siendo llamados a intervenir y trabajar para promover el bien común. Pregúntese a si mismo ¿qué puedo hacer? ¿Cómo puedo servir? Por que ahí es donde encontramos a Cristo y esto es cómo podemos ayudar a otros a brillar con la luz de Cristo.
Editora: Para todos aquellos laicos que sirven incansablemente en la iglesia, ¿qué consejo tiene usted para ellos?
Obispo Vásquez:
Primero, quiero decirles ¡Muchas gracias! La iglesia está profundamente agradecida y en deuda con todos ustedes por lo que hacen por el Cuerpo de Cristo. En segundo lugar, les pediría a ustedes que están involucrados en ministerios y organizaciones de servicio para la iglesia y para nuestra sociedad, que inviten a otros a unirse a ustedes en el continuar con los servicios y ministe-rios en los cuales ustedes están involucrados. Se necesitan compañeros de trabajo en el viñedo para que la iglesia triunfe y continúe realizando nuestro buen trabajo.
En tercer lugar, todos necesitamos buscar a aquellos que continuarán con estos muchos ministerios después de que nosotros nos hayamos ido. Necesitamos buscar a aquellos que tienen pasión por Cristo y entonces comenzar una conversación sobre cómo ellos pueden compartir esa pasión por Cristo con otros. De manera similar, nuestros sacerdotes son los mejores directores de vocación por que ellos buscan hombres abiertos a discernir una vocación al sacerdocio.
Editora: ¿Cuál es su oración por los laicos de nuestra creciente diócesis?
Obispo Vásquez:
Mi oración es por que todos vean los maravillosos dones que se nos han dado. Por virtud de nuestro bautismo, sacerdotes y diáconos junto con  laicos realizan por completo la misión de la iglesia. Tal como un sacerdote se convierte en santo al servir a la gente de Dios, así también los laicos se convierten en santos cuando dan la bienvenida a la vocación dada a ellos por Dios.
Oro por que nuestros laicos reciban la dignidad de su vocación. Por que continúen compartiendo la luz de Cristo en nuestras comunidades y en todo el mundo.